[Diario de Viaje] #AventuraEscandinava2016: Día 4 – Gröna Lund (01/07/16)

El despertador sonó a las 7h00, ya que a las 8h00 salía el tren que le llevaría hasta Estocolmo, en un trayecto de poco más de 3h00.

Me vestí rápidamente, intentando tocar el suelo lo mínimo posible, cogí mi maleta y huí de ese antro… Por suerte, en menos de media hora ya estaba en la estación comprándome una Coca Cola Zero como desayuno, ya que después de venir del piso ese no tenia hambre…

*Nota: Como comenté en mi visita a Liseberg, la pantalla de mi cámara estaba destrozada, por lo que pido disculpas anticipadas por la calidad de las mismas.

Una vez montado en el tren, comenzó un agradable trayecto a través de Suecia con destino Estocolmo, mi gran descubrimiento de hace dos años. Como no, el billete de tren tenía otro código QR, aunque en este caso, al ser una especie de tren regional, no tenía asignado asiento. A pesar de ello, sólo fui controlado una vez, y eso que pasaron varias revisoras distintas (tiene que ser un programa muy bueno que te deja seleccionar el asiento ocupado y todo). El tren llegó a Estocolmo pasadas las 12h00.

Hace dos años, en mi gran aventura europea la posibilidad de visitar Estocolmo surgió de casualidad, mi meta final era Liseberg y Helix (que se estrenó ese año), pero el vuelo de regreso me salía mucho más barato desde Estocolmo, así que aproveché para alargar un par de días el viaje y descubrir Estocolmo y Gröna Lund.

Hasta ese momento Estocolmo era una ciudad bastante desconocida para mí, incluso antes de realizar el viaje no tuve curiosidad en informarme sobre la ciudad y su pequeño parque de atracciones, en parte para que fuera una verdadera aventura y descubrir algo nuevo… ¡y menuda sorpresa! Estocolmo me encantó, pasando a estar en mi Top 5 de ciudades europeas, y su pequeño parque de atracciones no se quedó atrás.

Es cierto que aquella vez descubrí Estocolmo con un tiempo excepcional, soleado y con 33 grados de máxima, algo que ayuda en una valoración positiva, pero es que es una ciudad maravillosa, una auténtica joya que es bastante desconocida, al menos en España. Por desgracia, mi review sobre la visita a Estocolmo se quedó en el tintero de cosas pendientes y nunca le llegué a publicar… Pero esta vez no va a ser así y aquí está mi diario de viaje sobre unas de las joyas a nivel europeo, tanto de ciudad como de parque.

Estocolmo me sorprendió por lo monumental que es, es una ciudad de grandes y majestuosos edificios, al estilo de lo que podemos encontrar en ciudades como París, acompañado de grandes espacios verdes, con el añadido de que está situada sobre varias islas. Es una de las ciudades, como Copenhague, que es apodada la “Venecia del Norte”, gracias a la gran belleza de su arquitectura, sus numerosos parques, jardines y canales.

Una de las cosas que más me sorprendió, remarcado por el buen tiempo que me hizo hace dos años, es que no tenía la sensación de estar en una ciudad nórdica, con edificios grises y/o de piedra, ya que los colores cálidos y alegres de sus fachadas me recordaban más al mediterráneo que a los países nórdicos, y, lo que absolutamente me enamoró, fue poder disfrutar de un atardeamanecer. Nunca antes había estado tan al norte en verano y poder contemplar esas noches en las que la luz no desaparece completamente, dotando a la ciudad de una atmósfera mágica, es algo único que me dejó prendado y que se ha quedado grabado en mi memoria como una de las mejores experiencias vividas en mi vida.

Una de las curiosidades, por lo menos para mí que descubrí en el bus turístico, es que mirando la ciudad sobre un plano podríamos creer, equivocadamente, que la ciudad está rodeada por el mar Báltico, pero no es así. En su parte occidental, tomando como referencia Gamla Stan (centro histórico), se encuentra el lago Mälar, uno de los lagos más grandes de Suecia con un área de 1.140 km² y tiene una profundidad máxima de 76 metros, pero precisamente, los canales de Gamla Stan conectan ese lago con el mar báltico, creando el efecto óptico de que todo es el mismo mar, pero fijándonos bien en los canales, podemos contemplar unos pequeños desniveles por los que rebosa el agua del lago y van a acabar en el mar Báltico. Es un punto que añade más encanto a la ciudad, por un lado tienes un bonito lago de agua dulce y por el otro la bahía Saltsjön del mar Báltico.

