[Diario de Viaje] #AventuraEuropea2014: Día 16 – Tivoli Gardens (24/07/14)

23h56

Ya en el apartamento a punto de irme a la cama que mañana me levanto a las 7h00 y esta noche no he dormido casi…

Ayer, al final, cuando llegué a Copenhague, en vez de irme a dormir decidí conocer un poco la vida nocturna de la ciudad, a pesar de tener la mochila rota, por lo que me acosté tarde.

El problema lo he tenido esta mañana ya que en mi habitación da el sol de lleno por las mañanas, y como aquí en Dinamarca no usan persianas… aunque haya cortinas, las cuáles tapan muy poco, la habitación se calienta muchísimo y sobre las 10h00 ya estaba despierto del calor tan insoportable que hacía, aunque estaba hecho polvo…

Con mucha tranquilidad y pereza me di una ducha y me preparé para ir al centro, así aprovechaba la mañana para visitar la ciudad y comprar la mochila.

La mochila destrozada

La mochila destrozada


Cada vez que cogía el tren de cercanías tenía miedo por si no estaba incluido en el billete de Interail, por si era una empresa diferente de la de ferrocarriles la que daba el servicio, pero justo en ese viaje vino un revisor y no me dijo nada, así que sí que valía para el tren de cercanías que hacía el servicio urbano y me estoy ahorrando una pasta en transporte público dentro de la ciudad.

Mientras estaba buscando una mochila, ya que todas eran carísimas y no me gustaban, me crucé con un simpático chico italiano que vivía en Londres pero hablaba perfectamente el español, gracias a que tuvo una compañera de piso madrileña que le enseñó español.

Como él también estaba visitando solo la ciudad, y buscando una mochila, decidimos buscar juntos las mochilas, aunque como ya era hora de comer, primero fuimos al Nyhavn a buscar un restaurante en el que comer el típico Smørrebrød, que es como un sándwich deconstruido (algo tan de moda en la alta cocina), ya que no lleva el pan de arriba.

Yo me pedí uno que llevaba pollo con mayonesa y que estaba muy bueno.

Tras la comida, aprovechamos para charlar un poco a la sombra de la terraza del restaurante y contarnos por qué estábamos en Copenhague. Es lo bueno que tiene ir solo, que puedes conocer gente y hacer amigos de diferentes partes del mundo, que luego sirve como excusa para viajar y como no me gusta viajar…

De regreso a nuestra búsqueda de mochilas, el chico italiano me contó que había visto una mochila Adidas en un Foot Locker que no estaba mal, así que nos fuimos hacia allí y esa mochila en particular no me gustó, pero justo al lado había una de Nike azul que tenía el precio rebajado y ahora costaba 129’95 coronas danesas (unos 17€), lo que me pareció un precio muy barato para Dinamarca, y más siendo Nike, así que no me lo pensé dos veces y acabé comprándomela ya que además del interesante precio la mochila me gustaba.

Tras comprar la mochila fuimos tranquilamente paseando hasta la estación, parando por el camino para comprar un helado ya que a los daneses les encantan los helados y los hacen muy buenos.

El motivo de ir a la estación central de trenes es que mañana tengo que coger un tren con destino Gotemburgo y en la página web donde me he planificado los horarios de trenes estaba indicado que es un tren de reserva obligatoria, así que fui a reservarlo. Sin embargo, al preguntar en información me dijeron que el tren que yo quería coger necesitaba reserva, como ya me temía y que suponía pagar un extra, pero el tren anterior y posterior eran trenes regionales, los cuales no necesitan reserva, así que decidí que cogería el anterior que sale a las 8h32.

Como ya eran más de las 18h00 me fui directo a Tivoli Gardens, despidiéndome antes del chico italiano.

Plano Tivoli Gardens

Plano Tivoli Gardens

Tivoli Gardens, considerado el segundo de atracciones en abrir sus puertas y uno de los más famosos del mundo, fue inaugurado el 15 de Agosto de 1843 con el nombre de “Tivoli & Vauxhall”, Tivoli en referencia a los jardines de Tivoli de Paris y Vauxhall en alusión a los jardines Vauxhall de Londres.

