[Diario de viaje] #Aventuraholandoalemana2016: Día 1 – Walibi Holland (06/08/16)

No tenía pensado visitar este parque este año, pero insistió en que valía la pena volver por Goliath y decidí diseñarme un pequeño viaje de última hora que incluyera Walibi Holland y Hansa Park.

Eso son muchos kilómetros en muy pocos días, de ahí que lo considere una pequeña “aventura”, ya que pasé tres noches durmiendo en autobuses para lograr mi objetivo: visitar en un fin de semana Walibi Holland y Hansa Park. Todo ello, saliendo desde París y gastando lo mínimo posible, ya que hay que reservar dinero para la larga lista de parques que tengo previsto visitar este año…

Ya han pasado 10 años de mi primera y última visita a este parque, con motivo de mi gran aventura europea, así que ya tocaba volver, aunque las única nuevas atracciones en estos 10 años hayan sido un cine 4D y Lost Gravity, por el contrario, muchas otras atracciones han desaparecido…

Plano Walibi Holland 2006 - Fuente: Achtbaanfanclub

Plano Walibi Holland 2006 – Fuente: Achtbaanfanclub

En el número 15 está:

WALIBI WORLD

Yo pensaba encontrarme un parque mucho mejor de lo que me encontré… Vekomalandia… con todo lo que ello supone, es decir, las tres coasters de vekoma no las pude probar porque, que casualidad, se jodieron las 3 cuando yo iba a montar en ellas, luego las volvieron a abrir, pero para montar en algo que ya he montado otras veces, paso de hacer la más de media hora de cola que había…

Mucho esperaba yo de Goliath, pero tres días había montado en Silver Star, dos días antes en Expedition Ge Force, un día antes en Collossos (tres auténticas máquinas de hacer airtimes, sobretodo las dos últimas), después de eso, montar en Goliath fue como montar en una montaña rusa de niños… no sentí nada y me decepcionó mucho… El resto del parque poco interés tiene, a excepción de la para mí, mejor atracción del parque, Splash Battle, una atracción excelente que ya me gustaría tener en algún parque español.

A pesar de las pocas novedades en tema de atracciones, el cambio de manos en estos 10 años, de Star Parks a la CDA Parks, ha permitido una completa retematización del parque, modernizando la marca Walibi con un estilo más pre-adolescente, por lo que tenía curiosidad por ver cómo habían afectado esos cambios de marca e imagen al parque.

Mi aventura comenzó el viernes 5 de Agosto cuando cogí el autobús de Eurolines que me llevaría hasta Amsterdam, que salía de París a las 23h00. Al igual que me pasó cuando fui a Phantasialand, dormí a duras penas debido al calor que hacía en el interior del mismo, y quizás también, por los nervios del gran viaje que me esperaba por delante.

Llegamos a Ámsterdam sobre la hora prevista, pero al conductor no se le ocurrió otra forma de despertarnos que poner a todo volumen la radio… Que mala h**** que tuvo… Aquello parecía una discoteca en vez de un autobús, por suerte era Black or White de Michael Jackson lo que sonada.

La estación de Eurolines en Ámsterdam se encuentra en Duivendrecht, a unos 20 minutos en tren o metro del centro de la capital holandesa, por desgracia sólo habían dos máquinas para comprar los billetes, por lo que tuve que hacer una cola de 20 minutos para poder comprar el billete del metro…

Una vez llegado a la estación central de Ámsterdam me di cuenta de una cosa: ese fin de semana se celebraba el Europride y la ciudad estaba hasta arriba de banderas gays y referencias a dicho acontecimiento. De hecho, en un supermercado donde me compré el desayuno (un café y los deliciosos gofres holandeses), los vasos y el vestuario de los empleados conmemoraban dicho acontecimiento… Está claro que cualquier celebración gay se ha convertido en una máquina de hacer dinero y hay mucho marketing que la rodea.

Para llegar al parque desde Ámsterdam en transporte público, la mejor opción es ir hasta Amersfoort y allí hacer transbordo hasta Harderwijk, donde existe una línea de autobuses que conecta con el parque, la 247. El billete de tren de ida y vuelta desde Ámsterdam hasta Harderwijk cuesta 27€.

En la preparación de este viaje me he servido mucho de la web GoEuro.es, una página web que te muestra todas las opciones posibles para realizar un trayecto internacional (tren, avión, autobús e incluso Blablacar), aunque cuando se trata de trayectos dentro de un mismo país, siempre es recomendable comparar con los trayectos que ofrecen Google Maps y las webs de transporte del país. Google Maps también es una aplicación muy recomendable cuando se viaja, ya que te saca de muchos apuros al indicarte qué trayecto puedes hacer y a qué hora salen los diferentes trenes y medios de transporte, aunque no es infalible, por eso hay que echar un vistazo a las compañías de transporte locales.

En el trayecto de tren a Amersfoort pude desayunar tranquilamente, también cogí de recuerdo del supermercado una cuchara/tenedor/cuchillo ya que me hizo bastante gracia. Al llegar a Amersfoort tenía bastante sed y decidí comprarme una Coca Cola Zero, ya que en el parque sería más caro, y me resultó curioso que el logotipo tenía tres colores, como formando una bandera muy difuminada.

