[Diario de Viaje] #AventuraEscandinava2016: Día 3 – Liseberg (30/06/16)

El día comenzó pronto, muy pronto… ya que a las 8h15 tenía que coger el tren que me llevaría a Gotemburgo, así que el despertador sonó a las 7 de la mañana…

Tras organizar un poco la maleta bajé a desayunar, esta vez con prisas por no perder el tren y como estaba a unos 5 minutos andando de la estación, poco antes de las 8h00 dejaba el hotel poco después de haber realizado el check-out.

Yo iba confiado porque la estación estaba muy cerca del hotel, pero al buscar la vía desde que salía mi tren descubrí en las pantallas de información que era la número 26. Hasta ahí todo normal, pero de repente me veo un cartel que indica que se necesitan unos 15 minutos para llegar hasta dicho andén… Entonces el pánico total, me puse a andar rápido porque faltaban poco más de 10 minutos para que saliera el tren, aunque por suerte no estaba tan lejos como indicaban los carteles, era un andén algo apartado (existen andenes similares en muchas estaciones), pero tardé alrededor de 5 minutos en llegar, de hecho, este andén estaba mucho más próximo a mi hotel y tenía un acceso directo desde la calle, si lo llego a saber antes…

Una vez ya instalado en el tren, me dispuse a disfrutar del trayecto que une Copenhague y Malmo a través del enorme puente que une estas ciudades.

El tiempo de trayecto era de 45 minutos, ya que en Malmo tenía que cambiar de tren para llegar a Gotemburgo (existen trenes directos desde Copenhague pero este era el que más me convenía por precio y horario). Antes de llegar a la estación central de Malmo el tren se paró para hacer un control de aduanas, unos 7 u 8 policias entraron en el tren y comprobaron el pasaporte o DNI o todo el mundo. La verdad es que no me suena que me pasara la otra vez y en otras veces que he cruzado fronteras centroeuropeas no me ha pasado, pero bueno, es un trámite más, quizás influído por los últimos acontecimientos a nivel europeo…

Una vez llegado a Malmo tuve que esperar poco menos de media hora para coger el tren que me llevaría a Gotemburgo, lo cual aproveché para hacer unas fotos a la famosa torre de Calatrava que existe en esta ciudad, la Turning Torso, aunque fuera desde lejos.

A las 9h37, puntual, salió el tren, y entonces me dio la sensación de estar en un avión Low Cost más que en un tren de larga distancia, ya que estaba todo lleno de publicidad y revistas publicitarias, como hacen las compañías aéreas Low Cost… Pero lo que me dejé más loco fue la revisora, que iba con un Smartphone escaneando los billetes de tren, de hecho, en los billetes de tren que me había impreso iban los típicos códigos QR y no eran la última vez que los iba a ver en Suecia…

Poco antes de las 12h00 llegaba finalmente a Gotemburgo y el recibimiento no fue nada bueno… llovía a cántaros, donde hace dos años fui recibido con solazo y 30 grados

Sin tiempo que perder, ya que a pesar de la lluvia quería aprovechar al máximo el día en Liseberg, me fui a coger el tranvía que me llevaría hasta la habitación que había reservado a través de Airbnb. La última vez también estuve alojado en un apartamento reservado a través de esa web y fue fantástico y ya en esos momentos me lamentaba de que no estuviera disponible el mismo apartamento de hace 2 años, a poco más de 5 minutos andando del parque, pero lo que estaba por venir me iba a hacer que lo lamentara muchísimo más…

Es curioso que Gotemburgo aún conserva tranvías antiguos que se mezclan con los nuevos y, como no, en las paradas había un montón de paneles con códigos QR para que te descargaras la aplicación oficial de transporte público y así comprar los billetes, ya que en las paradas no había máquinas. De todas formas, si que especificaba que en los tranvías sí existen máquinas para comprar los billetes, en el interior de los mismos, aunque no en todos… Y es que el tranvía de la línea 10 que cogí no poseía máquina, así que realicé mi primer viaje en tranvía del día gratis, no me quedó otra…

Y justo cuando llegué a la parada del apartamento, el buen karma que me sigue en mis visitas a los parques de atracciones hizo acto de presencia y de repente dejó de llover (y no volvería a hacerlo en todo el día).

Para conseguir que me abriera el dueño del piso ya me fue un poco complicado porque no respondía al teléfono, pero es que al entrar en el piso me encontré la peor situación posible que te puedes encontrar en estos casos… La entrada da directamente a un pequeño recibidor que comunica con la cocina/comedor y ambos espacios estaban llenos de trastos, latas de cerveza vacías, revistas de marihuana y mierda por todos lados, el fregadero estaba hasta arriba de cosas sucias y la casa olía mal a pesar de estar la ventana abierta… Por suerte mi habitación estaba ordenada y aparentemente limpia, pero antes de “huir” del apartamento pasé por el baño y era un horror, la taza del WC sucia, el suelo pringoso, el techo amarillo… En ese momento decidí que iba a aguantar un día sin ducharme, estaba claro que no iba a ducharme en ese cuarto de baño…

Visto el panorama cogí las llaves y me fui a Liseberg para pisar lo menos posible esa pocilga de casa… Había un tranvía directo al parque que pasaba no muy lejos, así que fui andando hasta la parada por la que pasaba, pero como pasan muchos tranvías por las mismas paradas y estaba con el teléfono ocupado explicando el horror de apartamento en el que me había metido… me equivoqué de tranvía. Por suerte me di cuenta bastante rápido y al final logré llegar al parque sobre las 13h00.

