[Diario de Viaje] #AventuraEscandinava2016: Día 1 – Bakken (28/06/16)

El viaje por Escandinavia no comenzaba de la mejor manera posible ya que el vuelo de la compañía Vueling que tenía que coger en París el martes 28 de Junio a las 9h40 fue anulado, debido a los problemas de esta compañía este verano y las recurrentes huelgas en Francia, algo de lo que me enteré el día de antes sobre las 10 de la noche…

Por suerte, encontré otro vuelo rápidamente y a un precio razonable, esta vez con la compañía Easyjet, que salía un poco más tarde, a las 11h00, pero lo importante en ese momento es que el vuelo saliera de Francia y poder comentar mi aventura Escandinava…

Tras una noche de muchos nervios y tensión, con el miedo de que el vuelo fuera anulado, partimos de París con una media hora de retraso y pasadas las 13h00 llegábamos a Copenhague, no sin antes casi llegar a Suecia con las maniobras que tuvo que realizar el avión para aterrizar.

Una vez llegado al aeropuerto, el mismo posee una conexión directa de tren con el centro de Copenhague, por lo que en pocos minutos tenía ante mi una de las entradas de Tivoli Gardens (es lo que tiene estar situado entre la estación central de trenes y el ayuntamiento, en pleno corazón de la ciudad.

La primera parada fue obviamente el hotel, Cabinn City Hotel, para dejar la maleta. Este hotel está situado a menos de 5 minutos andando de la estación central, y por consiguiente del centro y Tivoli Gardens; es un buen hotel relativamente económico, para los precios de Dinamarca, del estilo de los Ibis que encontramos en muchas ciudades de Europa, aunque pocas veces tan céntricos.

Una vez dejada la maleta y tras descansar un poco, como el tiempo no acompañaba mucho y Bakken es un pequeño parque de atracciones que se visita en pocas horas (especialmente recomendables las últimas horas del día que es cuando menos gente suele haber), me decidí a hacer una pequeña visita turística del centro de Copenhague, sin olvidarme de pasar por mi tienda de ropa favorita, que es danesa, y cuyas rebajas ya habían comenzado.

Tras comer una hamburguesa en el centro y sacar unas pocas coronas danesas de un cajero, para tener algo de efectivo frente a alguna eventualidad, me decidí a coger el tren de cercanías que me llevaría hasta Bakken en la céntrica estación de Norreport. Una de las curiosidades de Dinamarca es que hasta la más pequeña de las estaciones de tren del más recóndito lugar, posee un 7 eleven, y como no, esta estación subterránea, tipo metro, tenía que tener su pequeño supermercado 7 eleven en superficie…

Para llegar hasta Bakken hay que coger la línea C de cercanías hasta Klampenborg, y desde allí andar unos 10 minutos a través de un inmenso parque, al estilo la Casa de Campo de Madrid, hasta llegar a Bakken.

Metro de Copenhague

Metro de Copenhague

Finalmente llegué al parque sobre las 18h00, la decisión de ir tan tarde es motivada por el pequeño tamaño del parque, que se visita en pocas horas, el cual cerraba ese día a las 23h00, añadido a que las últimas horas del día son las que más se disfrutan, ya que es cuando menos gente hay en el parque y éste luce con todo su esplendor. Los parques de atracciones, especialmente en el norte de Europa, se transforman por la noche gracias a la explosión de luz y color producida por las miles de bombillas que adornan sus avenidas y atracciones; y Bakken no es una excepción, logrando cada noche una metamorfosis de luz y color.

La curiosidad de Bakken es que, a diferencia de otros parques de atracciones, éste es de entrada libre, no es necesario pagar una entrada de paseo, lo cual hace que, junto a la distribución de su oferta de ocio, juegos y gastronomía en calles, tengas la sensación de estar en una feria de atracciones, pero con la particularidad de que esta es permanente, lo que convirtió a este parque en el primer parque de atracciones del mundo, al convertirse en un parque permanente y no una feria temporal.