Una vez llegado a Harderwijk, el autobús se encontraba junto a la estación de trenes, pero debido a que la misma está en obras, nos tocó dar bastante vuelta (el tren iba lleno de jóvenes que también iban al parque).

Tras un trayecto de unos 20 minutos, Goliath apareció en medio de un cielo cubierto y gris. Había mirado la previsión del tiempo y anunciaba una mañana gris pero tarde soleada, de hecho, en esos momentos estaba lloviendo, algo ideal para mis intereses, ya que en parques de tipo regional, si el día comienza con lluvia, mucha gente decide no acudir al mismo, y un sábado de verano suele ser un día de alta afluencia…

INTRODUCCIÓN

Flevohof - Fuente: Walibi Web

Flevohof – Fuente: Walibi Web

Walibi Holland, este año cumple 45 años de existencia, abrió sus puertas en 1971 con el nombre de “Flevohof”, diseñadocomo un parque educativo sobre la agricultura y las granjas. A pesar de lograr un gran éxito en la década de los 80’, con la llegada de los modernos parques temáticos en los 90’ el parque entró en bancarrota en 1993. Ese mismo año, el parque fue comprado por el Groupe Walibi.

El Groupe Walibi era una sociedad especializada en la gestión de parques de atracciones, cuyo origen se remonta a 1975 con la apertura de Walibi Wavre (Walibi Belgium en la actualidad), de hecho, su nombre deriva de la unión de tres ciudades de su entorno: Wavre, Limal y Bierges.

Con motivo de dicha compra, el parque abrió sus puertas en 1994 bajo el nombre de Walibi Flevo, tras haber realizado una importante reforma del mismo y haber incorporado la mascota del grupo, el canguro Walibi. Para reforzar el cambio de imagen, el parque inauguró en esa temporada la primera SLC de Vekoma del mundo, El Condor, un modelo de montaña rusa invertida que ha sido copiado innumerables veces, pero cuyo primer modelo fue inaugurado en este parque holandés.

Plano Walibi Flevo 1994

Plano Walibi Flevo 1994 – Fuente: Achtbaanfanclub

Plano Walibi Flevo 1998 - Fuente: Achtbaanfanclub

Plano Walibi Flevo 1998 – Fuente: Achtbaanfanclub

El grupo fue comprado en 1998 por la gestora de parques americana Six Flags, debido a su deseo de expandir el negocio en Europa, lo cual insufló una nueva vida al parque al incorporar 30 atracciones hasta el año 2000, año en el que cambió su nombre por el de Six Flags Holland. En ese año abrieron sus puertas en el parque un total de 22 atracciones de todo tipo, incluyendo 3 montañas rusas de Vekoma (Boomerang Coaster, Wooden Roller Coaster y LSM Launch Coaster). Con motivo del cambio de nombre, el parque también incorporó los personajes de la Warner Brothers cuyos derechos posee Six Flags: los Looney Tunes y los superhéroes de DC Cómics.

Plano Six Flags Holland 2000 - Fuente: Achtbaanfanclub

Plano Six Flags Holland 2000 – Fuente: Achtbaanfanclub

En el año 2002 llegó la gran estrella del parque, Goliath, una Mega Coaster de Intamin, pero por desgracia, los resultados económicos en el mercado europeo no estaban siendo todo lo buenos que la compañía americana había previsto, por lo que en el año 2004 decidió vender su división europea a Palamon Capital Partners, naciendo de esa forma un nuevo grupo, StarParks.

Con el cambio de manos, la nueva compañía decidió recuperar la marca y mascotas de Walibi, para hacer frente a la profunda transformación que supuso eliminar toda referencia a los personajes de los Looney Tunes y DC Cómics, pasando a llamarse el parque en 2005 Walibi World.

Plano Walibi World 2005

Plano Walibi World 2005 – Fuente: Achtbaanfanclub

Pero en 2006, el grupo volvió a cambiar de manos al ser vendido a la CDA Parks, la sociedad francesa especializada en la gestión de parques de atracciones europeos de ámbito regional.

Durante los primeros 5 años de gestión de la CDA Parks el parque vivió un largo período sin inversión, perdiendo algunas atracciones que fueron a parar a otros parques del grupo, pero es que la CDA Parks tenía un proyecto en mente, un completo rebranding de la marca Walibi.

El rebranding es el conjunto de acciones que mediante el cambio de nombre, logotipo, tipografía, diseño, mensajes publicitarios, mascotas o combinación de los anteriores, busca cambiar la opinión de clientes e inversores acerca de una marca ya establecida. En pocas palabras, el parque vivió un completo lavado de cara.

Con este rebranding se buscó el reposicionamiento de la marca Walibi, una marca algo vetusta y que no conectaba con las nuevas generaciones, para ello se modernizó por completo, creando incluso series de televisión y grupos de música, intentando conectar con un público más pre-adolescente, con colores y formas más llamativos, y unos personajes mucho más estilizados.