Esta vez sí decidí comprar el billete del tranvía, ya que había una máquina y no quería tener problemas, así también lo tenía de recuerdo, y adivinad que era el billete… ¡un código QR!

IMG-20160630-WA0018

Tras pasar por la oficina de Información del parque y mostrar mi pase de Isla Mágica, conseguí la pulsera y el acceso al parque de manera gratuita (¡bendito pase de Isla Mágica que tiene un montón de accesos gratuitos!).

El plano, que podéis ver a continuación, no tiene nada que ver con el plano de hace dos años, un plano mucho más moderno y con diseño 3D, mientras que en el de este año se nota muchísimo la influencia del maravilloso plano de Tivoli Gardens, con ese aspecto retro de parque de atracciones clásico.

INTRODUCCIÓN

Plano Liseberg 2016

Plano Liseberg 2016

Liseberg tiene una curiosa historia, y es que todo comenzó con una exposición para celebrar el 300 aniversario de la fundación de Gotemburgo, inaugurada el 8 de Mayo del año 1923, pero fue tal el éxito de dicha celebración, más de 800.000 visitantes en un mes, que decidieron convertir el parque de atracciones temporal que habían construido, en un parque de atracciones fijo para goce de los habitantes de la ciudad y alrededores. El parque de atracciones tenía algunos toboganes y una clásica montaña rusa de madera, Gamla bergbanan, se extendía sobre una superficie de más de 1 millón de metros cuadrados y requirió una inversión de 2’6 millones de coronas danesas.

El 24 de Noviembre de 1924, el Ayuntamiento de Gotemburgo decide comprar el parque Liseberg por 1 millón de coronas danesas y en 1925 crearon la sociedad municipal Liseberg AB, para encargarse de la gestión del parque, sociedad que aún sigue en activo.

El nombre de Liseberg proviene del nombre de los terrenos en los que se ubica el parque, y es que en 1752, el terrateniente Johan Anders Lamberg llamó a su propiedad Lisas berg (“La montaña de Lisa”) en homenaje a su mujer Elisabeth Söderberg, de ahí derivó el nombre de Liseberg.

La primera impresión que uno tiene al entrar al parque es que Liseberg es muy parecido en concepto y diseño al Tivoli Gardens de Copenhague (jardines, estatuas, teatros al aire libre para conciertos, farolas decorativas, etc.), algo lógico, ya que sus origenes están en una Exposición, las cuáles ubicaban diferentes pabellones temáticos rodeados de jardines de inspiración europea, y qué mejor inspiración que los jardines del vecino Tivoli Gardens, que por aquella época ya gozaba de gran éxito. La mayor diferencia es el tamaño mucho mayor de Liseberg, pero ambos parques han gozado a lo largo de la historia de una gestión ejemplar, que les ha permitido incorporar atracciones de vanguardia respetando sus jardines y edificios históricos que aportan ese encanto añejo a estos clásicos parques de atracciones, convirtiéndolos en dos referencias a nivel mundial de los parques de atracciones.

Una vez dentro, contento de que no lloviera, al igual que dos años antes mi primera parada fue… ¡Helix! La gran novedad 2014 y que tanto había gozado la última vez. En las escaleras mecánicas que sirven para subirnos a lo alto de la colina, en la que está ubicada Helix y AtmosFear, encontramos instantáneas antiguas del parque, entre las cuáles podemos observas una foto de Michael Jackson disfrutando de una de las atracciones del parque, y es que es bien sabido que la estrella del pop era un fanático de los parques de atracciones.

Mi primer viaje fue en última fila, ya que aunque había menos de 5 minutos de cola (estaban los tres trenes en servicio), en última fila había menos espera que en la primera (las dos filas más interesantes en una montaña rusa), y el ansia por montarme no podía más… entrar en las colas y escuchar esa fantástica banda sonora creada para la atracción, ¡te sube el hype al máximo!. Es una pena que los trenes no tengan música incorporada, aunque me fijé que tenían una especie de altavoces en la parte delantera de cada fila, quizás esté preparado para tener música pero aún no se hayan decidido a probarlo.

Me sorprendió que ya en el primer tramo, antes del primer lanzamiento, se notaba un ligero traqueteo en el tren, cosa que duró todo el circuito… Es llamativo porque es una atracción relativamente nueva, sólo tiene dos años, y esa pequeña vibración, ahora, puede ir a más en el futuro, aunque esperemos que no a los niveles de Vekoma.

