[Diario de Viaje] #AventuraEscandinava2016: Día 6 – Kolmården (03/07/16)

El día anterior, como el pronóstico del tiempo anunciaba que iba a hacer un día bastante malo, lo había dedicado a visitar Estocolmo. De todas formas, los billetes de tren para Kolmården los había sacado con antelación para que me salieran más  barato y la elección del domingo fue porque suele haber menos gente que los sábados.

Por desgracia, no había conseguido reservar toda mi estancia en Estocolmo en el mismo hotel, por lo que ese sábado 2 de Julio me tocó “mudarme” del hotel donde había pasado la primera noche al nuevo… ¡Y menos mal! El STF Hotel Gamla Stan resultó ser un hotel mucho mejor que el del día anterior, con muchos más servicios, más cómodo y el desayuno incluido por el mismo precio que el otro. Y además estaba ubicado en primera línea del puerto de Gamla Stan.

Aprovechando que desconocía bastante la ciudad de Estocolmo, decidí hacer la típica visita en autobús turístico, aunque como ofrecían la posibilidad de visitar la ciudad en barco también, cogí el billete para las dos modalidades.

Hay varias compañías pero yo cogí Redsightseeing y, como no podía ser de otra forma, cuando compré el billete combinado para barco y autobús, me dieron un ticket con un código QR…

Mapa Redsightseeing Estocolmo

Mapa Redsightseeing Estocolmo

No me voy a extender mucho sobre mi día de visita a Estocolmo, aquí principalmente hablo de parques, pero os voy a poner algunas fotos de dicho día, empezando por las del circuito en barco, desde el cual se contempla, entre otros monumentos de la ciudad, Gröna Lund.

Tras la visita en barco cogí el bus turístico, pero como hacía mal día, tenían puesto el techo y la verdad es que no es muy recomendable cogerlo en estos casos, ya que se pierde mucho la vista panorámica que ofrecen estos autobuses.

Para comer ese día decidí probar la comida típica de Suecia, por ello me pedí una ensalada de salmón y las clásicas albóndigas suecas, populares gracias a Ikea.

Lo que os interesa es mi visita a Kolmården y su gran novedad Wildfire, así que volvamos al domingo 3 de Julio.

Gracias a la web sueca de transporte público, SJ.se, la cual es muy recomendable para organizar viajes en Suecia, había reservado mi viaje de ida y vuelta en tren desde Estocolmo hasta Norrköping, ciudad en la que un autobús comunica con el zoo de Kolmården. En el billete que había comprado a través de esa web ya me iba incluido el trayecto en bus, y el total de ida y vuelta me salió por 451 coronas suecas, unos 47€.

Como me gusta llegar temprano a los parques para aprovechar las primeras horas en las que suele haber menos gente, la mejor combinación desde Estocolmo fue un tren que salía a las 8h21 y llegaba a Norrköping a las 9h33, y allí tenía que esperar hasta las 10h20 a que saliera el autobús y me dejara en el parque a las 10h52…

Mi objetivo de llegar a primera hora no lo iba a conseguir, pero bueno, lo único que me interesaba de este parque era una única atracción, Wildfire…

Esa mañana me levanté a las 7h00 de la mañana, tras una noche más corta de lo deseado, pero es que tenía que arreglarme, desayunar y llegar a la estación de tren antes de las 8h21, la cual estaba a unos 15 minutos a pie.

Aprovechando que iba bien de tiempo, me di un tranquilo paseo por el centro de Estocolmo de camino a la estación, el cual estaba cortado ya que ese día iban a realizar una carrera.

Una vez llegado a la estación, me puse a buscar la vía desde la que saldría mi tren y así empezó mi aventura por la campiña sueca.

Al llegar a Norrköping me sorprendió ver a muchos jóvenes mochileros en la estación, pronto descubrí que se había celebrado un festival de música y, con motivo de dicho festival, habían instalado los típicos urinarios portátiles frente a la estación, así que, como me quedaba mucho viaje por delante, decidí mear en uno de ellos…

Al abrir la puerta me encontré una de las escenas más repugnantes que he visto en mi vida… Los urinarios de allí, en vez de ser con el típico WC al que tiras la cadena y sale un líquido azul, era un simple agujero… Por lo que veías todo lo que la gente había ido dejando en sus visitas al baño…

Con mis necesidades hechas, me dispuse a montarme en el autobús que me llevaría hasta Kolmården, bordeando el mar Báltico.

INTRODUCCIÓN

Kolmården Wildlife Park es el zoológico más grande de Escandinavia, con 1’5 millones de metros cuadrados, que abrió sus puertas en 1965 con 210 animales, frente a la bahía de Bråviken, en Suecia.