De esta forma, el parque abrió sus puertas en el año 2011, tras invertir 2 millones de euros, con nuevos colores y modernizadas mascotas, pasando a llamarse Walibi Holland. Para reforzar la presencia de dichas mascotas, en el año 2012 se inauguró un teatro 4D en el que se proyectaba una película sobre las nuevas mascotas.

Plano Walibi Holland 2011

Plano Walibi Holland 2011 – Fuente: Achtbaanfanclub

Desde entonces y hasta este año, las únicas novedades han sido la desaparición de dos atracciones más, un pequeño tiovivo y un barco pirata, este último para dejar paso a la gran novedad de este año, Lost Gravity, una compacta montaña rusa de Mack Rides de tipo Big Dipper con 2 inversiones.

Plano Walibi Holland 2016

Plano Walibi Holland 2016

Llegué al parque poco antes de las 10h00 y como ya tenía el billete comprado (lo compré por internet a través de su propia web ya que ofrece un precio interesante), me dirigí directamente hacia el clásico control de seguridad de los parques del centro de Europa.

Una vez comprobado que no llevaba nada peligroso y pasados los tornos del parque, me dirigí hacia el gran edificio que da acceso al resto del parque, el “Hall of Fame”, a esperar a que se abrieran sus puertas automáticas a las 10 en punto para ir a probar la novedad lo primero.

Ya desde el primer momento se hace patente el cambio de imagen, con esos colores más juveniles y un gran escenario a los pies de la noria para celebrar festivales de música y atraer a los jóvenes holandeses. De hecho, en los alrededores de Walibi Holland se celebran varios festivales de música holandeses y por ello, el parque ha decidido consagrar los miércoles veraniegos a los Djs del momento, abriendo sus puertas hasta las 23h00 con motivo del Summer Vibez, bajo el hashtag #HardGaan, algo así como #DaleDuro.

Por suerte, la nueva atracción se encuentra bastante cerca de la entrada y justo cuando estaba llegando a la misma, dos enormes llamaradas me recibieron. No sabía de su existencia y es raro verlas, ya que aparecen con poca frecuencia, pero a lo largo del recorrido hay dos enormes lanzallamas que son activados cada X minutos. Como digo, las llamas aparecen con muy poca frecuencia, por lo que, a pesar de que me pasé varios minutos a lo largo del día intentando tomarlas en foto, nunca logré coincidir en el momento justo y me cansé de tanto esperar…

Con el ruido provocado por las dos llamaradas el hype y la impaciencia por probar la nueva atracción fueron en aumento.

Reconozco que Lost Gravity no me había llamado especialmente la atención, en un año en el que ha sido eclipsada por Taron y Wildfire, y en un parque al que le tenía una cierta animadversión, por la gestión realizada del mismo en los últimos años, enfocándolo principalmente al público juvenil y con pocas novedades… Pero, al tenerla frente a mí, me provocó una enorme curiosidad la nueva máquina de Mack Rides, un fabricante que ha demostrado ser muy bueno en los últimos años a la hora de construir grandes montañas rusas.

La cola de la atracción está bastante curiosa, con diversos elementos temáticos que están colocados de forma “diferente” a la habitual, reflejando esa pérdida de gravedad a la que hace referencia la historia de la nueva montaña rusa. Hay algunos elementos temáticos muy conseguidos, como el hueco de un ascensor, las escaleras mecánicas que vibran, o el túnel previo a la llegada a la estación, tampoco podía faltar la típica bici holandesa sobre nuestras cabezas.

Acceder a las colas de Lost Gravity es como entrar en una discoteca, ya que la música ha sido creada por el DJ holandés Mr Polska, y en la entrada, el helicóptero de tematización alberga una cabina de DJ, como pude comprobar posteriormente.

Llegado a la estación, pude observar esa preciosidad de trenes a la que nos tiene acostumbrada Mack Rides, con un diseño de gran confortabilidad.

Mi primer viaje lo realicé en la última fila (sólo tiene dos), en el asiento exterior izquierdo y la verdad es que me llevé una agradable sorpresa.

Esta montaña rusa es una pequeña joya muy apta para parques pequeños (¡hola Isla Mágica!), que posee una parte bastante intensa y rápida, sorprende la velocidad que coge en el primer airtime, en el cual sales expulsado literalmente del tren, encadenando un recorrido bastante frenético que incluye otro airtime antes de llegar a una zona de frenos, tras la cual empieza la sección con inversiones que termina con un Zero-G Roll, el cual provoca una desorientación total, acentuada por el geiser que “estalla” al pasar el tren por esa zona, llamando la atención de los pasajeros y provocando unos segundos de pérdida de la orientación. Tras el Zero-G Roll el recorrido es un mero trámite hasta llegar a la estación.

La poca pero efectiva tematización de la atracción, añadido a las llamaradas y el geiser, hacen de esta montaña rusa una muy buena incorporación para Walibi Holland y la convierten en toda una experiencia en la que “pierdes” la gravedad, aunque se hace corta, ya que tienes ganas de más.