Aprovechando que no había cola repetí, esta vez en primera fila, y ahí pude disfrutarla más porque la vibración era mucho menor. De todas formas, Helix es una delicia de montaña rusa, con un recorrido con pocos momentos de descanso, con dos lanzamientos bastante buenos (quizás se hecha en falta un poco más de velocidad e intensidad), con elementos muy buenos (no falla el típico Corkscrew de Mack al final, en el que literalmente te sientes absorbido hacia el exterior del tren), o esos pedazo de airtimes provocados por sus inmensas colinas, especialmente la ubicada tras el segundo lanzamiento, que es de las que te dejan moratón en las piernas de lo intenso y largo que es el airtime.

Catada Helix en sus dos mejores filas, tocaba ir a la vecina AtmosFear, una torre de caída libre de Intamin de 116 metros de altura que fue inaugurada en 1990 como una torre panorámica, convertida en 2011 en la torre de caída libre, que a pesar de tener una góndola circular, no es Gyrodrop, quizás debido al ser una reconversión de una torre ya existente. Eso sí, la góndola es inmensa, la mayor que he visto nunca en una caída libre, y al estar en lo más alto del parque proporciona unas vistas del mismo y de la ciudad de Gotemburgo espectaculares, aunque te quedas con las ganas de que gire para poder contemplar las vistas en su totalidad, por suerte en mi primer viaje me tocó vista al parque, aunque en un lateral.

De todas formas acojona mucho el ir subiendo lentamente hasta llegar al punto más alto y ver a tus pies ese pequeño agujero que es la estación, la pena es que la góndola se frena a bastante distancia del suelo, pero los efectos de humo que tiene en lo que es el agujero de la torre de la estación son un plus. Cada vez me doy dando más cuenta de que las torres de caída libre me imponen mucho respeto, no son de mis atracciones favoritas por el vértigo que me producen pero he de reconocer que siempre me acabo montando y siempre me gustan, aunque últimamente me resultan más divertidas las Space Shot de S&S al no tener ese momento de tensión en la subida lenta, subes de golpe directamente y llegas a lo alto con un airtime.

Al igual que hace dos años, aprovechando que estaba el Burger King junto a AtmosFear ya que por unas 65 coronas suecas (unos 6’85€) podías comer un menú con hamburguesa, patatas fritas y bebida refilling (o si no es refilling, que a un español le pongan el grifo para servirse… ¡no es buena idea!). La vida en Suecia es mucho más barata que en Dinamarca, y empieza por el cambio de Coronas Suecas a Euros, un cambio mucho más fácil de hacer mentalmente ya que al recorrer la coma un número a la izquierda ya casi se te queda en el coste que tiene en euros.

Tras comer decidí continuar mi visita por lo alto de la colina y montarme en la otra atracción extrema del área The Tower, Uppswinget, un Screamin’ Swing de S&S que tiene la particularidad de estar junto a un precipicio en el corazón de Helix, por lo que las vistas del parque y la sensación de caer al vacío son increíbles…

Parece ser que recientemente Liseberg ha decidido dividir el parque en diferentes áreas, definidas por el elemento más característico o icónico del mismo. En este caso es The Tower, en el que se agrupan las atracciones extremas de lo alto de la colina (Helix, AtmosFear, Uppswinget) así como la Liseberg Wheel, una noria panorámica; pero también encontramos los Liseberg Gardens, que es el nuevo área familiar inaugurado este año que imita unos jardines clásicos: Balder Area, la zona donde encontramos a Balder, Kanonen y otras atracciones; Harbour Area, la zona en la que se ubica el pasaje del terror Gasten Ghost Hotel y que imita un puerto; o Rabbit Land, el hogar de la mascota del parque, el conejo Liseberg. Así hasta un total de 10 áreas.

El Screamin’ Swing de S&S es un tipo de atracción que me encanta, las flats de tipo balanceo que te dejan un vacío en el estómago me encantan, es una de las sensaciones que más me gustan cuando me monto en una atracción, y en el caso de Uppswinget el efecto se incrementa al estar en el borde de un precipicio.

La primera vez que me monté me senté mirando al precipicio, por lo que cuando yo estaba mirando al suelo, me tocaba la zona del camino de acceso a la atracción, la menos impresionante; así que, aprovechando que no había nada de cola, repetí y esta vez me senté mirando al camino, de forma que al ponerme boca abajo tuviera a mis pies el precipicio… y ahí si que se te ponen de corbata, al ver que sólo estás sujeto por un arnés de cintura que te separa de una considerable caída en altura…

Continué mi visita por lo alto de la colina y así llegué al nuevo área, Liseberg Gardens, donde me esperaba Aerospin, el nuevo Sky Roller de Gerstlauer, que como ya he dicho varias veces, es una de mis atracciones favoritas por su interactividad y sensaciones que ofrece, a lo que se añade que esta es de 35 metros de altura (frente a los 18 metros de la de Bakken) y está en lo alto de la colina, ofreciendo unas vistas espectaculares del parque.