El fundador de Tivoli, Georg Carstensen, obtuvo el permiso de crear Tivoli de manos del rey Christian VIII tras comentarle en una carta que “cuando las personas se divierten, no piensan en política. Entonces, el monarca concedió a Carstensen el uso de unos 60.000 m² fuera de la zona fortificada de Vesterport (la puerta Oeste), con un alquiler anual de 945 coronas danesas. De esta forma, hasta la década de 1850, el Tivoli estaba ubicado fuera de la ciudad, accesible a través de Vesterport. En el año 1992 Tivoli Gardens adquirió los terrenos en los que está ubicado el parque por 240 millones de coronas danesas (32 millones de euros aproximadamente), por los cuales había estado pagando un alquiler desde su apertura, primero al Ministerio de Defensa y posteriormente al ayuntamiento de Copenhague

Desde sus inicios, Tivoli incluyó una variedad de atracciones en construcciones con exóticos estilos de un imaginario Oriente, entre los que se incluía un teatro, bandas de música, restaurantes y cafés, jardines de flores, y atracciones mecánicas del estilo de tiovivos y trenes panorámicos. Cuando la oscuridad llegaba, luces de colores iluminaban los jardines, y en ciertas tardes, fuegos artificiales especialmente diseñados se podían ver reflejados en el lago de Tivoli.

Tivoli ha continuado su evolución sin abandonar su idea original de encanto y tradiciones. Como Georg Carstensen dijo en 1844, “Tivoli nunca, por así decirlo, será terminado”, un sentimiento del cual, poco más de un siglo más tarde, se hizo eco Walt Disney al inaugurar su creación inspirada en Tivoli, “Disneyland nunca estará terminado, siempre y cuando haya imaginación en el mundo”.

Tivoli Gardens es la herencia directa de los jardines europeos transformado en parque de atracciones urbano, con más de un 75% de su superficie dedicada a jardines y lagos, que desde su apertura ha sido visitado por más de 300 millones de personas en búsqueda de su oferta de atracciones, restauración y ocio.

Como vi que habían unas máquinas delante de la entrada donde se podía comprar el billete más rápidamente, decidí comprarlo allí…

Me costó un poco entender el sistema de precios ya que no lo explicaba muy bien, pero cuando ya pagué el billete, la máquina me dio un ticket de entrada y el recibo.

Cuando llegué a los tornos de entrada, el que estaba allí cogió mi entrada y la rompió, dejándome pasar, pero en eso me di cuenta de que me faltaba la pulsera y no me la había dado, así que me acerqué y le pregunté que dónde podía conseguir la pulsera Multi-ride a lo que me preguntó si yo había comprado el ticket Multi-ride, por lo que le enseñé el recibo mostrándole que sí que lo había comprado.

En eso me dijo que tenía que venir un compañero suyo para comprobar la máquina y demás, así que entre unas cosas y otras perdí algo más de 10 minutos esperando a que me dieran la pulsera.

Una vez solucionado el tema de la pulsera fui a los baños que se encuentran junto a la entrada, los cuales habían sido tematizados con sonidos e imágenes de animales.

A la salida de los baños, estaban haciendo un espectáculo en el Pantomimeteatret, por lo que me quedé a verlo.

El espectáculo representado era un espectáculo de mimos y danza por lo que no tiene diálogos, todo se centra en la música y la gestualización de los actores.

Como ya eran las 19h00 y quedaban sólo cuatro horas de parque abierto, me fui a montarme en las atracciones ya que si me lo tomaba con mucha tranquilidad no haría nada, aunque tenía la esperanza de que al igual que en Bakken, a partir de las 20h00 no quedara casi gente, pero por desgracia eso no pasó ya que Tivoli Gardens se encuentra en pleno centro de la ciudad…

Empecé con Rutschebanen, la mítica montaña rusa de madera que aun conserva los trenes que son controlados por un empleado que va a bordo, lo cual le aporta un encanto especial, y que tiene una estructura similar a la de la montaña rusa del mismo nombre de Bakken, pero es más pequeña ya que se construyó antes, de hecho este año ha celebrado sus 100 primeros años en activo.

La particularidad de esta atracción es que la han tematizado en una montaña suiza con bastante recorrido dentro de la misma a oscuras. Al igual que la montaña rusa de Bakken, Rutschebanen me pareció muy divertida y que se conserva muy bien a pesar de haber cumplido un siglo de actividad.

A la salida, aproveché para callejear un poco antes de montar en la Star Flyer, la cual siempre tiene mucha cola ya que la operativa de carga es excesivamente lenta, al tener que comprobar los empleados que todos los visitantes han dejado todas sus pertenencias en los casilleros habilitados para ello…

Tras esperar algo más de 45 minutos, por fin me pude montar en la que quizás tenga las vistas más bonitas de todas las Star Flyers del mundo, y es que, aparte de contemplar la enorme belleza de los jardines de Tivoli desde el aire, el parque está en pleno corazón de Copenhague por lo que se ve toda la ciudad y, además, cuando monté estaba atardeciendo por lo que la vista era aún más espectacular y mágica si cabe con esos tonos rojos cubriendo el cielo y la ciudad de Copenhague…

Esta Star Flyer fue la primera atracción de su tipo que probé cuando visité el parque hace dos años y aunque me producen mucho respeto por ser unas “simples” cadenas, es una atracción que me encanta por la sensación de libertad, de estar volando en el cielo y las espectaculares vistas que ofrecen.