Como aún no había mucha gente y esta atracción no posee fila Single Rider (la cual sería muy útil), decidí montarme una segunda vez antes de que llegara el grueso del público, esta vez en primera fila, aunque a diferencia del primer viaje, en el que no había cola, esta vez tuve que esperar unos 10 minutos.

A la salida de la estación, un curioso túnel creado por marcos luminosos nos conduce hasta la típica tienda en la que poder comprar recuerdos de la atracción.

Como pega del nuevo modelo de tren de Mack Rides, el asiento exterior de la segunda fila vibra un poco, nada que ver con las vibraciones de Furius, y aunque no es molesto, sí es preocupante por si va a más en el futuro. Por su parte, en primera fila la vibración es casi inexistente.

Probadas las dos filas de la atracción, tocaba ir a montarse en el gran monstruo del parque, Goliath, para lo cual tuve que recorrerme medio parque, hasta llegar a ese vial perdido en el cual se encuentra la Mega Coaster de Intamin abierta en el año 2002. Luego nos quejamos del vial de Angkor en PortAventura, pero Goliath también está perdido en el extremo del parque con un vial de un único acceso y medio escondido, aunque, a diferencia de Angkor, Goliath es una enorme montaña rusa visible desde muchos puntos del parque, lo cual atrae a los visitantes.

Al llegar a Goliath me encontré con una operativa poco eficiente, sólo 1 tren y una carga bastante lenta, y tras esperar más de 15 minutos de cola, no me dejaron ir a primera fila… Sin embargo, como vi que a otras personas sí les dejaron elegir la fila, volví a insistir y finalmente pude montarme en primera, aunque esperando más tiempo aún.

La vez anterior no la recordaba con mucho aprecio, quizás por la animadversión que sentía por el parque o porque ese día no me encontraba en plena forma tras haber montado en grandes maravillas europeas, pero esta vez Goliath me encantó.

Esta Mega Coaster, a pesar de tener 14 años de servicio a sus espaldas, goza de buena salud y es que es extremadamente suave, los trenes no vibran nada, y tiene unos airtimes eyectores absolutamente deliciosos. Además, su recorrido está muy bien compensado, con dos enormes colinas al inicio, provocando unos airtimes de orgasmo, seguido de dos hélices, a modo de descanso, antes de volver a los airtimes con tres sensacionales colinas que nos conducen a la estación… Una auténtica delicia esta montaña rusa.

Como había poca cola, decidí repetir, aunque esta vez en última fila y en esta fila las sensaciones mejoran, los airtimes son más largos e intensos, provocando una completa adicción por esta montaña rusa.

En las sobrias colas de la atracción destaca una pequeña caja transparente con móviles y cámaras destrozados, una persuasiva forma de recomendar a los visitantes que dejen sus objetos en las taquillas disponibles en la atracción.

Me hubiera quedado más rato montando en Goliath, pero tocaba visitar el resto del parque, así que continué mi visita con el Space Shot de S&S abierto en 1998. A pesar de tener un lanzamiento intenso, no alcanza suficiente fuerza al llegar a la cima por lo que el airtime que provoca este tipo de torres es prácticamente inexistente.

Junto a la torre de S&S se encuentra G-Force, un Enterprise de Huss que también fue inaugurado en 1998. Este tipo de atracciones han ido desapareciendo de los parques poco a poco, en los 90’ eran muy populares, y hacía tiempo que no me montaba en una y la verdad es que me gustó, sientes la fuerza centrífuga y a no ser que mires hacia el exterior, apenas marea.

En la Speedzone del parque me llamó la atención un puesto que vendía churros, con la receta “típica” española. Siempre se agradece ver la influencia de la comida española en otros países, aunque sean churros.

Siguiendo la ruta llegué hasta Robin Hood, la montaña rusa de madera construido por Vekoma con trenes de Intamin…

¡A la hoguera! ¡Que le prendan fuego a Robin Hood! Defensor de los baches imposibles y las vértebras dislocadas…

Un, dos, tres… responda otra vez, ¿qué otras montañas rusas no diseñadas por Intamin poseen (o han poseído) trenes de dicha compañía? Coaster Express (Parque Warner), Magnus Colossus (Terra Mítica) y Bandit (Movie Park)… Toda una galería de los horrores y de vértebras dislocadas por estas insufribles montañas rusas.

El problema de estos trenes en estas montañas rusas es que creo que son demasiado largos los vagones, vagones de tres filas, lo que impide que el tren se adapte a las colinas y los cambios de dirección, provocando esos incómodos y molestos botes que pega. No está al nivel de Coaster Express pero le va a la zaga.

Como digo, el problema creo que deriva de la adaptación de los trenes al circuito de la montaña rusa, ya que las montañas rusas de madera diseñadas por Intamin, como Balder y Colossos, son una auténtica delicia de airtimes y no sufren estos problemas de vibraciones, a pesar de poseer trenes similares.

Para reponerme de la tortura recibida por parte de Robin Hood, decidí ir a Merlin’s Magic Castle, una Mad House de Vekoma inaugurada en el año 2000.