En esta atracción, a pesar de ser la novedad, no había cola (y eso que han diseñado unas colas larguísimas), el tiempo de espera era que terminara el ciclo en curso, una prueba más de que el parque estaba vacío… Así que, tras hacer un primer viaje con el movimiento giratorio, aunque iba demasiado bien y tuve que parar porque mi estómago estaba en plena digestión, decidí montarme una segunda vez para disfrutar de las vistas, sin darle vueltas al avioncito. Para fomentar el vicio y la competitividad, a la salida de la atracción han puesto una pantalla con las vueltas que ha logrado realizar cada góndola, e incluso puedes poner tu foto (algo que no descubrí cómo se hacia).

Como ya expliqué en el Diario de Bakken, el truco consiste en:

Aprendida la lección hace dos años, y practicada recientemente en Blackpool Pleasure Beach, el truco consiste en mover el ala del lado contrario antes de llegar al punto límite de giro, para lograr un mayor impulso. Es decir, cuando nos estemos inclinando hacia la derecha, antes de llegar al punto límite de balanceo en el que el vagón va a girar automáticamente a la izquierda, el ala izquierda tenemos que estirarla para lograr un mayor impulso hacia la izquierda, mientras recogemos el ala derecha, y así sucesivamente de izquierda a derecha hasta que logremos realizar el giro completo de 360º, momento en el cual hay que mantener las alas en el mismo punto en el que hemos logrado obtener el giro completo (por ejemplo, ala izquierda estirada y derecha contraída), si no queremos dejar de girar, de hecho, en el momento en que queramos parar, lo único que tenemos que hacer es poner las alas en posición normal. Es difícil de explicar de forma escrita, pero en la realidad es bastante más fácil de lo que parece, sólo hay que tener una buena coordinación a la hora de realizar los movimientos, y por supuesto no marearse fácilmente.

Al ser una atracción inaugurada este año noté ciertas mejoras, como que el arnés se me ajustaba mejor al cuerpo, permitiendo de esta forma que mis hombros no salieran doloridos, y que la góndola realizaba los giros con bastante facilidad.

El Liseberg Gardens es la novedad de este año y sustituye a las 2 torres de S&S (que no tenían mucho sentido existiendo AtmosFear) y a una pequeña noria (idem ya que existe la gran noria panorámica Liseberg Wheel). Bajo la temática de unos jardines victorianos han aprovechado para crear una zona en la que ubicar algunas atracciones familiares, como un clásico carrusel veneciano, una zona de juegos para niños con toboganes y zonas de escalada, el Aerospin y Waltzer, una flat que ya existía previamente.

Precisamente, Waltzer fue mi siguiente parada, una flat bastante antigua pero que me sorprendió ya que me recuerda al clásico Látigo de la feria y hay momentos en los que la góndola por inercia logra realizar el giro de 360º con bastante fuerza, quedándote aplastado contra el respaldo.

Terminada la visita a lo alto de la colina, me decidí a descender de la misma por el paseo ajardinado, para disfrutar del entorno, y no por las escaleras mecánicas que también existen en este punto del parque.

La primera atracción que probé del área South Entrance, entrada sur tal cual, fue Hanghai, un clásico Disk’O de Zamperla. Como curiosidad del parque, a la entrada de cada atracción hay un panel en el que ponen las instrucciones de la misma y el número de tickets que son necesarios para hacerla, en el caso de que no tengas la pulsera Multi-Ride.

En el mismo área se encuentra la única Dark Ride del parque, Sagoslottet, una Dark Ride inaugurada en 1968 ambientada en los cuentos de hadas, cuyas escenas representan algunos de los más famosos, y que no ha sido renovada desde entonces por lo que parece…

Siendo la única Dark Ride del parque, esperaba encontrarme algo decente, aunque exteriormente se notaba mucho el corchopan de los decorados… Pero es que el interior está a un nivel peor… Una Dark Ride en la que se suceden diferentes escenas en vinitrinas distribuidas a lo largo de asépticos pasillos, casi de hospital, con poca ambientación y unos animatronics horrendos… Lo único que sube el nivel es su banda sonora… ¡pero es que estamos hablando de la banda sonora de Droomvlucht de Efteling!. Si, me quedé en plan WTF cuando se abren las puertas de la atracción y empiezo a escuchar la maravillosa música de Droomvlucht con esas escenas tan horribles, es que ¡cualquier comparación con la atracción original da escalofríos!.

Es que uno piensa en Efteling, que tiene atracciones muy viejas también, anteriores a esta Dark Ride, pero que gracias a la mano de Anton Pieck en los diseños de los animatronics y figuras, con un toque grotesco pero llenos de humor y romántica ironía, logró crear unos personajes intemporales, que siguen conquistando a las generaciones actuales, que comparándolo con bazofias como esta te das cuenta de lo grande que fue Anton Pieck y el legado tan fantástico que ha dejado.