Como ya eran más de las 20h00 me puse a buscar un restaurante donde cenar y en el área de Daemonen encontré una hamburguesería que vendía comida baja en grasa, incluido patatas fritas bajas en grasas, estos daneses son muy sanos, por lo que decidí probar y la verdad es que estaba bastante bueno todo.

Tras la cena aproveché para pasear por los magníficos jardines de Tivoli Gardens mientras hacía tiempo con la esperanza de que la gente se fuera por las horas que eran…

Cuando terminé la vuelta completa al parque decidí irme a visitar la novedad del año pasado, una pequeña zona temática de estilo Steampunk que incorpora algunas Flats Rides, entre ellas Aquila, un Air Race de Zamperla, un tipo de atracción que tenía curiosidad por probar.

Al final, el concepto de la atracción es muy parecido a Skyroller de Bakken con la salvedad de que en aquella tienes más altura y es interactiva.

Continué la visita con mi atracción favorita del parque, Vertigo, un Flying Fury de Technical Park que es quizás la atracción más extrema que he probado en toda mi vida ya que alcanza los 100 km/h consiguiendo fuerzas de 5G, lo que hace que la presión sea tan fuerte que no seas capaz de mover ni un músculo de tu cuerpo durante el ciclo y sientas como la presión te oprime el pecho… una auténtica pasada de atracción que ya podrían tener más parques.

 

A pesar de no tener cola Single Rider, como iban pidiendo gente que iba sola para rellenar los huecos del vagón, me ahorré más de media hora de cola y justamente me tocó montar con un grupo de españolas, eran 6 en total y se habían dividido en dos grupos de 3 y 3 para cada vehículo, las cuales estaban muy acojonadas pero salieron encantadas de la atracción diciendo que era la mejor atracción del mundo… puede…

Justo al lado se encuentra el Space Shot de S&S, llamado The Golden Tower, y como la otra vez que visité el parque estaba cerrado, decidí montarme esta vez y probarlo, en definitiva, es otro Space Shot más de S&S.

De camino a Daemonen escuché que la cadena del Lift estaba en marcha pero no salía ningún tren… y justo llegando a la entrada de la cola apagaron las luces de la atracción durante unos segundos, por lo que me percaté de que había habido algún problema y estaba fuera de servicio momentáneamente, aunque como ya era tan tarde no volvió a abrir…

Bueno, siempre es un placer montar en una montaña rusa B&M pero ya me monté hace dos años y no es que sea especialmente intensa ni aporte muchas novedades, así que decidí repetir en Vertigo pero desgraciadamente ya habían cerrado el acceso a las colas, por lo que me fui a The Moonson, una flat similar a los clásicos Rainbow pero que en este caso los pasajeros van colgando y es bastante intensa.

Cuando salí de la atracción faltaban unos cinco minutos para el Tivoli Illuminations, el espectáculo nocturno sobre el lago que combina láseres con fuentes y fuego al ritmo de la música.

Pese a la sencillez de los elementos utilizados, es un espectáculo bastante bueno y bonito, una clausura ideal para un día pasado en este maravilloso parque.

Antes de salir aproveché para dar una vuelta y hacer unas últimas fotos a las miles de bombillas que decoran e iluminan este singular parque de atracciones.

Tivoli Gardens es un parque precioso, quizás el parque de atracciones más bonito y con más carisma de los que hay en toda Europa, con unos cuidados jardines que son complementados con unas sorprendentes atracciones. Es un parque que posee un enorme encanto y que se ha convertido en toda una institución en Dinamarca gracias a la calidad de su numerosa y variada oferta de ocio y restauración.

En definitiva, Tivoli Gardens es el “Must” de Copenhague y no solo para los turistas, ya que para los propios ciudadanos es un lugar de ocio muy demandado y que así lo prueban sus cifras, ya que a pesar de su reducida dimensión por sus puertas pasan más de 4 millones de visitantes anualmente.

Al salir del parque me fui a la estación central de trenes que se encuentra justo al lado para coger el tren de cercanías que me llevaría de vuelto al apartamento donde voy a pasar mi última noche en esta fantástica ciudad.

Barrio residencial

Barrio residencial

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