La sala del preshow de esta Mad House me sorprendió bastante, llena de efectos especiales, animatronics y con una tematización en general muy buena. En lo que al programa de la Mad House, resultó ser bastante bueno (mucho mejor que el del Parc Astérix), sin embargo, la única pega que le encuentro a esta Mad House es la existencia de unos faroles en los laterales de la sala principal, los cuales siguen la fuerza de la gravedad, desvelando la inclinación real de la góndola, rompiendo la ilusión creada por la atracción.

A lo largo del parque me llamó la atención lo cuidados que estaban los jardines y zonas verdes, no lo recordaba tan verde y bonito el parque, aunque precisamente, en la zona francesa que es donde más cuidados tendrían que estar los jardines, éstos estaban un poco descuidados y los setos no estaban recortados haciendo las típicas formas de los jardines a la francesa. También me gustó bastante la nueva cartelería del parque, con un diseño moderno y llamativo que va a juego con la nueva imagen del parque.

No muy lejos se encuentra Excalibur, el Top Spin de Huss inaugurado en el año 2000. Aunque el programa era largo, resultó ser poco intenso y bastante suave, sólo dos loopings completos… Como punto positivo, este Top Spin no me produjo dolor de cabeza, como sí me ocurre con la mayoría de los Top Spin clásicos.

Siguiendo la ruta, y como no me estaba encontrando apenas colas en las atracciones, decidí probar los rápidos, El Río Grande, unos rápidos construidos por Vekoma en 1994 que resultaron estar bastante tematizados. A lo largo del recorrido hay altavoces disimulados tras cestas de mimbre, y en algunos puntos encontramos esculturas con cascadas, todo ello rodeado de bonitos jardines con flores amarillas.

En lo que respecta a los rápidos, acostumbrado a las rígidas barcas de Intamin, éstos me resultaron bastante curiosos. A pesar de que son bastante lentos, el desnivel es de muy pocos metros, como las barcas de Vekoma son más parecidas en su diseño a unas balsas de rafting de verdad, la “balsa” se retuerce al son de las olas, sintiéndote más vulnerable.

Como estaba en el área Exotique (antiguamente México), me fui a montarme en la primera SLC de Vekoma de la historia, El Condor, abierta en el año 1994. Hay que reconocer que como sensaciones no son ninguna maravilla, pero estéticamente son muy bonitas estas montañas rusas por lo compactas que son y su diseño tan bien estructurado.

Mientras hacía la poca cola que había en esta atracción, pude comprobar lo irrespetuoso que es el público de este parque, algo normal cuando te enfocas principalmente al público juvenil. A pesar de estar prohibido fumar en las colas, había muchas personas fumando en las mismas, incluido en las zonas cubiertas. Otro detalle, para hacer énfasis en esa orientación hacia un público juvenil, es que en las colas de las atracciones la música de ambienta estaba compuesta por los últimos éxitos de las discotecas, no era rollo los 40 principales si no más cañero, planteándote a veces si estabas en un parque de atracciones o en un pub de Ámsterdam con todo el mundo fumando…

Como contrapunto divertido, los holandeses también tienen humor, y es que vi cómo se reían de una foto en la que se veían los efectos de un “accidente” entre una bici y un coche. La bici (alemana) estaba intacta y el morro del coche (chino) destrozado… Humor que a los holandeses les tiene que hacer mucha gracia, siendo los reyes de las bicicletas.

En lo que respecta a la SLC, pese a conservar los trenes originales, no me pareció de las más bruscas que he probado, sin embargo, el arnés, quizás por ser el primer modelo o porque no me coloqué bien, me apretaba justo en las partes íntimas (esto no me había pasado antes en una SLC), por lo que no viví una experiencia digamos agradable… Rezo por el futuro de mis hijos…

No muy lejos se encuentran Los Sombreros, un Mexican Fiesta de Moser’s Rides abierto en 1994. La verdad es que me esperaba una atracción similar en sensaciones a Serpiente Emplumada de PortAventura, pero al acercarme pude ver que era bastante más “familiar”… A pesar de todo, como ya estaba allí y no había cola, decidí probarlos y si, no valen mucho estos sombreros…

Aprovechando que no había prácticamente cola en ninguna atracción, decidí acercarme a XPress: Platform 13, la LSM Launch Coaster de Vekoma que es una copia de las Rock ‘n’ Roller Coaster de los parques Disney, pero que la otra vez me quedé sin probar porque se estropeó cuando iba a montar.

Esta atracción ha cambiado varias veces de tematización, se concibió originalmente en el año 2000 como Superman The Ride y con la desaparición de los superhéroes de DC Cómics pasó a llamarse Xpress, hasta que en la temporada 2014 le fue incorporado un completo Walk-Through en sus colas, pasando a llamarse Xpress: Platform 13.

La verdad es que dicho Walk-Through ha recibido varios premios y me habían hablado muy bien de él, así que tenía mucha curiosidad… y la verdad es que no me decepcionó.

Las colas empiezan en una estación de trenes abandonada donde podemos conocer, a través de los típicos programas de televisión americanos proyectados en teles, que en la estación Platform 13 de Nueva York se han sucedido a lo largo de la historia sucesos paranormales sin explicación, por lo que su reapertura esconde muchos misterios.

