[Diario de Viaje] #AventuraEuropea2014: Día 13 – Legoland Billund (21/07/14)

22h12

Montado en el tren de camino a Aarhus, ciudad en la cual pasaré la noche en casa de alguien que contacté a través de Airbnb, ¡aunque espero que esta vez sea mejor que en Paris!

Esta mañana me desperté sobre las 8h30 y tras preparar las maletas, ya llega un punto en el que se convierte en automático al ser algo diario, me he puesto rumbo a la estación.



Anoche saqué 1.000 coronas danesas de un banco, pero como en el McDonalds pagué con tarjeta, para que me duren los días que voy a estar en Dinamarca, lo único que tenía eran billetes, así que, como quería dejar la maleta en la consigna de la estación, he tenido que entrar al 7eleven de la estación a comprarme un refresco, ya que necesitaba cuatro monedas de 10 coronas para la consigna.

Una vez liberado de las maletas, me he puesto a esperar el autobús de Legoland, el 143, el cual estaba previsto que saliera a las 9h25 pero ha salido con un poco de retraso e iba a tope. El autobús me ha costado 60 coronas danesas para un trayecto de una hora aproximadamente y me ha resultado curioso ver que había varios asiáticos que parece que también iban al parque.

Cuando ya estábamos llegando al parque nos hemos encontrado con un enorme atasco debido a toda la gente que estaba llegando en coche al parque y a que las vías de acceso no son de gran capacidad.

El día ya se anunciaba con mucha gente… ¡y así ha sido!

Plano Legoland Billund

Plano Legoland Billund

Como tenía el pase de Merlin Entertainments alemán, por si acaso he ido a preguntar en Información por si tenían que darme algún tipo de ticket para acceder al parque pero me han dicho que no era necesario, que podía ir directamente a los tornos con mi pase el cual tenía que enseñar a alguno de los empleados que allí hubiera.

Tras cruzar la entrada me he encontrado con una enorme marea de gente que ya invadía el parque, por lo que me he decidido a comprar el pase Express ya que a diferencia de otros parques que he visitado, en este parque todas las atracciones son familiares, incluido las más importantes, así que con un parque invadido por familias… iba a ser la única forma posible de hacer todo lo más importante.

El Express Pass sólo se puede comprar en un punto de venta que se encuentra en Pirate Land, cuesta 179 coronas danesas y permite un acceso por atracción a través de la cola rápida de diez de las atracciones más importantes del parque.

De camino al punto de venta he visto que en Pirate Boats no había cola, por lo que he decidido montarme.

Esta es una atracción muy simple, el típico paseo en barca, pero que es la versión Lego de Piratas del Caribe de los parques Disney, eso sí, una versión mucho más modesta. A pesar de ello, tiene cierto encanto ya que todos los animatronics y elementos decorativos están hechos con piezas de Lego, incluido el fuego de las antorchas.

Una vez con el Express Pass en mi poder he continuado la visita al parque y la siguiente parada ha sido The Dragon, una montaña rusa familiar con una parte Dark Ride.

Como no había mucha cola en la fila normal, me he reservado el acceso exprés para una posible utilización posterior.

La parte Dark Ride de esta atracción está muy bien, con todos los habitantes y personajes del castillo hechos con piezas de Lego, incluidas las ratas, las cuales están por todo el parque y son como los “Hidden Mickey” de los parques Disney, ya que tiene que están medio escondidas y tienes que ir buscándolas. Sin embargo, la parte coaster es extremadamente corta y aburrida.

Junto a The Dragon se encuentran los rápidos del parque, Viking River Splash, los cuales terminan con una caída bastante decente a la cual se accede a través de un ascensor, similar al de River Quest de Phantasialand.

La verdad es que prometía mucho la atracción al tener dicha caída pero, a excepción de ese elemento, el cual hice de espaldas y me comí toda la ola, el resto de la atracción es muy aburrida, un simple paseo en barca…

Aprovechando que aún era pronto, decidí ir al fondo del parque ya que allí se encuentran las atracciones más “intensas”, antes de que llegara la avalancha de gente.