Una instalación de osos polares abrió en 1968 con 6 ejemplares, siendo una de las más grandes del mundo. En 1969 abrió sus puertas el Delfinario.

El año 1972 estuvo repleto de novedades, llegaron al parque los osos pardos y se construyó Tropicarium, un recinto en el que exponer serpientes y cocodrilos, localizado fuera del parque. Ese mismo año, se inauguró un circuito para coches de tipo Safari, en el que los visitantes podían ver de cerca los animales, montados en sus propios coches.

En 1993 el parque abrió Dolphin Lagoon, un recinto en el que poder contemplar a los delfines. En el año 1997 el parque pasó de ser una propiedad municipal a convertirse en una sociedad privada.

En 1998 se estrenó el área infantil Bamses värld, el mundo de Bamses, con un teatro, restaurantes y casas de los personajes, adoptando de esa forma la que sería la mascota del parque. Bamse es un adorable oso que hizo su primera aparición en 1966, gracias a una serie de televisión sueca que educaba a los niños sobre animales, otras culturas, el Universo y otros temas. Debido a su éxito, desde 1973  se publican comics sobre el personaje.

Desde que en el año 2001 Parks and Resorts Scandinavia se hiciera cargo de la gestión del zoológico, se han realizado muchos cambios en el parque, incluyendo la incorporación de atracciones mecánicas.

En el año 2007 se completó Tiger World, un recinto en el que los visitantes pueden contemplar de cerca cómo viven los tigres, y en el año 2008 el delfinario fue expandido y pasó a llamarse Marine World.

En 2009 se inauguró una montaña rusa infantil de Vekoma, Delfinexpressen, en el área de Marine World.

Plano Kolmården 2009

Plano Kolmården 2009

En el año 2010 cerró sus puertas el circuito para coches Safari, que fue sustituido en 2011 por un teleférico, Safari, desde el cual contemplar los animales sin perturbarles en su vida diaria.

En Marzo de 2014, Bamse se mudó de casa al inaugurarse una nueva área temática dedicada al adorable oso, que incluía algunas atracciones mecánicas, como una montaña rusa infantil de Zierer (Godiståget), restaurantes, tiendas y un teatro. En abril de ese mismo año, el parque anunció la construcción de su primera gran atracción mecánica, Wildfire, una montaña rusa de madera con 3 inversiones, construida por Rocky Mountain, que ha abierto sus puertas este año.

En la actualidad, el parque zoológico ocupa una superficie de 1’5 millones de metros cuadrados, es visitado por unos 720.000 visitantes al año y alberga 85 especies diferentes en sus instalaciones.

Kolmården Wildlife Park es miembro del European Association of Zoos and Aquaria (EAZA) y del World Association of Zoos and Aquariums (WAZA), como reconocimiento a su labor de protección y conservación de los animales que viven en el parque.

Plano Kolmården 2016

Plano Kolmården 2016

Llegué al parque poco antes de las 11h00, como estaba previsto, y me dirigí a las taquillas, las cuales se encuentran junto al parking, un poco alejadas de la entrada.

En los planos de Gröna Lund, y por todo el parque de atracciones de Estocolmo, había visto publicidad anunciando que, enseñando la entrada de Gröna Lund, podías obtener un 30% de descuento en la entrada de cualquier otro parque de Parks and Resorts Scandinavia.

Aprovechando esta promoción, la entrada a Kolmården me costó 300 coronas suecas (unos 31’50€), en vez de las 429 coronas suecas que cuesta la entrada completa (unos 45).

Tras pasar por los torniquetes con la entrada, con su imprescindible código QR (no hay que olvidar que esto es Suecia), me dirigí rápidamente hacia Wildfire, que se encuentra en la otra punta del parque…

El parque, como ya he comentado, es bastante grande, por lo que en los paneles de información te pone la distancia estimada en tiempo, en el caso de Wildifre, indicaban que estaba a algo más de media hora andando…

Por suerte no fue tanto, pero cerca de 20 minutos sí tardé, y pude comprobar como a los nórdicos les gusta llevar a sus hijos en pequeñas carretas para niños. Intenté tomar el camino más corto y me tocó atravesar el mundo de Bamse y el Tiger World.

Una vez a los pies de esa maravilla visual que es Wildfire, te quedas sin palabras ante su enorme belleza y tamaño, y sientes un creciente hormigueo en el estómago al estar ante la primera montaña rusa con inversiones de Europa, que también es mi primer credit en esta modalidad.