Una vez iniciado el Walk-Through recorremos los pasillos de la estación llenos de efectos y proyecciones muy conseguidas, hasta llegar a la estación de embarque, en la cual los relojes se han quedado parados de por vida en las 6h66… Mientras esperamos a que se abran las puertas de la Platform 13, vemos como unas luces recorren las ventanas de la misma, aumentando el hype, y finalmente accedemos a los clásicos trenes de Vekoma.

Se me hizo raro no tener audio en estos trenes, pero a pesar de ser exterior, me resultó bastante suave y confortable, sin tantas zonas de freno como la versión de los parques Disney, y al llegar a la pre-estación nos espera una sorpresa… Un tren se nos abalanza provocando una gran explosión de fuego…

La verdad es que me sorprendió y me gustó mucho la retematización de las colas, con estos cambios la atracción casi se pone a la altura de sus hermanas de los parques Disney, en aquellas el espectáculo es durante la atracción y en esta es previo, lo único que le faltaría sería audio embarcado… Si, sé que eso es mucho pedir…

Ya eran más de las 14h30 y empezaba a tener hambre, así que escudriñando el mapa descubrí un restaurante que pintaba interesante, Club W.A.B., un restaurante de Live Cooking con pizza, pasta, ensalada, etc., que se encuentra en la W.A.B. Plaza, así que me dirigí hacia allí.

Como en esa zona del parque se encuentra Speed of Sound, el Boomerang de Vekoma inaugurado en el año 2000 que no pude probar la última vez, decidí probar suerte esta vez, pero viendo que había una media hora de cola (la capacidad de este tipo de atracciones es muy baja), decidí ir a comer y probar suerte más tarde.

El restaurante Club W.A.B. me sorprendió, no tenía muy claro que iba a encontrarme, pensaba que se trataba de un bufé libre o un restaurante de servicio a mesa, pero me encontré con un restaurante Autoservicio en el que preparaban la comida frente a tus ojos, con unos precios muy interesantes ya que no se trataba de comida precocinada.

Viendo lo que ofrecían, finalmente me decanté por una pizza Hawaiana, ya que tenían muy buena pinta, y pude observar como la preparaban. También decidí coger un trozo de tarta de manzana ya que tenía una pinta espectacular…

Cuando terminó de hacerse la pizza me dirigí a la caja y… ¡error, tarjeta no válida! En esos momentos recordé que había vivido una situación similar el año anterior en Efteling, con unos datafonos muy similares y, a pesar de probar con las tarjetas de débito y crédito españolas, no había manera… Finalmente, decidí probar con la tarjeta de débito francesa y sí funcionó… No sé si el problema es la poca confianza que tienen los holandeses en los españoles, ya que las tres tarjetas eran Visa, pero la única que funcionó fue la francesa…

Tras el apuro pasado por los problemas con las tarjetas, me puse a comer y la verdad es que la pizza estaba muy buena, pero la tarta de manzana con canela estaba deliciosa… Una pizza entera con postre y bebida me salió por 15’15€, un precio más que interesante para un parque de atracciones, siendo además comida de calidad y no la típica precocinada.

Para reposar la comida, decidí darme una vuelta por Walibi Play Land, la zona infantil que sufrió una completa retematización en el año 2011, y la verdad es que me gustó bastante su diseño y colorido. Los personajes, versión niños, me parecieron muy entrañables y adorables, con un diseño más infantilizado para agradar a los más pequeños de la casa, pero conservando sus colores chillones.

La verdad es que no pensaba que me iba a gustar tanto el rebranding creado con la marca Walibi, por fotos y demás no me resultaba muy interesante, pero hay que reconocer que han hecho un gran trabajo los de CDA Parks para actualizar una marca obsoleta, poniéndola al día para las nuevas generaciones. Aunque este parque, en mi opinión, se centra excesivamente en un público juvenil, un error, ya que este público suele gastar poco en los parques y  “desgasta” mucho los mismos, aunque es comprensible.

El mercado holandés posee varios parques temáticos y de atracciones, algunos poseen mucha fama y éxito internacional, como es el caso de Efteling, pero sí que es cierto que la mayoría de parques (Efteling, Toverland, Duinrell y Slagharen), están enfocados a un público familiar, por lo que Walibi Holland, con la herencia dejada por Six Flags, ha considerado más conveniente centrarse en un nicho de mercado “olvidado” por el resto de contrincantes, el público juvenil. Hay que recordar que Efteling no se ha interesado mucho en las últimas décadas por ese público adolescente que busca emociones fuertes, a excepción del año pasado que abrieron la primera Dive Coaster de los Países Bajos, pero si uno quiere emociones fuertes, sabe que tiene que ir a Walibi Holland.

Para reforzar esa imagen de parque juvenil, se ha creado el festival Summer Vibez y se ha llenado el parque de música de discoteca, escenarios y espacios chill out, como si de un recinto de festivales veraniego se tratara.

Como dato curioso, para no hacerse excesiva competencia, cada parque holandés celebra sus particulares “noches blancas” veraniegas en un día diferente de la semana: Efteling los sábados, Toverland los domingos y Walibi Holland los miércoles.