Empecé por Polar X-Plorer, la Family Drop Coaster de Zierer que es una copia del modelo de Intamin. La primera parte de la coaster es bastante intensa, pero muy corta, hasta llegar al momento de la pequeña caída, la cual es avisada ya que la plataforma hace un pequeño movimiento antes de caer, y ya después es un pequeño paseo hasta la estación pasando junto al recinto en el que se exhiben los pingüinos.

En el momento de la caída hay una proyección de unos segundos en la cual aparecen dos simpáticos muñecos de Lego, el problema es que como entra mucha luz no se ve apenas dicha proyección.

Esta montaña rusa está bastante bien para el parque, cumple su objetivo familiar, pero me sorprendió negativamente que para ser tan nueva y familiar ya vibraran algo los trenes.

Dentro del área de Polar Land también se encuentra Ice Pilots, unos Robots Arms de Kuka que tienen la particularidad de que son interactivos ya que son los pasajeros los que eligen la intensidad y los movimientos a realizar, aunque, a diferencia de la versión de Futuroscope, estos no van acompañados de un espectáculo de luces y música.

Tras finalizar con las atracciones del área de Polar Land, tocaba ir en dirección contraria, desde el fondo del parque hacia la entrada, y la siguiente atracción que me encontré por el camino fue The Temple, una Dark Ride interactiva que se encuentra en el área de Adventure Land.

Esta atracción me decepcionó bastante y por varios motivos, para empezar, el vagón es similar al de Buzz Lightyear Laser Blast de Disneyland París, con un joystick que permite controlar los movimientos, pero en el vagón que me monté no iba ni el joystick ni ninguna de las dos pistolas… además, el recorrido es súper corto y no es que sus escenas sean una maravilla temáticamente hablando… Lo único positivo es que no me dio tiempo de aburrirme por lo rápido que se termina la atracción.

Junto a ella se encuentra X-treme Racers, una Wild Mouse de Mack Rides bastante reciente y que, a diferencia del resto de las que he hecho durante el viaje, mucho más antiguas, se deja montar e incluso disfrutar ya que no tiene los giros y colinas bruscos de las clásicas Wild Mouse, en esta el vagón va cogiendo velocidad poco a poco pero sin momentos de brusquedad.

Como tenía hambre, ya que no había desayunado, me acerqué a un punto en el que vendían bollería… error…

Me pedí un Muffin y una Cookie que me costaron carísimas y que aún estaban congeladas, pero es que encima no estaban ni buenas… ¡Cómo echo de menos los ricos Bretzels alemanes!

Tras mi “desayuno” continué mi camino en dirección a Lego Studios 4D Film, un cine 4D que se encuentra en el otro extremo del parque, para ver los horarios de las películas ya que en el plano indicaba que se proyectaban varias pero no los horarios.

Una vez vistos los horarios, y siendo que lo que me había comido no me había quitado el hambre, decido comer ya que eran más de las 13h00 y había una hamburguesería por la zona.

Como en el caso de muchos de los parques alemanes visitados, las opciones para comer dentro del parque son pequeños puntos de restauración con mesas al aire libre, es muy difícil encontrar un restaurante cubierto que no sea a la carta, aunque los pocos grados de menos que hacen aquí, frente a lo “sufrido” en Alemania, permiten que se pueda estar en la terraza sin pasar demasiado calor.

A pesar de que un amigo me había recomendado irme a Billund, que se encuentra a dos pasos del parque, y comer allí, ya que no era muy buena la calidad de la comida del parque, decidí arriesgarme… otro ¡ERROR!, esta vez en mayúsculas…

Me pedí una ensalada de pollo, parecida a la que me comí ayer en Hamburgo, pero la diferencia de calidad entre una y otra era abismal, incluso se podría decir que la que me comí en este parque tenía un sabor raro, tanto es así que me costó terminármela y eso que había pagado unos 12€ por ella…

Puesto que quería ver la película “Clutch Powers”, la cual se proyectaba a las 13h30, decidí hacer tiempo en la atracción Atlantis, la cual pensaba que era un viaje en un submarino….