Creo que todos los entusiastas de los parques de atracciones y montañas rusas de Europa han seguido con gran entusiasmo durante dos años la construcción de esta montaña rusa, la primera montaña rusa de madera con inversiones de Europa, de los geniales Rocky Mountain, que han revolucionado por completo el sector de las Wooden Coasters.

Han sido dos años en los que el hype ha ido creciendo y, a pesar de haber planificado mi viaje en Julio con la idea de probar esta novedad, estuve a punto de quedarme sin probarla, ya que abrió al público el 28 de Junio, apenas 6 días antes de mi visita.

Por lo tanto, era el primer fin de semana de apertura de Wildfire y eso se notó… No había apenas gente (entre 5 y 10 minutos con un tren), pero podría decirse que el 90% eran frikis… En las colas se oía francés, inglés e incluso español, además del sueco.

Al llegar a la estación me fui a la última fila, para que la primera vez fuera lo más intensa posible, y me llamó la atención del numerito que tienen montado previo a embarcar. De repente empezó a sonar una locución y los operadores de la atracción, cual azafatas de vuelo, se pusieron a hacer gestos para explicar cómo se ponía el cinturón, dónde se dejaban los objetos personales y otras cosas…

He visto varias formas posibles de transmitir las normas de una atracción a los clientes (vídeos, audios, carteles, etc.), pero nunca había visto a los operadores comportarse como azafatas de vuelo.

Ya embarcado, se inicia el interminable lift de 56 metros de altura, en eso le supera Colossos de Heide Park con sus 60 metros, aunque su primera caída de 49 metros es medio metro más alta que la de la montaña rusa alemana.

Una vez alcanzada la cima el tren realiza una vuelta de 270 grados antes de iniciar la empinada primera caída caída de 49 metros, 83 grados de inclinación, que es absolutamente genial, alcanzando los 113 km/h, tras lo cual se inicia un frenético recorrido de 1.300 metros con 3 inversiones.

La primera inversión es un  Zero-G Stall, un elemento en el que la vía rota 180º, tras lo cual hay un pequeño tramo con las vías hacia abajo, antes de volver a rotar 180º en la dirección contraria del primer giro. En ese elemento te quedas durante un par de segundos completamente colgando boca abajo, un elemento muy sorprendente que sólo existe en 4 montañas rusas de todo el mundo, todas de Rocky Mountain Construction: Goliath en Six Flags Great America, Twisted Colossus en Six Flags Magic Mountain, Joker en Six Flags Discovery Kingdom y Wildfire en Kolmården.

La atracción empieza muy fuerte con une brutal primera caída y una sorprendente primera inversión, pero a partir de ahí empieza un recorrido más clásico con curvas, airtimes y dos Heartline Rolls que saben a poco tras esa primera parte tan buena.

De todas formas, con todo el hype y tanto vendérnosla como la mejor montaña rusa de madera del mundo… me supo a poco…

A ver, que se me entienda, era algo tan novedoso para mí, me había creado tantas expectativas y el hype era tan fuerte, que no pude quitarme ese regusto amargo de decepción.

Sinceramente, quitando esa primera parte con el drop y la primera inversión, el resto no me aportó nada, venía de probar Balder pocos días antes y esta, como montaña rusa de madera, me encantó, tiene unos airtimes demenciales y es muy frenética, algo que en Wildfire no encontré…

Para mí, una buena montaña rusa de madera tiene que ofrecer unos buenos airtimes tipo Balder (Liseberg) o Colossos (Heide Park), o ser pura diversión gracias a un frenético recorrido tipo Joris en de Draak (Efteling). Esta rara mezcla de poner inversiones a una montaña rusa de madera es curiosa pero no aporta mucho, el tener inversiones quizás limite otros aspectos, y para buenas inversiones me busco una buena máquina de acero.

No sé, me supo a poco, demasiado poco, me esperaba más, eso si, en tema de confortabilidad no hay ningún pero, el Lap Bar y los asientos son súper confortables, con un asa en uno de los laterales del Lap Bar para que los empleados puedan comprobar que está bien cerrado (si veis fotos del tren comprobaréis que no tiene ningún uso para los pasajeros). De todas formas, ojalá contrataran a Rocky Mountain para hacer un retrack de esas mierdas que son Coaster Express y Magnus Colossus.

Eso sí, son muy insistentes con el tema de sacar los brazos del tren y es que en las inversiones las vías pasan muy muy cerca de los soportes.

Probada en última fila, tocaba repetir en primera fila y alcanzar mi número mágico de 5 viajes. La verdad es que en las montañas rusas de madera prefiero detrás que coge más impulso el tren.