INTRODUCCIÓN

Bakken (la colina), se creó en 1583, cuando se descubrió en la zona unas fuentes de manantiales, lo que atrajo a los habitantes de Copenhague, debido a la pésima calidad del agua de la época, y con ellos la llegada de feriantes, artistas y vendedores ambulantes. En 1670, con el ascenso al trono del rey Christian V de Dinamarca y Noruega, el parque público en el que estaba situado Bakken cerró sus puertas para pasar a ser una propiedad de la realeza, hasta que en 1756, bajo el mandato de Frederick V, éste volvió a abrir sus puertas al público. Con el paso de los años fue incorporando atracciones y ya en el siglo XIX se convirtió en un verdadero parque de atracciones, para lo cual se creó la Dyrehavsbakken Tent Owners’ Association en 1.885, en aras de mejorar los servicios de la zona: electricidad, basuras, etc. Otra curiosidad es que el parque está lleno de paneles con imágenes históricas del mismo que van trazando su historia. Actualmente es el segundo parque más visitado de Dinamarca tras Tivoli Gardens.

Al igual que hace dos años, accedí al parque por un acceso lateral, pero esta vez ya me conocía el camino para acceder a las taquillas y comprar la Turband (Wristband) que me daría acceso a todas las atracciones.

Los precios en Dinamarca por lo general son bastante caros, y a la hora de hacer el cambio tenemos que tener en cuenta que hay que quitarle la última cifra y subir un 35% la cifra obtenida, es decir, las 249 coronas danesas que cuesta la Turband, quitándole la última cifra se convertirían en unos 25€, pero el cambio real son 33’5o€. Hay que tener mucho cuidado, porque sin darnos cuenta se nos van las coronas danesas pensando que no es tanto dinero como en realidad sí es.

Otra curiosidad de los parques nórdicos y centro-europeos, en especial Holanda, es que los carritos que alquilan para los niños no son los típicos carritos de bebé, son una especie de carritos granjeros en los que meten a los niños y las mochilas, y éstos van encantados de ser tirados por sus padres como si fueran mulas de carga que transportan un carromato.

En la pequeña avenida de acceso junto a la entrada principal se encuentran la mayoría de atracciones infantiles, y tras estas llegamos a una especie de recorrido circular, con algunas calles transversales, en el centro del cual encontramos el icono del parque, Rutschebanen, la mítica montaña rusa de madera que abrió sus puertas en 1932.

Precisamente, como aún estaba haciendo la digestión y Skyroller y Tornadoen son atracciones bastante fuertes, mi primera atracción del día, y por consiguiente del viaje, fue la mítica Rutschebanen, la cual me había dejado muy buen sabor de boca la última vez, a pesar de que en el año 2010 cambió sus trenes clásicos, los que necesitan un empleado montado en los trenes para controlar los frenos del mismo, por unos trenes automáticos de Kumbak (la responsable del estado actual de Stampida de PortAventura).

Rutschebanen es una montaña rusa de madera construida en 1932, renovada en el año 2010 con trenes automáticos de Kumbak, con una altura de 22 metros, un recorrido de 852 metros y una velocidad máxima de 55 km/h.

Como lo atestiguaban mis recuerdos, es una auténtica delicia de montaña rusa, muy suave y divertida, con algunos tramos bastante rápidos para ser una montaña rusa de madera construida en 1932. Así que, aprovechando que no había cola, tónica general del día, repetí y aproveché para tomar algunas instantáneas de la misma. La baja afluencia del parque ese día seguramente estaba motivada por ser un martes de finales Junio y que el tiempo no acompañaba mucho, aunque hizo una tarde bastante buena en general, con una pequeña tormenta, aunque nada que ver con la espléndida tarde y los 30 grados que tuve dos años antes…

Otra curiosidad de esta montaña rusa es que cuando estamos llegando al final del recorrido “penetramos” en un enorme aparato reproductor femenino tras el cual se ubica un túnel oscuro con algunas luces parpadeantes… Una curiosidad imagino que heredada de hace muchos años porque hoy en día difícilmente tendría cabida en una atracción familiar de un parque de atracciones.

Tras montar dos veces en Rutschebanen, tocaba ir a por la otra montaña rusa familiar del parque, Mine Train Ulven, un tren minero de Intamin construido en 1997 que tiene una altura de 18’5 metros y que sorprende por su velocidad, ya que llega a alcanzar los 65 km/h en un recorrido muy compacto.