Pero no, primero te pasan a una sala donde te ponen una película en la que se supone que vamos montados en un submarino a la búsqueda de la mítica ciudad perdida de Atlantis, y cuando ya “llegamos” a la ciudad, se abren las puertas y nos dejan pasar a una zona de acuarios y tanques de peces realizados por Sea Life… Al menos podían haber hecho un pequeño simulador para el viaje en el supuesto submarino que hiciera la atracción más interesante… Lo único bueno, aparte de contemplar los peces, es que la proyección estaba en alemán e inglés, a parte del danés.

A pesar de que fui bastante rápido mirando la zona de acuarios, llegué tarde para la sesión de la película que quería ver, así que aproveché para contemplar detenidamente el área de Miniland, la verdadera joya de este parque, donde encontramos reproducciones hechas con piezas de Lego de ciudades y monumentos centroeuropeos, aunque también encontramos algunas recreaciones de ciudades de EEUU y una zona dedicada a Star Wars.

De hecho, empecé por la zona dedicada a Star Wars en la cual reproducen escenas o lugares míticos de las seis películas.

Como curiosidad, todas las maquetas del área de Miniland tienen un toque de interactividad y es que hay unos botones que si se pulsan hacen que algunas figuras o vehículos de las maquetas empiezan a moverse.

Junto a la zona de Star Wars encontramos varias reproducciones, hechas con piezas de Lego, de ciudades y monumentos europeos (principalmente de Holanda, Dinamarca y Alemania) y de EEUU (Los Ángeles y San Francisco).

Obviamente, la ciudad de Copenhague tiene un importante protagonismo ya que se han recreado el Palacio Real y el Nyhavn entre otros monumentos de la capital de Dinamarca.

Estas maquetas están llenas de elementos en movimiento, ya sean trenes circulando, camiones por las calles, barcos que remontan esclusas, etc, y es digno de contemplar detenidamente cada detalle ya que ha sido cuidado al máximo.

La verdad es que fue todo un descubrimiento para mí y una auténtica sorpresa, sabía de la existencia de dichas maquetas en los parques Lego pero no sabía que eran tan geniales, me esperaba algo mucho más cutre, y la verdad es que es una auténtica gozada ver todas esas construcciones para los que hemos crecido con Lego y con las típicas maquetas de trenes.

Tras pasar un buen rato contemplando las maletas, decidí que ya iba siendo hora de probar la novedad de este año, Ghost – The Haunted Mansion, una atracción que combina una sección Walk-through interactiva con un laberinto de espejos y para finalizar hay una pequeña torre de caída controlada.

La atracción es bastante resultona, aunque hay que tener muy claro que es muy familiar y está pensada principalmente para que sea disfrutada por los más pequeños. Lo mejor de la atracción es quizás el laberinto de espejos, similar al que encontramos en PortAventura, ya que la torre de caída controlada es muy pequeña y ofrece pocas sensaciones.

Como había quedado a las 15h30 con un amigo que trabaja en Lego para que me enseñara el museo de la famosa empresa juguetera, al cual sólo se puede acceder si vas acompañado de algún empleado, me salí del parque en dirección a las oficinas, las cuales se encuentran justo detrás del parque.

De hecho, Lego tiene una gran extensión de terrenos en Billund, casi se podría decir que la mitad de la ciudad es suya, e incluso, como capricho de los propietarios de Lego, se construyó un aeropuerto junto a Legoland, algo bastante incongruente por la contaminación sonora que ello produce en el interior del parque debido a los motores de los aviones, y éste se ha convertido en el segundo aeropuerto más importante de Dinamarca, tras el de Copenhague, quizás impulsado por los negocios de Lego y los visitantes del parque temático danés.