 

Una vez ya en Estocolmo, me dirigí al hotel que había reservado, Archipelago Hostel Old Town, en el cual sólo me iba a quedar una noche ya que no me había sido posible reservar las 3 noches de estancia en el mismo hotel, afortunadamente ya que el segundo hotel resultó ser mucho mejor. Mi condición principal a la hora de buscar alojamiento es que este estuviera ubicado en Gamla Stan (cada vez que pienso en su nombre me acuerdo de la famosa canción del Coreano…), ya que es el centro histórico de Estocolmo, lo que me permite desplazarme de manera fácil y cómoda, muchas veces a pie, por el resto de la ciudad.

Más que de hoteles se trataba de hostales, aunque había reservado habitación individual. Cuando llegué, mi habitación ya estaba disponible, lo cual pude aprovechar para dejar mi maleta y vaciar mi cartera de cosas inservibles, ya que había ido acumulando monedas de mis diversos viajes por Europa y no Europa (en esos momentos estábamos en plena polémica del Brexit), por lo que tenía euros, libras, coronas suecas y coronas danesas… Como no, tratándose de Suecia, la mayor parte del mobiliario de la habitación era de Ikea.

También pensé en darme una ducha, pero desgraciadamente, no me habían proporcionado gel de ducha ni había en las típicas duchas comunes, bastante modernas y en buen estado (todo sea dicho), por lo que me tocó buscar un supermercado donde comprar gel de ducha (si me habían hecho pagar 65 coronas suecas por “alquilar” las sábanas, no quería imaginar cuanto me iban a pedir por el gel).

Así que, a pesar de no estar muy lejos el supermercado, decidí ponerme en marcha, tras descansar un poco, y ya ducharme por la noche, ya que realmente no había sudado el día anterior.

En el supermercado, de marca Coop, encontré una interesante oferta, y es que vendían 3 rollitos de canela, un producto típico sueco popular internacionalmente gracias a Ikea, por 25 coronas suecas, así que aproveché para comprarme mi almuerzo y la verdad es que para lo baratos que me habían salido estaban buenos (en una panadería al día siguiente me pidieron 79 coronas danesas por 3 rollos de canela).

Como el tiempo se me echaba encima y quería aprovechar de Gröna Lund, decidí coger el barquito que lleva directo desde Gamla Stan hasta el parque, que “sólo” cuesta 50 coronas suecas. Es cierto que el precio es un poco abusivo, pero casi se puede considerar como un barco turístico y es que las vistas de la bahía de Estocolmo y ver cómo te vas acercando poco a poco al parque… ¡no tiene precio!

De esta forma, antes de las 15h30 ya estaba en las taquillas del parque comprando las entradas, para evitar problemas de idioma, las compré directamente en unas máquinas que había allí.

Un detalle importante es que la entrada al parque se tiene que comprar a parte, es decir, la Akband (pulsera Multi-Ride) no lleva incluido el acceso al parque, así que tienes que comprar los dos. Yo compré tranquilamente la Akband y al llegar a los tornos me di cuenta de que tenía que comprar también la entrada, así que vuelta a la maquinita para comprar el ticket con un bonito código QR, que raro…

Mi idea original era haber descansado de parques ese primer día en Estocolmo, pero como anunciaban lluvia persistente para el día siguiente, a pesar de que el tiempo estaba amenazante, decidí adelantar mi visita y acudir ese mismo viernes, ya que la predicción anunciaba que por la tarde mejoraría el tiempo, ¡y no se equivocó!. Mi buen Karma volvía a la acción, y es que os prometo que las fotos anteriores y las siguientes están tomadas el mismo día.

INTRODUCCIÓN

Plano Gröna Lund

Plano Gröna Lund

Gröna Lund es un pequeño parque de atraciones, ocupa alrededor de 60.000 metros cuadrados, que fue fundado en 1883 por Jacob Schultheiss, convirtiéndose de esta forma en uno de los primeros parques de atracciones del mundo.