Es cierto que en todo momento tienes la sensación de estar en una feria, y no es para menos gracias a los 57 “feriantes” que ocupan los cerca de 75.000 metros cuadrados que posee el parque, ya que cada atracción, juego y restaurante tiene un propietario diferente, por ello, las más importantes tienen su propia vestimenta personalizada con el nombre de la atracción. Sin embargo, gracias a la Dyrehavsbakken Tent Owners’ Association, que reúne a todos los “feriantes” se logra crear una unidad gracias a los normas generales y servicios comunes, como es el caso de la Turband (el Multi-Ride Ticket). En este sentido son bastante avanzados, y no es para menos, ya que de esta forma pueden controlar cuántas veces se ha montado una persona en una determinada atracción (si no recuerdo mal, en las normas especifica que hay un límite de 10 veces por día por atracción) y saber qué atracción es la que recibe más visitas (ya que al fin y al cabo son independientes); por ello, la pulsera lleva incorporado un chip sin contacto que se tiene que pasar cerca de un escáner situado junto a los tornos, o por una pistola tipo supermercado que poseen algunas atracciones. En el caso de no poseer pulsera, junto a los tornos existen máquinas en las que comprar tickets o directamente la taquilla de la propia atracción.

Justo enfrente del tren minero se encuentra un curioso circuito de coches de carreras, Rodeobanen, un antepasado de los coches de choque que ya me sorprendió hace dos años por lo divertidos que son.

Aprovechando que no había prácticamente nadie en el parque, me decidí a montarme en todas las atracciones posibles, incluidas las más chorras, dentro de un cierto límite, ya que las infantiles suelo evitarlas por mi altura y por lo poco interesantes que suelen ser. De esta forma, en mi camino se me presentó Safari, una Dark Ride Interactiva ambientada en un safari en la que hay que ir disparando a una especie de libélulas luminosas que se nos aparecen en el recorrido. La ambientación no está mal, pero los animatrónics no existen, son sólo muñecos de animales estáticos y las pistolas no funcionan muy bien… por lo que sólo la recomiendo en caso de necesitar un reposo de emociones fuertes o de ir acompañado de niños muy pequeños. Yo soy muy friki de las Dark Rides, por lo que era un asunto pendiente desde la última vez.

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Junto a Safari se encuentra un gran escenario en el que realizan grandes conciertos, y es que la oferta de conciertos y festivales es muy importante en Bakken. En esos momentos estaban realizando un concierto de Country americano, mientras que unas señoras realizaban la típica coreografía.

Enfrente mismo del escenario se encuentra el típico Cine 4D, así que decidí entrar a ver que tal estaba la película que se proyectaba en ese momento… Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme “El Secreto del Castillo”, la película 4D producida por Mack Media en la que encontramos los personajes populares de Europa Park y que también fue proyectada en Isla Mágica. Llevaba tiempo queriendo verla, y quizás por eso me llevé una pequeña decepción, me pareció una película con un guión pobre, sólo consiste en caídas y más caídas hasta que aparece un dragón y pum! se acabó… me esperaba más de una película de Mack, pero hay que reconocer que el 3D es muy bueno. Cuando terminó la película apareció la operadora y empezó a hablar en danés, yo deduje que iban a proyectar otra película, así que le pregunté en inglés y en efecto, iban a proyectar una película sobre Drácula, por lo que decidí quedarme, para lo cual la chica me volvió a escanear la pulsera.

La película de Drácula resultó ser aún peor, pero viendo que había otra película, esta vez de naves espaciales haciendo carreras en el espacio, decidí volverme a quedar… Error! Película pésima y aunque aún me faltaba una cuarta película por ver, una sobre el Oeste, acabé tan asqueado de la mierda que acababa de ver que decidí irme sin quedarme a ver la última de las películas ofrecidas.

La operativa de esta atracción me resultó bastante curiosa, que pongan las cuatro películas una detrás de otra, pero me parece bien porque la gente que quiera puede quedarse en la sala y contemplar las cuatro películas de un tirón, sin tener que adaptarse a horarios de proyección y demás.

Viendo que se había puesto a llover bastante fuerte y que justo al lado estaba la típica atracción Desperados decidí montarme. Poco hay que añadir sobre una atracción interactiva clásica de los parques de atracciones aunque la actualización que realizó Futuroscope me pareció muy interesante.

Como seguía lloviendo me refugié en una zona de máquinas de juego, donde encontramos los típicos ganchos, aunque lo que no es tan típico es la especie de peluche en forma de condón que vi en uno de esos ganchos… Los parques escandinavos están llenos de juegos en los que gastarse el dinero, cada pocos metros te encuentras uno, pero lo que más llama la atención es la cantidad de puestos cuyo premio son enormes cajas de chocolatinas tipo “Twix”, y luego los escandinavos van tan felices con sus enormes cajas por el parque…

No muy lejos se encontraba la típica Mansión del Terror, Spogelsestoget, atracción en la que vas montado en un carricoche visitando diferentes escenas de “terror”, una atracción muy popular en las ferias y que se ha convertido en algo mítico de los parques de atracciones clásicos, algunos incluso las han actualizado y puesto al día, como es el caso de Gröna Lund en Estocolmo.