Al poco de llegar a la entrada de las oficinas apareció mi amigo y nos dirigimos a la casa del fundador de Lego, Ole Kirk Kristiansen, que ha sido transformada en un interesante museo sobre la historia de Lego.

Antes de entrar en el museo pasamos por una cafetería para beber algo de agua ya que estaba sediento debido al calor que estaba haciendo.

Lo primero que te encuentras al llegar al museo es una enorme vitrina vertical con algunos de los premios que ha recibido Lego a lo largo de su trayectoria, tras lo cual se encuentra la “sala blanca”, una sala apodada así por su color predominante y que es usada para conferencias y reuniones.

Una vez pasada la sala blanca llegamos a lo que era la antigua casa de Ole Kirk, transformada en museo, y nos cuentan la historia de Ole Kirk y de Lego desde sus inicios a través de diferentes vitrinas, juguetes y elementos reales que forman parte de la historia de Lego.

“Todo empezó con un ratón llamado…” esto, creo que no es esta historia…

Ole Kirk Kristiansen se dedicaba a construir juguetes de madera y aunque en sus primeros años la fortuna no parecía sonreírle, su casa se incendió dos veces, finalmente construyó un pato de madera, que se convirtió en un gran éxito marcando en cierta manera el inicio del imperio Lego.

El nombre de Lego proviene de la abreviatura de dos palabras danesas: “Leg godt” (jugar bien).

Poco a poco la empresa fue evolucionando, pasando de padre a hijo e incorporando nueva tecnología y maquinaria que facilitaban el trabajo, así como dándole cada vez más importancia al plástico frente a la madera para la construcción de juguetes, hasta que en 1958 nació el famoso formato actual del brick Lego.

En el museo, junto a ese primer brick Lego encontramos una pequeña sala, medio escondida, pero que mi amigo me enseñó, ya que es muy curiosa, y es que en ella encontramos algunos juguetes de la competencia e incluso copias descaradas de Lego, algunas de las cuáles ni se molestan en cambiar la caja, sólo le cambian un poco el nombre y ya está. Entre sus imitadores encontramos a Sego, Leco, Ligao, Dalu,etc.

Continuando con la visita al museo, tras la invención del famoso brick de Lego, la empresa no ha cesado de crecer y reinventarse, y un buen ejemplo de ello es Legoland Billund, parque temático creado a partir de piezas de Lego que abrió 10 años más tarde de la creación del brik de Lego, en 1968.

Posteriormente se han creado nuevos parques y Lego ha sabido mantenerse ahí, especialmente alrededor del año 2000 cuando hizo una jugada maestra al asociarse con George Lucas para crear una colección de Lego basada en Star Wars, convirtiendo a Lego ya no solo en un juguete para niños sino también en una pieza de coleccionista.

Actualmente, a pesar de la feroz competencia y las nuevas tecnologías y hábitos de consumo, el grupo Lego ha sabido conectar con las nuevas generaciones creando nuevas colecciones enfocadas a ellos, sin olvidar a los nostálgicos y coleccionistas. De hecho, su colección creada no hace mucho y enfocada a las chicas, Lego Friends, se ha convertido en el Top ventas de la empresa, demostrando que Lego ya no es sólo cosa de niños.

Cuando terminamos la visita volvimos al parque Legoland, pasando previamente por la cafetería para cargar provisiones de agua.

Una de las curiosidades de Legoland es que, para mantener a los niños entretenidos mientras esperan en las colas de las atracciones, en todas y cada una de las atracciones hay una enorme caja con piezas de Lego donde los niños pueden jugar con ellas.

Otra de las cosas que me llamó mucho la atención de este parque es la extrema simpatía de los empleados, especialmente con los niños, y es que el factor humano es muy importante en un parque temático.