Además, la no existencia de un parque de atracciones urbano en Ámsterdam, la cercanía con la capital y la celebración de festivales juveniles en su entorno, hacen de este parque un lugar ideal para los adolescentes holandeses. Pero ello conlleva unos perjuicios, atraes un público por lo general bastante irrespetuoso: nunca he visto a tanta gente fumar en las colas o beber cerveza sin la celebración de un Oktober Fest… Quizás debería añadir más oferta familiar para equilibrar la balanza.

De todas formas, desde aquí mi más sincera enhorabuena a los empleados del parque, a pesar de ese “complicado” público que recibe el parque, los empleados del parque son por lo general bastante amables y te atienden con una sonrisa, algo que se agradece mucho en los parques temáticos y de atracciones.

En búsqueda de esa mínima oferta familiar, me dirigí al Teatro 4D, Club Psyke: 5D Experience, pero me lo encontré cerrado por mantenimiento… La verdad es que tenía bastante curiosidad por ver a los personajes de Walibi en acción, pero esta es una prueba más del poco interés que muestra este parque hacia las familias.

Como junto al cine se encontraba Drako, la pequeña montaña rusa infantil de Zierer abierta en 1992.

En esos momentos no tenía ganas de emociones fuertes, estaba reposando la comida, así que me dirigí hacia La Grande Roue, la noria de Vekoma inaugurada en el año 2000, pero al pasar por delante de Lost Gravity pude comprobar como la entrada se había convertido en una improvisada discoteca, al hacer acto de presencia un Dj en la cabina situada en el interior del helicóptero que sirve de decoración.

La Grande Roue es una noria de tipo panorámica, por lo que pocas emociones ofrece, además, sólo das una vuelta completa, parando varias veces para ir llenando las diferentes góndolas… Normalmente, en las norias panorámicas, una vez se llenan todas las góndolas, das varias vueltas sin pararte antes de bajar, pero no es el caso en la de Walibi Holland…

Por lo menos pude gozar de unas increíbles vistas del parque.

Siguiendo con las atracciones tranquilas, decidí montarme en los clásicos coches antiguos, Le Tour des Jardins, los cuáles hacen su recorrido a través de unos bonitos jardines junto a la noria. Como curiosidad, este circuito de coches de Chance Rides, abierto en el año 2000, tiene las indicaciones en español, entre otros idiomas.

Como se encontraba al lado, decidí repetir en Xpress: Platform 13, ya que su Walk-Through me había encantado la primera vez.

A la salida de la montaña rusa, se encuentra la principal tienda del parque, ya que ésta da al gran edificio de acceso al parque.

¿Qué tienen en común DC Cómics, Marvel, Juego de Tronos y Zelda? Que son “creaciones exclusivas” de Walibi Holland…

Hay que reconocer que Walibi Holland posee una gran variedad y calidad de productos de merchandising, muy atractivos para los jóvenes, aunque en general bastante caro. Pero lo que me chocó mucho, fue ver en un mismo estante productos del Capitan América junto a carcasas de móvil de Linterna Verde… Estaba todo un poco mezclado, sabiendo que DC Cómics y Marvel son dos compañías rivales…

La verdad es que ver productos de DC Cómics es un pequeño guiño al pasado de Six Flags, y permite lucir la batmoto, seguramente heredada de aquella época.

Este año aún no he ido a Parque Warner, pero no sé yo si poseen tal cantidad y variedad de productos Warner, especialmente relacionados con las últimas películas de superhéroes de la compañía…

Con la digestión ya terminada, decidí dirigirme a por mi amor platónico del día, Goliath, aunque por el camino pude comprobar que en Walibi Holland también tenían en las zonas de juegos los mismos horribles peluches que en el Parc Astérix, ambos parques de la CDA Parks, incluyendo unas horribles copias de Dory y Nemo… Por suerte los Minions parecían originales.

Como ya he comentado otras veces, mi número mágico de viajes en una montaña rusa es el 5, no sé el motivo pero me gusta montarme unas cinco veces en las principales montañas de los parques, ni más ni menos, así que, aprovechando que estaban los dos trenes en activo y menos de cinco minutos de cola, repetí tres veces seguidas para hacer un total de 5 en todo el día.

Las tres veces me monté en última fila y en las dos primeras veces pude comprobar lo irrespetuoso que es el público de este parque… Ya desde la fila, la cual es aprovechada para colgarse de las columnas cual monos, hasta la estación, cuyas barandillas son usadas como asientos, raro es la persona que no se siente en ellas… Pero es que la primera vez que fui a montarme, mientras dejaba la mochila en los casilleros habilitados para ello, los visitantes que estaban detrás de mí ocuparon los asientos, por lo que me tocó llamarles la atención… Y la segunda vez, fui más lentamente a dejar la mochila, para remarcar que yo iba en esos asientos, pero unos “listos” que estaban saliendo, pensando que estaba vacía la última fila, decidieron ocuparla…

Como curiosidad, la cual ya me había comentado un amigo, los cinturones de seguridad de los asientos están sujetos al vagón con unas gomas elásticas… La verdad es que a priori no parecen muy efectivos, pero gracias a la “hebilla” del cinturón, cumplen bastante bien su función.