Probadas las dos filas más importantes y viendo que no había apenas cola, por lo que iba a tener tiempo de sobra de repetir, decidí visitar otra de las “atracciones” que se encuentran en el fondo del parque, Safari, un teleférico abierto en el año 2011 desde el cual se pueden observar cómo viven los animales, evitando cualquier contaminación sonora o visual en su vida diaria.

En la visita que dura 30 minutos se pueden contemplar: alces, ciervos comunes, gamos europeos, bisontes europeos, jirafas, antílopes, ñus, kobus, antílopes indios, ankoles, cebras reales, ciervos moteados, rupicapras, avestruces, linces europeos, osos pardos y leones.

En la cabina puedes elegir entre tres idiomas, incluyendo el inglés, para una locución que te va explicando qué animales estas visitando en ese momento y cuáles son sus características principales. De la “larga” lista de animales, a duras penas logré ver la mitad, aunque bien es cierto que el viaje en Teleférico valió la pena por sobrepasar las copas de los árboles del inmenso bosque en el que está situado Kolmården, y las espectaculares vistas de Wildfire y la bahía de Bråviken.

Un consejo, aunque haga muy buen día, a esas alturas corre un airecillo bastante fresco y como las cabinas no tienen ventanas, han sido sustituidas por barrotes como si de una jaula se tratase (un buen detalle para hacer las fotos), es recomendable cogerse alguna chaqueta si no se quiere estar media hora tiritando de frío.

Tras el relajante (y fresco) paseo en teleférico, decidí entrar en calor montándome otra vez en Wildfire.

Intuyendo que el día se anunciaba largo y aburrido (ya había comprobado en el plano que la oferta del parque no era “entusiasmante”), decidí iniciar conversación con dos chicos franceses que me encontré en la cola, obviamente frikis de las montañas rusas, y ¡menos mal!, porque me salvaron de una segura muerte por aburrimiento…

Gracias a esa conversación descubrí que eran franceses trabajando como informáticos en Estocolmo, que habían estado en Orlando y otros parques del mundo, y que, viviendo “cerca”, no habían querido perderse el primer fin de semana de apertura de Wildfire.

Como eran muy simpáticos y ya empezaba a aburrirme en ese parque, les pregunté si no les importaba que fuera su compañero de “aventuras” ese día, a lo cual no pusieron objeción.

Tras montar en Wildfire, como eran las 13h00 y ellos también se habían levantado pronto para venir al parque, decidimos ir a comer algo en el área de Marine World. El restaurante que elegimos fue Reef Burgers, una hamburguesería con unas hamburguesas bastante consistentes y con un precio de alrededor de 100 coronas suecas el menú (algo más de 10€).

Desde la terraza de Reef Burgers se podían contemplar unas espectaculares vistas del First Drop de Wildfire.

Tras comer, para digerir un poco la comida, decidimos dar una vuelta para ver la oferta del parque, ya que hasta ese momento, tanto ellos como yo, nos habíamos pasado la mañana en el entorno de Wildfire.

En primer lugar decidimos ir a ver los elefantes, encontrándonos por el camino zorros, Tiger World y la Sabana Africana. Tiger World, para ser una de las últimas novedades, me decepcionó bastante la tematización, es cierto que ves los tigres de cerca, pero la recreación de los ambientes es mucho mejor en Terra Natura Benidorm o los Bioparc (Fuengirola y Valencia).

Junto a los elefantes se encuentra el recinto de los suricatos, con una parte exterior y una parte interior. Una de las curiosidades de este parque, es que se pueden visitar algunos de los recintos donde se refugian los animales por las noches y en los largos inviernos suecos.

En el programa anunciaban un espectáculo con los suricatos, así que decidimos quedarnos a verlo, y en realidad son explicaciones educativas sobre la vida de los animales en sueco, de hecho, los horarios no aparecen en el programa inglés… Menos mal que mis compañeros de aventuras hablaban sueco y me hacían de traductor, si no, no me entero de nada…

Como descubrimos, este parque tiene pocas exhibiciones o espectáculos de animales, son pequeñas animaciones educativas sobre cada animal.

Tras ver a los elefantes continuamos la visita volviendo a la Sabana y el Desierto, para proseguir por varios recintos sin “ecosistemas” predefinidos en los que encontramos aves de presa; perros de monte; un establo con cabras, cerdos, gallinas y vacas; glotones; osos pardos; serpientes, etc.

Vista la mayor parte de los recintos de animales, nos acercamos al área infantil, Bamses Värld, que posee un pequeño credit, Godiståget, una montaña rusa infantil de Zierer inaugurada el año pasado. Como suele ser normal en estos casos, el ciclo da dos vueltas al circuito.