Con el trauma de haber tenido que juntar en mi cabeza esa maravillosa música con esas horribles escenas, continué mi visita dirigiéndome esta vez hacia el Tyrolen Area, donde se encuentra Mechanica, la novedad 2015, un Star Shape de Zierer que llega a los 28 metros de altura. Por mi camino se cruzaron muchísimos puestos de juegos, y es que como he dicho ya varias veces, a los escandinavos les encantan los puestos de juegos, especialmente los que dan como recompensa chocolatinas.

Precisamente en Mechanica me encontré la cola más larga del día, unos 10 minutos, y justo cuando estoy a punto de montar, la operadora de la atracción empezó ha hablar en sueco por micro y logré entender algo como “problem” y yo… ¡mierda! Si, desgraciadamente se trataba de una interrupción de servicio, y es que la palabra problema es muy similar en muchos idiomas, así que di media vuelta y dirigirme hacia Jukebox, un moderno Polyp de Gerstlauer (abierto en 2012) que remplaza uno anterior de Anton Schwarzkopf y que como las clásicas máquinas de música de los años 60′, tiene una lista de canciones que van cambiando en cada ciclo mientras las góndolas giran al ritmo de la música. El concepto me pareció original, pero es que posteriormente descubrí de dónde venía la idea, Grona Lünd, y me gustó mucho más su versión.

Al igual que en los otros parques de atracciones, en la entrada se encontraba una maquinita en la que poder comprar los cupones para acceder a la atracción en el caso de no poseer una pulsera Multi-Ride. La verdad es que veo bastante estúpido el tener que ir comprando cupones para las atracciones, ya que al final sale mucho más caro, a no ser que sólo hagas una visita para montar en un par de atracciones y basta, pero teniendo la posibilidad de montarte todas las veces que quieras en todas las atracciones a un precio bastante interesante, no le veo sentido.

Junto a Jukebox se encontraban las típicas sillas voladoras, pero es una atracción que tengo muy vista, así que viendo que Mechanica estaba otra vez operativa me fui directo hacia ella.

Se notaba que acababa de abrir, ya que no había casi gente, así que enseguida pude disfrutar de esta maravilla… Me encantó esta Flat, temáticamente es preciosa y además reúne dos de mis sensaciones favoritas de las flats, el de movimiento incontrolado provocado por la inercia, como en los Top Scan, junto al movimiento de péndulo, a lo que se añade su altura máxima de cerca de 30 metros. Además es una atracción muy suave, nada brusca, 100% disfrutable y muy adictiva.

La siguiente parada fue Kanonen, ya en el Balder Area, una de las primeras Launch Coaster de Intamin, inaugurada en el año 2005, que a pesar de su reducido tamaño (440 metros), ofrece un recorrido bastante compacto e interesante, con dos inversiones y un Top Hat de 24 metros, además de su lanzamiento a 75 km/h. Una montaña rusa pequeñita pero muy disfrutable por lo confortable que es a pesar de tener más de 10 años.

Justo al lado se encuentra la mítica Balder, la montaña rusa de madera construida por Intamin con un recorrido de 1.070 metros (desde fuera parece mentira que tenga un recorrido tan largo), la cual toma el nombre de un antiguo dios de la mitología nórdica. Balder es muy reconocida internacionalmente, fue premiada como la mejor montaña rusa de madera del mundo en las ediciones de 2003 y 2005 del “Mitch Hawker’s Wooden Roller Coaster Poll”.

A pesar de haberme roto una uña la última vez que me monté (en este caso es muy recomendable seguir las instrucciones de NO levantar los brazos durante el recorrido), Balder tiene bien merecida su fama, ya que, a pesar de lo compacta que es y de que “sólo” tiene 36 metros de altura, esta montaña rusa es una auténtica maravilla, gracias a un frenético recorrido lleno de airtimes  y que sorprende que sea de madera por lo confortable que es, demostrando que no siempre es necesario grandes superficies ni grandes alturas para conseguir una excelente montaña rusa, una de las mejores de Europa, sin lugar a dudas.

Una curiosidad de los parques de atracciones suecos, existe tanto en Liseberg como en Grona Lünd, es que les gusta poner fotos de otras montañas rusas icónicas de todo el mundo en las colas de sus montañas rusas más importantes, no entiendo el motivo, quizás para compararse con la competencia, pero es bastante curioso poder ver fotos de algunas de las mejores montañas rusas del mundo, aunque sí que es cierto que Balder entra en la clasificación de las mejores montañas rusas de madera del mundo.