Los inicios del parque son similares a los de Bakken, ya que Gröna Lund se encuentra en el corazón del Djurgården, un parque perteneciente a la realeza de Suecia que era lugar de encuentro y diversión desde el siglo XVIII, por ello, en 1883, un alemán de nombre Jacob Schultheiss, alquiló los terrenos para erigir “tiovivos y otras atracciones”. Hasta el año 2001 los descendientes de Schultheiss gestionaban el parque y desde el año 2006 es propiedad de Parks & Resorts Scandinavia AB, empresa propietaria también de Kolmården Zoo y Skara Sommarland. Esta empresa ha realizado importantes inversiones en sus parques en los últimos años, situándolos en el mapa a nivel mundial (Insane, Wildfire, Ikaros, etc.).

La característica principal de Gröna Lund es que es un parque de estilo portuario, ubicado en parte sobre un muelle, como muchos parques de atracciones clásicos americanos y europeos, siendo el referente europeo (Blackpool está en primera línea de playa pero no en un muelle sobre el mar). Este aspecto lo dota de gran belleza, por las espectaculares instantáneas que se pueden obtener desde la bahía de Estocolmo del parque, o los mágicos atardeceres que se pueden observar desde sus muelles, contemplando como el sol se esconde tras los bellos edificios de la ciudad.

Otra de las características principales del parque es que la mayoría de edificios del mismo son antiguas residencias y comercios del siglo XIX, es decir, los edificios no fueron construidos para el parque, fue el parque el que fue construido alrededor de los mismos, incluyéndolos de esta forma en su oferta.

En la actualidad, Gröna Lund posee 30 atracciones, algunas de las cuales son clásicos de los parques de atracciones, como el túnel del amor, una funhouse, la mansión del terror,etc. , pero que en su mayor parte ha renovado para ponerlos al gusto de las nuevas generaciones, consiguiendo de esa forma mantener sus clásicos y que sigan siendo referentes del parque.

Gröna Lund también es conocido por su oferta de espectáculos y conciertos, teniendo un importante calendario de eventos cada verano que ocupan sus tres escenarios: Dansbanan (Lilla Scenen), Gröna Lundsteatern y Stora Scenen. Por el Stora Scenen han pasado míticos cantantes como Bob Marley, que posee el récord de mayor cantidad de público atraído al parque para un concierto, 32.000 personas en 1980.

Una vez dentro del parque me puse a buscar un baño, ya que necesitaba ir en esos momentos, y me sorprendió una cosa que no recordaba de la última vez: los baños son unisex. Es decir, no hay baños separados para hombres y mujeres, con los típicos urinarios que a nosotros los hombres nos suelen ir muy bien, ya que nos ahorramos hacer largas colas. En el primero que probé, junto a Vilda Musen, había mucha cola, así que fui a otro baño menos “céntrico”, el que está situado junto a House of Nightmares, donde no había casi nadie.

Una vez realizadas mis necesidades fisiológicas, me dirigí hacia la atracción que me enamoró la última vez, pero que a la vez me produce pánico, Eclipse, la Star Flyer construida por Funtime en el año 2013 de 121’9 metros de altura, convirtiéndose en el año de su inauguración en la más alta del mundo, superada posteriormente por pocos metros, lo cual proporciona unas espectaculares vistas de la bahía de Estocolmo.

Como ya he explicado anteriormente, es un tipo de atracción que me encanta por la sensación de libertad que produce y las espectaculares vistas del entorno, pero me da muchísimo respeto el hecho de estar sujetos por unas “simples” cadenas…

Pues bien, no podía visitar Gröna Lund sin montarme en Eclipse, la que para mí es la mejor Star Flyer que he probado nunca por su considerable altura y las increíbles vistas de la bahía de Estocolmo, lo que no me había percatado es que había rachas de viento fuerte… ¡¡¡Nunca he pasado tanto miedo en una atracción en mi vida!!!

Ya de por sí me produce muchísimo respeto esta atracción, pero debido a las rachas de viento la silla se movía mucho de forma lateral, parecía que iba a realizar un giro completo y enredarse las cadenas entre sí… de hecho, otra que estaba delante ¡¡casi da la vuelta completa!!! Así que me pasé el viaje agarrado con todas mis fuerzas a las cadenas e intentando moverme lo mínimo para que el movimiento de giro fuera menos acentuado.

No prometí no volverme a montar, es un tipo de atracción que me encanta y fue una situación puntual, pero sí que me amargó el ciclo de la atracción y no pude disfrutar de las vistas, estaba más pendiente de “sobrevivir”.