No sé si fue una ida de olla mía o qué, pero me pareció que el tren verde oscuro iba más fino que el verde claro. Mi último viaje fue en el verde claro y no sentí igual los airtimes, aunque puede ser debido también a que el cuerpo ya se había acostumbrado, tras 5 viajes en todo el día…

Una de las pocas atracciones que me faltaban por probar del parque era el Flume, Crazy River, construido por Mack Rides en 1994. Este Flume es bastante largo aunque posee tres caídas, dos de ellas de poco interés: una pequeña caída hacia atrás y otra hacia delante del mismo tamaño. La última, la gran caída, es una caída doble en la que la barca coge bastante velocidad.

Otra de las atracciones en la que aún no me había montado era Tomahawk, el Dance Party de SBF Visa abierto en el año 2000 (como la mayoría de atracciones), por lo que decidí probarlo antes de ir a por mis cinco viajes en Lost Gravity.

El programa de esta atracción fue bastante intenso y largo, aunque a diferencia de otras atracciones similares, esta no me mareó mucho.

Ya eran más de las 19h30, así que era el momento de ir a por mis tres últimos viajes en Lost Gravity. Esta vez, el asiento exterior de la segunda fila me vibró más que por la mañana y, aunque no resulta molesto, preocupa el futuro mantenimiento de la atracción.

En total, me monté cinco veces en Lost Gravity, todas ellas en el asiento exterior izquierdo, ya fuera en primera o segunda fila, me quedé con ganas de probar otros asientos para comprobar si cambia la experiencia, aunque he leído que el exterior izquierdo es el mejor…

Con el parque cerrado, me dirigí tranquilamente hacia la salida, mientras sonaba música electrónica a todo volumen, y al llegar al Main Street del parque, Hollywood The Main Street, me percaté de un terrible olvido… ¡No me había montado en Speed Zone!

Centrado en montarme cinco veces en Lost Gravity me había olvidado por completo de la existencia del boomerang de Vekoma… No pasa nada, volveré a este parque para montarme en ese credit que se me ha resistido en mis dos viajes, ya que esta vez salgo del parque con un mejor sabor de boca que la última vez, gracias al rebranding y la nueva montaña rusa.

En la última tienda antes de salir del parque, descubrí que no habían pasado de largo de la moda del momento, Pokemon Go, ya que también vendían productos “exclusivos” de los personajes de Nintendo, así como de los Minions… En definitiva, todas las marcas más potentes actualmente estaban presentes en el merchandising del parque: DC Cómics, Marvel, Zelda, Juego de Tronos, los Minions y Pokemon.

En conclusión, tenía muchos prejuicios hacia este parque que ha basado su estrategia en los últimos años en enfocarse al público juvenil holandés, pero me he llevado una grata sorpresa al encontrarme un parque con algunas buenas montañas rusas y un rebranding mucho más efectivo de lo que creía. Esperando que en los próximos años vaya aumentando la presencia de la marca en el resto del parque y la incorporación de nuevas atracciones familiares. También me sorprendió lo bonito, cuidado y limpio que estaba todo el parque, se nota que en los últimos años han realizado un buen mantenimiento, a pesar del público que tienen.

En definitiva, ha pasado de ser un parque por el que sentía poco o nulo interés a convertirse en un parque que ahora sí llama mi atención, gracias a la fuerte marca que han creado, ha sido como redescubrir el parque, aunque estén excesivamente enfocados hacia el público juvenil, pero es su decisión y la puedo entender.

 

Una vez fuera, me dirigí a la parada del autobús que me conduciría hasta la estación de Harderwijk, donde cogería un tren a las 21h19 que me llevaría hasta Amersfoort y allí el tren de las 21h56 me dejaría directamente en la estación desde la cual salía mi autobús, dirección a Hamburgo a las 23h15.

Para ahorrar en gastos, decidí prepararme unos ricos sándwiches de jamón serrano con queso, que se note que soy español, para comerlos durante la cena y ahorrarme unos euros.

Al llegar a la estación central, mi parada era la siguiente, el tren estuvo parado varios minutos y entonces empezó a entrar bastante gente que provenía del Europride. En el vagón se juntaron abuelos, jóvenes, adultos… pero todos con muy buen rollo, se notaba que estaban de fiesta y allí en Holanda son muy abiertos, de hecho, había una abuela que iba ofreciendo papas a los pasajeros, mientras cantaban canciones populares y se “picaban” pidiendo silencio, obviamente de broma.

Finalmente llegué a la estación poco antes de las 22h45 y me dispuse a buscar mi autobús de la compañía Flixbus. Tenía bastante miedo, ya que en el viaje a Phantasialand fue esta misma compañía la que me dejó tirado, al cancelar mi viaje 1 hora antes del mismo… Sin embargo, me encontré un moderno autobús de 2 pisos y para gran alegría… ¡tenían enchufes para cargar el móvil! Esa fue mi salvación, ya que me permitió poder cargar el móvil al completo y así poder dormir más relajado, con una preocupación menos.

 

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