La siguiente parada fue SpinRock, una clásica Flat construida en 2002 por Zamperla y que entra dentro de la gama de mis favoritas, las de balanceo tipo péndulo, aunque este parque tiene muchas…

No muy lejos se encuentra Kallerado, unos curiosis rápidos de 560 metros de recorrido construidos en 1997 por Intamin, que pese a su poco desnivel, ofrece un recorrido bastante divertido y original a través de un bonito bosque (incluye zona de bruma baja), con zonas en las que realmente te sientes en un verdadero río, ya que son zonas con olas muy grandes (tipo piscina de olas) para compensar el poco desnivel, lo que provoca que algunos botes se queden atascados, otros los adelanten… ¡y todo ello siempre pendiente de no ser empapado por alguno de los numerosos chorros o explosiones que posee la atracción!.

Siguiendo la ruta llegué hasta Harbour Area, una bonita zona temática ambientada en un puerto cuya única atracción es el pasaje del terror Gasten Ghost Hostel, que ocupa mucho espacio, y como ya me pasó la última vez, lo de montar solo en pasajes del terror no me va mucho, así que pasé de largo, por ahora…

Junto al Harbour Area se encuentran las dos zonas infantiles del parque:

  • Storgatan, una zona ambientada a principios del siglo XX con la típica atracción de coches clásicos (Oldtimers) y un laberinto de espejos, entre otras.
  • Kaninlandet, el hogar del famoso conejo verde Liseberg, mascota del parque. Kaninlandet es una bonita y cuidada área infantil, ejemplo de cómo deberían ser estas zonas tan importantes en los parques temáticos, con un estilo algo retro pero a la vez fantasioso, casi de corte Steampunk, con frondosos y cuidados jardines, y  que, a pesar de lo estrecho de los viales de la zona, en ningún momento tienes la sensación de agobio, ya que existen muchos caminos posibles y no parece que se creen problemas de aglomeraciones.

En el momento en el que estaba visitando el área de Kaninlandet, me resultó curioso descubrir que estaban representando un espectáculo con la mascota del parque, Liseberg, y cuyo escenario era una zona de juegos de niños con colchonetas y suelo de caucho para que no se hagan daño, que imita una especie de colina. Me pareció muy buena idea utilizar el decorado del área como escenario y los juegos de la zona, como las colchonetas, son un interesante plus para el espectáculo.

Sin lugar a dudas, la mascota del parque parece muy querida y apreciada por los niños, fue el momento que mayor concentración de gente vi en todo el día.

Junto a Kaninlandet se encuentra el Stora Scenen, un escenario al aire libre con gran capacidad para acoger conciertos y espectáculos, al estilo de otros parques de atracciones como Tivoli Gardens y Grona Lünd, ya que uno de sus puntos fuertes es su oferta de espectáculos y conciertos, que atraen a muchos visitantes que quizás no estén interesados en las atracciones del parque, pero pagan el billete de visita y consumen dentro del parque.

Habiendo realizado ya un primer tour de las atracciones más importantes, decidí adentrarme en los jardines de Liseberg, los cuáles no había podido visitar la última debido a la falta de tiempo ya que aquella vez si me encontré unas colas normales, no excesivas (40 minutos máximo), pero es que lo de esta vez era un lujo, menos de 5 minutos de espera en todas las atracciones (a excepción de Mechanica), y no llovía ni hacía frío, una temperatura perfecta para visitar un parque sin agobios, además, visitando los jardines empezó a asomar el sol tras las nubes, lo que fue ideal para poder tomar algunas fotos desde la noria panorámica.

Los jardines fueron una auténtica sorpresa y un gran descubrimiento, ya que mezclan estatuas, cascadas, un antiguo molino de madera… con elementos de corte mucho más moderno, pero siempre con mucho gusto y elegancia, que le dan un toque encantador a estos jardines, en los que es un placer perderse tras vivir fuertes emociones.

En lo alto de la colina, a la que accedí por los serpenteantes caminos de los jardines, se encuentra la Liseberg Wheel, una moderna noria panorámica, como las que encontramos en Londres o Sevilla, construida por Bussink Landmarks de 60 metros de altura, inaugurada en el año 2012. Lo bueno de la noria es que ofrece unas espectaculares vistas, especialmente del parque, aunque el tema de los cristales tintados hace que las fotos no salgan todo lo bien que podrían…

Al estar en lo alto de la colina la noria… ¡al lado estaban Helix y AtmosFear!, por lo que sin pensármelo dos veces me dirigí a repetir en Helix, aprovechando las escasas colas del día.