A pesar de que han puesto unas pantallas simulando cuadros que cobran vida en la estación, el resto de la atracción está bastante anticuada, y he visitado trenes del terror mucho más interesantes en otros parques de atracciones, sin llegar al nivel del de Gröna Lund que eso está a un nivel muy superior.

Como seguía lloviendo, aproveché para darme una vuelta por la zona, antes de montarme en Dillen, y de esta forma descubrí el restaurante La Casa, un restaurante que ofrecía comida “española”.

Dillen es una atracción de tipo Jet Ski, una de mis tipos de atracciones favoritos por su interactividad, ya que te permite lograr buenas sensaciones de velocidad si sabes como manejar el volante. En este caso se nota que es una atracción bastante vieja, de hecho, hay que tener cuidado a la hora de montarse ya que no se queda sujeto a la pasarela, pero el nivel de sensaciones es bastante bueno. Al haber llovido, la tarde había refrescado, por lo que la pobre operadora de la atracción iba cubierta con una manta mientras el señor tocapelotas, es decir, yo, montaba sólo en la atracción…

En general, me suelen gustar mucho las atracciones de tipo interactivo ya que te ofrecen la posibilidad de que seas tú el que decida el nivel de sensaciones que quieres tener, en mi caso, por supuesto, el más alto.

Siguiendo la ruta que me había marcado se encuentra Polyp, un Polyp de Gerstlauer bastante viejo que a diferencia de los nuevos modelos, o del programa de operación elegido, no estaba capado y ofrece emociones intensas. Es otro modelo de atracción que me gusta bastante por lo intenso que es, aunque a muchos puede producirles mareos al ser un movimiento circular.

Junto al Polyp se encuentra el típico barco pirata, Vikingeskibet Dragen, esta vez tematizado en un Dragón.

Al fondo del parque encontramos otra de las curiosidades del mismo, Racing, una montaña rusa construida por Zierer en 1971 que originalmente era ambulante, una clásica atracción de feria, hasta que en la década de los 80′ del siglo pasado se convirtió en una atracción fija de Bakken. Es una montaña rusa familiar que recuerda bastante a las Wild Mouse por sus sensaciones, pero cuyos vagones son bastante curiosos. Es una montaña rusa muy recomendable por sus sensaciones y lo curiosa que resulta.

No muy lejos se halla TarnGyset, una Space Shot de S&S de tan sólo 30 metros, pero que tiene un pequeño airtime al llegar a la cima bastante disfrutable, y a su salida nos encontramos Spinning Cars, unos coches de choque bastante particulares.

Justo enfrente se encuentra Vilde Maus, un Wild Mouse de nueva generación construida en el año 2012 por Mack Rides. Es una atracción bastante disfrutable y suave frente a las clásicas Wild Mouse que muchas veces son una tortura.

Debido a lo pequeño de este parque y su distribución, las atracciones están pegadas las unas a las otras, por lo que no hay que andar grandes distancias entre unas y otras, y tras realizar el breve recorrido circular, ya me encontraba otra vez donde al inicio, en la zona donde se concentran las atracciones más fuertes del parque, así que decidí empezar por Extreme, un Speed Flip de Moser Rides que tiene un concepto muy parecido al de los Top Scan mezclado con un Polyp, lo que la convierte en una atracción muy divertida a la par que intensa.

Junto a Extreme se encuentra Hurlumhej, la típica atracción de tipo “Casa de la risa” que está bastante curiosa, con mucha tematización, y tiene un recorrido bastante largo para el poco espacio que ocupa, aunque al igual que con la Mansión del Terror, la atracción del mismo tipo existente en Gröna Lund está a otro nivel…

Terminadas ya todas las chorradas, pasemos a lo realmente importante: SkyRoller, Tornado y Rutschebanen. Empezando por SkyRoller, una atracción interactiva de tipo SkyRoller de Gerstlauer que particularmente me encanta, por lo adictivo que resulta el concepto de lograr por tus propios medios que el vagón realice un giro de 360º, ayudándote sólo con las dos alas que posee.