Con el mal cuerpo que se me quedó, decidí irme a montarme en otra de mis atracciones favoritas de este parque, Jetline, una montaña rusa familiar construida en 1988 por Anton Schwarzkopf, con una velocidad máxima de 90 km/h en un circuito de 800 metros de largo y 32 metros de alto. Diseñada por Ing-Buro Stengel, fue modificada en el año 1997 por Maurer Söhne, para crear una primera drop más pronunciada, momento que se aprovechó para incorporar un túnel al final de la primera bajada.

Esta montaña rusa es la hermana menor del Lisebergbanan de Liseberg, inaugurada sólo 1 año antes la de Gotemburgo, pero a pesar de tener un recorrido mucho más corto y con menor desnivel, me resulta mucho más divertida la versión de Estocolmo. Gracias a lo compacta que es, el espacio en el parque es mínimo, es una atracción muy frenética, sin tiempos muertos, e incluso alcanza mayor velocidad que su hermana de Liseberg, a lo cual se une lo cómoda y suave que es, convirtiéndose en uno de los imprescindibles del parque.

Como esta atracción está en el corazón del parque aproveché para tomar unas pocas panorámicas del parque.

Yo, como gran defensor y aficionado de los parques temáticos, me sorprendió la primera vez que visité este parque por la belleza de su particular maraña de “hierros”, dotando al conjunto y al parque de un encanto especial, sobretodo cuando se contempla desde el mar. A partir de la visita a este parque hace dos años, empecé a valorar más positivamente esas “esculturas” de hierro,  las cuales se entrelazan creando formas oníricas sin tematización, típicas de muchos parques de atracciones, pero que tienen su encanto al mostrar las estructuras en estado puro con sus diferentes colores y materiales.

Al igual que en Eclipse, la espera fue de menos de 5 minutos, una tónica general durante todo el día (la mayor espera fueron unos 10 minutos en Twister debido a su poca capacidad).

Llegado este punto, uno empieza a plantearme si es que ha tenido mucha suerte, gracias al mal tiempo que me ha hecho por las mañanas que ha ahuyentado a los visitantes, o las visitas en general a los parques escandinavos están bajando, pero no deja de llamarme la atención las pocas colas que he tenido en todos los parques, aunque ¡yo encantado de poder montarme en todo sin apenas espera!.

La visita continuó con Twister, esta compactísima montaña rusa de “madera”, las estructuras son de hierro, construida en el año 2011 por The Gravity Group, que alcanza una velocidad máxima de 61 km/h en un recorrido de 480 metros de largo y 15 metros de alto. Su punto débil es la capacidad, debido a lo compacta que es y los giros tan pronunciados que tiene, sus dos trenes son de 6 filas, lo que permite una capacidad máxima de 12 personas por tren. Al igual que en Balder y otras montañas rusas suecas, las colas de Twister están decoradas con fotos de otras montañas rusas del mundo.

Twister es una pequeña montaña rusa de madera bastante frenética, debido a lo compacta que es, y con una buena sensación de velocidad, aunque te quedas con ganas de más, pero para el espacio que ocupa es una muy buena montaña rusa. Lo mejor de todo son sus trenes tan cómodos, con un arnés de cintura que me recuerda bastante al de Abismo del PAM.

La siguiente parada fue Rock-Jet, una clásica flat ride inaugurada en 1976 cuyo único interés es su ubicación en altura, lo que permite unas bonitas vistas del parque desde sus colas, cosa que aproveché para tomar fotos, especialmente de la maraña de hierros.

Al pasar otra vez por delante de Eclipse me fijé en que, ¡estaba cerrada!. Imagino que debido a las rachas de viento, las cuales a esas horas llegaban a ser fuertes, y que ya había sufrido en mis propias carnes… En esos momentos agradecí haberme montado lo primero en Eclipse ya que podía no volver a abrir en todo el día…

No muy lejos se encuentra un clásico del parque, Blå Tåget, un clásico tren del terror inaugurado en el año 1935, pero renovado completamente en el año 2011, manteniendo su apreciada temática y diseño, pero incorporando nueva tecnología y nuevos efectos especiales.

Es increíble como una atracción clásica de parque de atracciones, muchas veces abandonada y vetusta, la han renovado de tal forma que vuelve a ser uno de los imprescindibles del parque, con una tecnología y efectos especiales muy actual. Esta Dark Ride posee efectos muy buenos y escenas muy conseguidas, con algunos sustos y sorpresas, incluso algunas llegan a crear mal rollo, especialmente si vas sólo en el tren.