Quiero aprovechar estas líneas para dedicar un minuto de silencio a mi pobre cámara, la cual no tenía ni siquiera un año y medio de vida, pero fue asesinada vilmente por Helix y sus brutales airtimes… Ya estaba muy enferma, había sufrido una caída el pasado mes de marzo, pero no resistió a las emociones tan intensas que estaba viviendo en este viaje y al bajar de Helix me encontré con que sólo funcionaba 1/3 de la pantalla que sirve de visor para hacer las fotos, así que, también aprovecho para pedir disculpas si las fotos a partir de ese momento están mal encuadradas o salen cosas raras, pero hice todo lo que pude, enfocando a ojo…

IMG-20160701-WA0002

Seguidamente hice otro tour en AtmosFear, esta vez situándome en una zona con mejores vistas al parque. Me llamó la atención de que el parque también tiene el clásico Desperados, pero no va incluido en la entrada, es considerado un juego por el que tienes que pagar…

DSC01605

Siguiendo el mismo recorrido que pocas horas antes se volvió a cruzar en mi camino Uppswinget, una atracción de la que me he vuelto un poco adicto, tras lo cual tocó otro viaje en Aerospin antes de descender a la parte baja del parque.

Aprovechando que no había colas y que no hacía frío, decidí montarme en el Flume-Ride, interesado más que nada en las vistas que me podía ofrecer.

La verdad es que fue una sorpresa este Flume construido por Arrow Dynamics en 1973 de 630 metros de recorrido, ya que el recorrido no es demasiado largo, las dos caídas están seguidas, y atraviesa el centro de Helix, lo que permite unas curiosas vistas de la misma, así como del Lisebergbanan que pasa justo al lado.

Como no podía ser de otra manera, continué con otro viaje en Mechanica tras lo cual decidí dirigirme a la última montaña rusa que me faltaba, Lisebergbanan, que no se me había cruzado en mi camino hasta ahora al no tener ninguna otra atracción importante alrededor.

Lisebergbanan es una mítica montaña rusa familiar de Anton Schwarzkopf con un recorrido de 1.340 metros (en su momento fue la de más longitud de Europa), un desnivel máximo de 45 metros y 80 km/h de velocidad máxima, que destaca en el horizonte del parque gracias a su llamativo color blanco. Es una buena montaña rusa familiar, con unos enormes “helix”, aunque prefiero la versión de Grona Lünd, me pareció mucho más divertida y emocionante.

Tras montar en el Lisebergbanan me dirigí hacia el Balder Area, con una primera parada en SpinRock.

Ese viaje lo recordaré con mucho cariño y es que creo que ha sido la vez que más me he reído en una atracción ya que se montó una señora a la que le impresionaban bastante las emociones fuertes, lo que le provocaba una risa similar a la de la famosa madre de la máscara de Chewbacca, una risa muy contagiosa y divertida, lo que provocó que la mitad de los pasajeros tuviéramos que contenernos la risa por educación a la señora.

Siguiendo el recorrido repetí en Balder y al llegar a Kanonen, el tren estaba a medio llenar, y como eran unos 5 o 6 empleados en la atracción cuando sólo se necesitan unos tres para operar, dos empleados se montaron justo detrás de mí… Es la primera vez que veo algo similar, unos empleados disfrutando de su propia atracción durante su tiempo de trabajo, aunque en parte los entiendo, la afluencia ese día estaba siendo pésima y tenían que estar muy aburridos.

De hecho, hablando con unos empleados me comentaron que las previsiones para ese día, un jueves de finales de Junio, era de 15.000 visitantes, una cifra bastante importante para un parque de este tamaño que los días de gran afluencia suele acoger entre 25.000 y 30.000 visitantes. Esta previsión es la que influyó en que hubiera bastante personal en el parque, aunque imagino que estaríamos entorno a 5.000 visitantes, por lo vacío que estaba el parque, seguramente influido por el mal tiempo que había hecho esa misma mañana. Espero que no sea una tónica general de los parques, el descenso de visitantes, ya que el año pasado subieron bastante las visitas a nivel europeo, algo muy bueno para el sector de los parques en Europa.

Seguidamente me dirigí hacia el laberinto de espejos abierto en 1961, Kristall Salongen, pasando previamente por Mechanica… Este tipo de atracciones clásicas de los parques de atracciones tienen su encanto por formar parte de la historia de los mismos, siendo atracciones de las que han disfrutado muchas generaciones, aunque llegado un momento, toca actualizarlas o como mínimo mantenerlas en buen estado, cosa que ni lo uno ni lo otro ha realizado Liseberg en los últimos años… Descubrí un laberinto de espejos en un estado lamentable, con los cristales rotos y sucios, que termina en una sala con los típicos espejos que deforman puestos sin ninguna gracia. Liseberg debería hacer como el Tibidabo y otros parques, actualizar este tipo de atracciones pero no perder su esencia, ya que forma parte de su historia.

Tras salir del laberinto de espejos me dirigí a una tienda cercana, para ver que tal el merchandising de Liseberg, y menuda sorpresa me llevé…

Productos chorras en un parque temático
1,2,3… responda otra vez
¡¡Ventiladores para móvil!!