Aprendida la lección hace dos años, y practicada recientemente en Blackpool Pleasure Beach, el truco consiste en mover el ala del lado contrario antes de llegar al punto límite de giro, para lograr un mayor impulso. Es decir, cuando nos estemos inclinando hacia la derecha, antes de llegar al punto límite de balanceo en el que el vagón va a girar automáticamente a la izquierda, el ala izquierda tenemos que estirarla para lograr un mayor impulso hacia la izquierda, mientras recogemos el ala derecha, y así sucesivamente de izquierda a derecha hasta que logremos realizar el giro completo de 360º, momento en el cual hay que mantener las alas en el mismo punto en el que hemos logrado obtener el giro completo (por ejemplo, ala izquierda estirada y derecha contraída), si no queremos dejar de girar, de hecho, en el momento en que queramos parar, lo único que tenemos que hacer es poner las alas en posición normal. Es difícil de explicar de forma escrita, pero en la realidad es bastante más fácil de lo que parece, sólo hay que tener una buena coordinación a la hora de realizar los movimientos, y por supuesto no marearse fácilmente.

Tras SkyRoller tocaba Tornadoen, una Spinning de Intamin que a diferencia de las de Maurer, tiene los asientos mirando hacia adentro y un arnés de hombro. Esta Spinning, a pesar de sus sólo 10 metros de altura y sus cerca de 300 metros de recorrido, es la más salvaje que he probado en mi vida, gracias a un lift muy rápido que te impulsa hacia un recorrido compacto y lleno de giros. De hecho, dependiendo del peso en el tren y el impulso recibido, al llegar al final, antes de entrar en la estación, hay una zona de frenos en la que el tren se para pero algunas veces la inercia permite que siga girando sobre sí mismo, como pasó uno de los viajes en los que me monté, hasta un punto en el que llegué a marearme de tantas vueltas que estaba dando…  Aviso a navegantes, tened cuidado con el cuello porque es el típico arnés de Intamin de nueva generación, con las bandas sujetadoras alrededor del cuello…

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Probadas al menos una vez todas las atracciones que me parecían interesantes o dignas, incluyendo alguna chorra, llegó el momento de repetir en lo más interesante: SkyRoller, Extreme, Tornadoen y Rutschebanen…

Ya eran cerca de las 21h30 y ya empezaba a cansarme de montar y montar en las atracciones, es lo que tiene que no hubiera casi gente, incluso mis hombros empezaban a estar endoloridos debido a los giros del SkyRoller, ya que cada vez que me ponía bocabajo, había un pequeño espacio entre el arnés y mis hombros haciendo que estos se chocaran con el mismo en cada vuelta… Así que decidí no quedarme hasta el cierre, ya se veían bastante las luces nocturnas y lo había vivido 2 años antes, y volverme al centro de Copenhague a cenar y descansar un poco de un largo día lleno de nervios, tensión y emociones, no sin antes montarme por última vez en Mine Train Ulven y dar una última vuelta por la zona.

Una vez fuera del parque hay que atravesar otra vez el bosque hasta llegar a la estación de cercanías Klampenborg donde coger el tren que me llevaría hasta el centro. La curiosidad de los trenes de cercanías daneses son lo anchos que son, de hecho tiene un espacio para poner bicicletas, como si de un parking de bicicletas se tratara, y aún queda espacio para pasar con silla de ruedas incluso por el otro lado… son inmensamente anchos estos trenes… Ah! También tienen internet WiFi Fri (gratis).

En conclusión, Bakken posee ese encanto de lo antiguo, lo clásico, de hecho, está considerado el primer parque de atracciones del mundo. Es como visitar una feria de otro siglo en un enclave mágico que se ha quedado parado en el tiempo, si no fuera por sus atracciones mecánicas modernas y su moderna oferta de ocio y restauración.

En definitiva, Bakken es un pequeño parque de atracciones más que interesante gracias a ese aspecto añejo, en el que se pueden descubrir varias curiosidades y atracciones clásicas, junto a una oferta de atracciones mecánicas modernas bastante buena, aunque quizás se hecha en falta una mayor oferta de atracciones, ya que en días de poca afluencia el parque se visita muy rápidamente.

Otro punto destacable del parque es poder disfrutar de un bello atardecer montado en Skyroller o Rutschebanen mientras se van encendiendo poco a poco las cientos y cientos de bombillas que decoran todo el parque, convirtiéndose, sin lugar a dudas, en uno de los momentos más mágicos que puedes vivir en un parque de atracciones.

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