El área de Bamses es bastante bonita y posee varias atracciones infantiles, restaurantes, una tienda y un pequeño teatro con espectáculos de la mascota del parque.

Probado ese pequeño credit, tocaba volver a por la bestia, Wildfire, pasando previamente por el recinto en el que se encuentran los Leopardos de las nieves y el Tiger World.

En este viaje, que hice al final del tren, me pasó una experiencia un tanto desagradable… La persona que tenía enfrente, había transpirado un poco (bastante) a lo largo del día, por lo que, cada vez que levantaba los brazos… bueno, digamos que no era una experiencia olfativa muy agradable, y en esta atracción dan ganas de levantar muchas veces los brazos, así que me pasé el viaje tapándome la nariz…

Como aún nos faltaba un credit del parque, nos dirigimos primero al clásico barco pirata que está ubicado en el área Marine World, tras lo cual nos montamos en Delfinexpressen, una clásica Junior Coaster de Vekoma, similar a Tami Tami de PortAventura, abierta en el año 2009.

Probados todos los credits y visto el conjunto del parque, nos dirigimos a un último Wildfire, completando mi cifra mágica de 5 viajes, esta vez en primera fila.

Durante la visita al parque, estuvimos hablando de la idoneidad de la inversión, ya que Wildfire ha supuesto una inversión muy fuerte destinada a un público juvenil y/o que busca emociones fuertes, en un parque zoológico enfocado principalmente a las familias. De hecho, llamaba la atención que, a pesar de operar con un único tren, las colas fueron de 5 minutos a lo largo del día.

Quizás sea la primera piedra de un proyecto más vasto y ambicioso, en el que se aproveche para convertir el parque zoológico en una especie de Busch Gardens Europeo, con atracciones para todos los gustos, y construir Wildfire haya sido el golpe de efecto para llamar la atención del mundo entero, pero el primer fin de semana de operación no parecía tener el éxito esperado…

Una inversión arriesgada cuanto menos…

Eran las 16h30 y el parque cerraba a las 18h00, sin embargo, mi autobús de vuelta a Estocolmo salía a las 19h17, llegando a Estocolmo a las 21h20…

Visto el panorama, pedí a mis compañeros de aventura que me acercaran con ellos en coche a Estocolmo, a lo cual accedieron sin problema… ¡Menos mal! ¡Me habían salvado la vida! No sé qué hubiera hecho hasta las 19h en ese parque con tan poca oferta interesante…

Mientras nos dirigimos a la salida pudimos ver un poco del espectáculo de Bamses, así como lobos y linces europeos.

En conclusión, Kolmården se ha puesto en el mapa de cualquier aficionado a las montañas rusas europeo gracias a Wildfire, la primera montaña rusa de madera europea con inversiones, ni más ni menos que 3, incluyendo un elemento único en Europa. Sin embargo, este gran parque zoológico, en el sentido de terreno ocupado, dista mucho de ofrecer una oferta a la altura de otros grandes parques zoológicos europeos, y su oferta de atracciones mecánicas es bastante raquítica.

En definitiva, es un parque del que habrá que estar pendiente de su evolución, pero dudo mucho que vuelva en los próximos años, no sin antes incluir varias novedades de calado,  ya que Wildfire ha resultado ser una pequeña decepción y no merece realizar el desplazamiento sólo por esta montaña rusa…

 

El viaje en coche dura alrededor de 1h30 pero, debido a un problema en un puente de la autovía, había limitación de velocidad, por lo que se formó un enorme atasco y finalmente tardamos unas 2h30… Lo peor de todo es que, a mitad de camino, me entraron unas fuertes ganas de ir al baño, y me tuve que aguantar hasta llegar al apartamento en Estocolmo, donde mi vejiga explotó literalmente de placer.

La tarde la aproveché para descansar y dormir un poco en el apartamento, antes de salir de “noche” para disfrutar de mi último atardeamanecer en Estocolmo, el cual fue el más espectacular de todos, ya que el cielo estaba completamente raso, y se veían a la perfección las tonalidades rojizas que los rayos del sol dibujaban sobre el cielo de la ciudad, en ese atardecer/amanecer. De hecho, la secuencia de fotos empieza sobre las 23h30 y termina sobre las 2h00, y en ningún momento hubo noche cerrada.

Un momento realmente mágico de enorme belleza, para poner fin a este maravilloso viaje por Escandinavia…

 

¡Hasta MUY pronto Escandinavia!

 

 

 

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