Esta conversación proviene de un comentario que le hice a un amigo friki, cuando descubrí los maravillosos productos que se vendían en la tienda, pero es que la cosa no acaba ahí… peines con tu nombre, sellos con tu nombre, banderas de Suecia, llaveros en forma de corazón, silbatos, medallas al mejor, etc. Más que una tienda temática parecía la típica tienda china cutre que puedes encontrarte en las más “cotizadas” playas españolas… obviamente todos los productos eran “Made in China”… ¡Pasen y vean el maravilloso catálogo de productos de Liseberg!

Como ya eran cerca de las 22h00, me puse a buscar un restaurante, aunque finalmente acabé en el Burger King situado junto a Kaninlandet ya que no me convencía nada de lo que encontré en mi camino.

Durante la cena me convencí a mi mismo para visitar el pasaje del terror, así que antes de que cerraran o se me fuera la motivación, me dirigí hacia el Gasten Ghost Hotel.

En ese momento no había mucha gente entrando, así que en cuanto vi que había un padre con su hijo que se dirigían a la entrada, decidí “unirme” al grupo… Para más inri, la chica que nos recibe nos dijo que teníamos que ir cogidos del hombro del de delante, sin correr y las típicas normas de no tocar, así que me tocó ir bastante “pegado” a ese enorme grupo de tres que éramos… La verdad es que fue todo un descubrimiento, pensaba que iba a estar más enfocado al miedo pero no, es más bien un pasaje familiar, es más divertido que terrorífico. El pasaje está ambientado en un hotel encantado en el que vas pasando por diferentes estancias del hotel, incluidas habitaciones temáticas como la africana, la “titanic” (con el suelo lleno de agua y objetos flotando), etc; la tematización es espectacular, nunca he visto un pasaje mejor tematizado, y además tienen muchos efectos especiales a lo largo del recorrido que aumentan la inmersión. Es cierto que no había muchos actores, muchas veces eran los mismos, quizás por la hora que era ya casi de cierre y que no hay ningún momento en el que realmente pases tensión o miedo, pero aun así, el pasaje me encantó, ya sólo por la tematización y lo largo de su recorrido a través de las diferentes estancias llenas de efectos especiales vale la pena.

Como ya eran cerca de las 22h30 y quedaba poco para el cierre, me dirigí hacia la que pensaba que sería mi última atracción del día, un Helix nocturno en primera fila, sencillamente ESPECTACULAR. Con este viaje fueron un total de 5 en Helix a lo largo del día.

Como había cero minutos de cola, a la salida aún me quedaba algo de tiempo antes del cierre, así que fui corriendo a montarme en un último Uppswinget y Aerospin, mis dos vicios, con unas espectaculares vistas nocturnas del parque. En el Aerospin estaba directamente yo solo en toda la atracción, incluso diría que el área a esas horas, ya casi las 23h00.

Con el parque ya cerrado tocaba dirigirse a la salida y despedirse de este maravilloso parque que lucía en todo su esplendor gracias a las miles de bombillas que lo iluminan.

En conclusión, Liseberg es un parque que tiene bien merecida su fama a nivel europeo, es como un Tivoli Gardens, uno de mis parques favoritos, pero en tamaño XXL: un bonito parque de atracciones con cuidados jardines y zonas boscosas, con cierto encanto antiguo y con el complemento de atracciones muy buenas que en su momento llegaron a ser punteras.

La única pega que le encontré al parque es la falta de Dark Rides, cines, simuladores o similares, ya que en mi visita, de tanto repetir en las atracciones fuertes, llegó un momento en el que estaba saturado de emociones fuertes y hubiera agradecido poder reposarme y disfrutar en alguna de estas atracciones, atracciones que para mí son muy importantes, pero que el parque pasa olímpicamente de ellas, como me demostró en la horrible Dark Ride y el abandonadísimo laberinto de espejos… Un enorme error, ya que una buena Dark Ride o similar son atracciones para todos los públicos y que pueden ser atractivos muy importantes, si no que se lo digan a Efteling o a Disney, además de que son un buen refugio en días malos, que deben ser numerosos en esta parte de Europa… Esperemos que en las próximas inversiones no se centren tanto en las atracciones a sensaciones fuertes exteriores y planeen una remodelación, que no desaparición, de su Dark Ride y laberinto de espejos.

A pesar de todo, Liseberg es un estupendo parque de atracciones que bien merece una visita, especialmente si eres un fanático de las sensaciones fuertes y las buenas montañas rusas.

 

Tras pasar un fantástico día en el parque tocaba coger el tranvía y volver a la cruda realidad, ese horrible apartamento que había reservado por Airbnb… Y la cosa no mejoró al llegar sobre las 23h30, ya que el dueño me había dado unas llaves equivocadas y no podía entrar… por suerte estaba en el piso y conseguí entrar (lo que más me preocupaba era mi maleta, si hacía falta me buscaba otro sitio para dormir). Pero bueno, me metí en la cama lo antes posible, intentando no pensar mucho ya que la habitación estaba “ok”, y deseando que llegara el nuevo día en el que cambiaba de ciudad y ¡me alojaba en un hotel!

DSC01781

You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published.