Una grata sorpresa del parque que ya descubrí hace dos años, ya que ha sabido actualizar y mantener en su oferta una clásica atracción de los parques de atracciones. Todo un valor añadido para este pequeño, pero sorprendente, parque de atracciones.

La siguiente parada fue Flygande Mattan, una Flat Ride de tipo Magic Carpet construida por Zierer en el año 1983 y que es bastante intensa, aunque prefiero la nueva versión, como Monsunen en Tivoli Gardens, mucho más confortable e interesante al ir con los pies colgando.

No muy lejos, en un pequeño muelle, se encuentra Bläckfisken, un Polyp de Anton Schwarzkopf inaugurado en el año 2000 y bastante más familiar que las versiones de Gerstlauer.

No muy lejos se encuentra otra montaña rusa, Kvasten, una Suspended Family Coaster de Vekoma sin inversiones, que alcanza una velocidad máxima de 55 km/h en un circuito de 400 metros de largo y 20 metro de alto.

Es una montaña rusa familiar y pequeñita pero es una interesante incorporación para el parque que permite sobrevolarlo “montados en la escoba de una bruja”.

Este es el parque de las torres: tienen una Star Flyer de 121’9 metros de altura, una torre de caída libre de Intamin de 80 metros de alto y una torre de S&S de 55 metros. Además, el año que viene van a inaugurar Ikaros, una torre de caída libre con 90º de inclinación de los asientos, al igual que Falcon’s Fury de Busch Gardens Tampa, convirtiéndose en la segunda atracción de este tipo en el mundo, la primera en Europa.

Siendo un parque con un terreno tan limitado es una elección sensata, ya que ofreces grandes sensaciones con una ocupación del terreno mínima, evitando tener que jubilar otras atracciones o restaurantes. Además, no se conforman con cosas básicas, intentan innovar y ofrecer atracciones novedosas e incluso únicas en Europa.

Como ya he dicho, siendo el parque de las torres, la siguiente atracción era una torre, la de Intamin, Fritt Fall Tilt. Esta torre de 80 metros de altura fue inaugurada en el año 1998, pero con la moda de los asientos “tilt “, éstos fueron introducidos en el año 2004. En ese momento los asientos Tilt no estaban disponibles, que son los que tienen vistas al parque, aunque de todas formas no soy muy fan de los asientos “tilt”… Ya he comentado en otras reviews que las caídas libres me producen mucho respeto, aunque luego me gustan, pero lo paso muy mal en la subida, y lo de que te inclinen… Ikaros lo probaré por poder decir que me he montado, pero no creo que repita mucho…

Junto a la caída libre se encuentra la Wild Mouse, Vilda Musen, una montaña rusa familiar de Gerstlauer construida en el año 2003 con una velocidad máxima de 55 km/h con un recorrido de 430 metros de largo y 21 metros de alto. La particularidad de esta atracción es que la estación está construida en altura, permitiendo ubicar debajo una tienda y otra atracción, y su recorrido se entremezcla con el de la montaña rusa Jet Line, permitiendo algunos efectos de choque. Esta es una Wild Mouse bastante divertida y cómoda, se nota que es un modelo de nueva generación. Al igual que en Twister, en las colas encontramos fotos de otras montañas rusas famosas.

Otra atracción clásica de parque de atracciones es la Casa de los Espejos, Skrattkammaren, que en este caso, a diferencia de la de Liseberg, ha sido renovada y actualizada para que las nuevas generaciones puedan apreciar también esta atracción clásica.

Siguiendo la ruta de atracciones clásicas de parques de atracciones le tocaba el turno a la Fun House, Lustiga Huset. Lustiga Huset es una atracción genuina y original construida y diseñada por el propio parque en 1917. Renovada en el año 1987, ha sido la fuente de inspiración y diseño de muchas otras atracciones de tipo fun house alrededor del mundo. Esta atracción, considerada como el corazón y el alma de Gröna Lund fue una grata sorpresa, ya que tiene un recorrido bastante extenso, lleno de efectos y momentos divertidos, con un final bastante curioso.

Es increíble que una atracción tan vieja sea muy superior a la mayoría de Fun House que podemos encontrarnos por el mundo, una auténtica joya de este parque que ya acumula varias, gracias a haber sabido actualizar sus clásicos sin dejar de innovar con las nuevas incorporaciones.