Primero dimos una vuelta al parque viendo cómo iban las colas de las atracciones pero como hacía tanta calor, decidimos ir a montar en el Splash Battle, Pirate Splash Battle, ya que realmente apetecía mojarse un poco… y acabamos calados hasta los huesos y es que unos niños bastante creciditos, cerca de la cuarentena, aprovechaban las pistolas exteriores que se encuentran justo al salir de la estación para mojar a fondo a los pasajeros de la barca… Yo monté con mi mochila pero menos mal que es impermeable porque si no se me hubiera estropeado todo lo que llevaba dentro…

A pesar de acabar completamente mojados, la verdad es que se agradecía y mucho ya que el calor era insoportable.

Junto al Splash Battle hay una zona de juegos de agua que se había convertido en una de las atracciones más demandadas por los niños en el caluroso día de hoy.

Como a las 18h00 proyectaban la película “Legends of Chima” en inglés fuimos a verla, aunque me decepcionó bastante ya que era demasiado infantil y lo único que hacían era mostrarte los diferentes “reinos” de la colección para que los niños compraran dichas colecciones.

Al salir fuimos a montarnos en Legotop, una torre panorámica de baja altura pero que permite contemplar las maquetas del área de Miniland desde lo alto.

Seguidamente fuimos a Lego Canoe pero, como había mucha cola, me monté yo solo aprovechando mi pase exprés y mi amigo me esperó fuera, ya que se conoce bastante bien el parque teniendo el pase de temporada.

Esta atracción es un clásico flume bastante normalito y antiguo, con unas caídas bastante pequeñas, pero que tiene la particularidad de tener animales salvajes hechos a partir de piezas de Lego, como todo en este parque.

Como ya quedaba poco para el cierre del parque, nos fuimos hacia Polar Land, la zona donde está la atracción más “extrema” del parque, parando por el camino en Jungle Racers, el Jet-Ski del parque que no llega al nivel de diversión del de Movie Park pero está bastante bien.

Junto a ella se encuentra Falck Fire Brigade, una atracción en la cual diferentes grupos tienen que competir montados en camiones de bomberos para ser los primeros en apagar el “fuego”. Viendo que pintaba divertida, aprovechamos para montarnos, aunque siendo sólo dos personas era bastante difícil de hacer presión para conseguir el agua y enfocar a la vez, por lo que quedamos en una posición intermedia…

Y ya, por fin, montamos en Polar X-plorer.

Tras montar en esta atracción y siendo que aún quedaban unos pocos minutos ante del cierre del parque, aprovechamos para montar una última vez en la novedad del año, Ghost – The Haunted House.

A la salida, con las atracciones ya cerradas, tocaba hacer algunas compras en la tienda Lego más grande del mundo, antes de coger el autobús de regreso a Vejle que salía a las 20h38.

Descubrir Legoland Billund ha sido una grata sorpresa pese a lo caótico que puede llegar a ser por momentos, ya que la falta de espacio ha hecho que estén muy pegadas las áreas entre sí. No esperaba que me iba a gustar tanto pero es que, a pesar de ser bastante viejo y extremadamente familiar, tiene muchas cosas y detalles que nos sacan ese niño que ha crecido con Lego y que llevamos dentro.

Además, es el Legoland original que ha servido de inspiración para los otros cinco Legolands creados posteriormente.

Al llegar a Vejle tocaba despedirme de mi amigo, ya que él vive allí, agradeciéndole enormemente que me haya enseñado el museo de Lego, algo que no todo el mundo puede ver y por lo que pagan cifras astronómicas para poder verlo, así como que me haya acompañado esta tarde en la visita a Legoland, lo cual se agradece mucho tras llevar varios días visitante parques sólo.

¡MUCHAS GRACIAS!

Tras despedirme de mi amigo he recuperado mis maletas y he ido a coger el tren que me llevará hasta Aarhus, el cual ha salido a las 21h53 y en el cual estoy ahora mismo escribiendo estas líneas.

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