No muy lejos se encuentra otra de las sorpresas del parque, Pop-Expressen, una Flat Ride de tipo Breakdance de Huss, abierta en el año 1996. La particularidad y originalidad de esta atracción es que está en una sala decorada como una discoteca, con sus clásicas bolas de espejos y focos, y es que, en cuanto empieza el ciclo de la atracción, el “Dj-operador” se encarga de que nos sintamos en una discoteca poniendo algunos de los éxitos más actuales, sin olvidar los grandes clásicos. El efecto de estar dando vueltas a gran velocidad, esta atracción no está capada, junto con los temazos que ponen, es una experiencia increíble, incluso parece que el operador puede elegir el programa, para ponerlo a mayor intensidad en el momento del subidón de la canción…. ¡Toda una experiencia vivir esta atracción!

En el siguiente vídeo sacado de Youtube se puede ver un poco en qué consiste la atracción:

La fórmula les funciona muy bien, ya que a pesar de la poca gente que había en el parque, era una de las pocas atracciones en las que siempre había gente haciendo cola… ¡e incluso repitiendo!, como fue mi caso, y es que me encantó la idea, incluso una de las veces en las que me monté pusieron Boom, Boom, Boom, Boom!! de los Vengaboys, una canción mítica para los que superamos la treintena de años.

Ya sólo me quedaba por probar una de las torres, la de S&S inaugurada en el año 2004, así que hacia allí me dirigí, a montarme en Katapulten. Lo bueno de esta Space Shot, además del airtime que produce al llegar arriba, es que está situada en uno de los extremos del muelle, permitiendo unas vistas de lujo de la bahía de Estocolmo. Además, como subes rápidamente es una atracción que me impone mucho menos respeto que las caídas libres de Intamin.

Al lado se encuentran las clásicas sillas voladoras, una atracción agradable de hacer pero que últimamente había evitado por su poco interés (frente a las Star Flyers), pero en el caso de Kättingflygaren, el hecho de estar en el extremo del muelle, le aporta un gran encanto y unas vistas espectaculares.

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Con todas las atracciones importantes probadas, llegaba el momento de desafiar Insane.

Hace dos años, cuando visité por primera vez Gröna Lund, fue a las pocas semanas del accidente de Inferno, a pesar de ello, Insane ya había reabierto tras las inspecciones realizadas por Intamin y me monté pero con mucho respeto.

Esta vez me pasó lo mismo, a pesar de haber pasado 2 años, no han quedado muy claros los motivos que propiciaron ese desgraciado accidente, y aunque parece técnicamente imposible, porque el arnés es bastante seguro, pasó… Así que me monté con ese sentimiento de miedo y respeto pero la verdad es que ¡es una atracción genial! La hermana mayor de Inferno (y de todas las Zac Spin de Intamin ya que es la más alta con sus 35’5 metros) es una atracción muy intensa que ofrece grandes sensaciones para su tamaño tan pequeño. Espectacular el momento en el que empiezas a descender, a tus pies tienes el mar y el tren empieza a girar de forma “descontrolada”.

Con todas las atracciones más interesantes probadas, el estómago me pedía un poco de comida, así que me puse a buscar un punto de restauración hasta que encontré Foodcourt Rue de Maroc, una zona con varios kioskos en los que poder comprar comida mejicana, pizzas, kebabs… Yo me decidí por un trozo de pizza que estaba bastante bueno y para el postre me fui al muelle donde se encuentran las sillas voladoras, ya que allí se encuentra un puesto de venta de gofres, Våffelbruket, donde comí un rico gofre disfrutando de unas vistas increíbles del parque y de Estocolmo.

¡Parecía que me había ido de festivales con tanta pulsera! A excepción de la pulsera de Bakken, en Gröna Lund aún conservaba todas las pulseras (Tivoli Gardens, Liseberg y Gröna Lund):

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Para reposar la comida decidí dar una vuelta al parque y aprovechar el fantástico tiempo que estaba haciendo para tomar algunas fotos. Al llegar al Stora Scenen, el gran escenario central, descubrí que estaban haciendo un concierto de Niklas Strömstedt, un cantante sueco de estilo pop. La verdad es que el concierto daba muy buen rollo y aportaba un ambiente muy agradable al parque, pasear por sus calles escuchando música en directo. Debido al concierto y por seguridad ante la gran concentración de gente, Eclipse estaba cerrada, ya que en esos momentos el viento fuerte había cesado y hacía una tarde espectacular.

Con la comida ya reposada, tocaba repetir en mis atracciones favoritas, empezando por Jetline, siguiendo por Katapulten y terminando en Insane, sin olvidarnos de un Pop-Expressen.

Como no había colas, también repetí en Kvasten, Flygande Mattan y Blå Tåget.

Como tenía tiempo, decidí darme una vuelta por la zona infantil del parque, que está comunicada con el corazón del mismo a través de una pasarela llena de fotos históricas del parque.

La zona infantil también posee ese encanto antiguo que caracteriza a Gröna Lund, aunque no tiene el toque portuario, y en ella encontramos los únicos baños NO unisex del parque, quizás al ser usado por los niños han preferido separar entre chicos y chicas.

De regreso a la zona principal tocaba repetir en Insane, me encanta a pesar del respeto que me produce.

Tras lo cual decidí atreverme, por fin, a probar la última Dark Ride que me faltaba del parque, Kärlekstunneln, un clásico túnel del amor inaugurado en 1917 y renovado en el año 1987, ambientado en cuentos de hadas…

Así como el resto de atracciones clásicas habían sido renovadas y puestas al día, esta bazofia de Dark Ride estaba al nivel de lo que me encontré en Liseberg… Como el espacio es pequeño las escenas estaban formadas por maquetas, con animatronics muy feos y cutres, incluso pornográficos, ya que las hadas se “tocaban” los senos y sus partes íntimas… Una enorme decepción y una atracción que necesita urgentemente ser renovada con la tecnología actual. Esperemos que esté entre los planes del parque su futura renovación porque es una mancha negra en una colección de atracciones muy buenas.

Para quitarme el mal cuerpo que se me había quedado, decidí disfrutar de la absolutamente magnífica puesta de sol que tuvimos ese día, en el que el cielo de Estocolmo se bañó de infinidad de tonos rojizos antes de que el sol desapareciera por completo, que no la luz, ya que la luz en esas fechas no desaparece por completo durante las noches.

Con un atardecer tan espectacular, lo mejor que podía hacer era disfrutarlo desde lo alto de Eclipse, pero antes no podía faltar un Pop-Expressen.

Antes de llegar a Eclipse, como me venía de paso, me monté una última vez en Vilda Musen y al llegar a Eclipse tragedia… A pesar de faltar media hora para el cierre del parque, la atracción ya había cerrado, por lo que me quedé con unas ganas enormes de montarme y de disfrutar de esas maravillosas vistas… Quizás no tenía que haber esperado tanto, pero quería que fuera en el momento justo en el que el cielo se baña de rojo…

Con la enorme decepción, me fui a montar una última vez en Twister y para terminar, Katapulten, no es Eclipse pero también permite unas espectaculares vistas del parque.

Con el parque ya cerrado, a pesar de que busqué una tienda de recuerdos no encontré nada, emprendí un relajado paseo a través de la bahía de Estocolmo hasta Gamlan Stan, donde al llegar al hotel me di una ducha y me fui directamente a la cama, un intenso día lleno de fuertes emociones quedaba atrás y tocaba reponer fuerzas que al día siguiente iba a visitar esa maravillosa ciudad que es Estocolmo.

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En conclusión, Gröna Lund es un pequeño parque de atracciones pero que posee un gran encanto gracias a su estilo portuario, conservando su esencia de parque clásico. Esa preocupación por conservar su alma y esencia le ha permitido renovar y actualizar sus atracciones clásicas, de forma que sean atractivas para las nuevas generaciones, sin dejar de incorporar nuevas e innovadoras atracciones.

Este parque es una auténtica joyita y un gran desconocido, que tiene atracciones muy buenas, algunas de ellas siendo los mejores modelos presentes en Europa (Insane, Eclipse, etc.). A pesar de su pequeño tamaño posee 30 atracciones y muy pocas de esas 30 atracciones puede decirse que son prescindibles o mejorables, y eso que posee 3 torres (próximamente 4), pero pero cada una ofrece unas sensaciones y experiencia diferente.

En definitiva, un pequeño parque pero que, como los perfumes, las mejores fragancias se encuentran en frascos pequeños.

 

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