[PortAventura] Celebra 19 años llenos de aventura, exotismo y miles de recuerdos imborrables

Hoy celebramos una importante efeméride para el sector de los parques de ocio en España, y es que un día como hoy de hace 19 años abría sus puertas el primer parque temático español, PortAventura, y el único que ha logrado el éxito esperado gracias al gran trabajo realizado en su diseño, construcción y primeros años de gestión.

A las puertas del 20 aniversario y desarrollándose la veinteava temporada, queremos hacer un repaso histórico de la vida de PortAventura con el deseo de que sean muchos más y la esperanza de que el resort turístico recupere la identidad temática perdida en los últimos años.

FELICIDADES PORTAVENTURA POR ESTOS 19 AÑOS LLENOS DE AVENTURA, EXOTISMO Y MILES DE RECUERDOS IMBORRABLES.

 

Primeros años de vida: Desde Busch Gardens, pasando por Tibigardens hasta llegar a Port Aventura

Hace mucho, mucho tiempo, en un país muy muy lejano, decidieron construir un parque de fantasía en Europa al que llamarían Eurodisney.

Para lograr que se convirtiera en una realidad, estuvieron buscando los lugares más idóneos donde implantar ese reino de fantasía, para lo cual, tras una gran criba, se quedaron con varias localizaciones posibles en dos paises: Francia y España. Pero todos sabemos como terminó ese cuento en 1985, convertido en pesadilla para algunos, con la elección de París…

1992: Inauguración de Eurodisney

1992: Inauguración de Eurodisney

Uno de las posibles ubicaciones era en la Costa Dorada, cerca de Tarragona, y ese proyecto que podría haber permitido la consolidación turística de la región (y país), así como la creación de miles de empleos y riqueza, caló muy hondo en los políticos catalanes, que decidieron continuar con el sueño buscando a una empresa especializada en parques temáticos que construyera un parque en su región.

Así pasaron los años y encontraron a la empresa especializada que construiría el parque en Cataluña, Anheuser Busch, de forma que en Julio de 1989 presentaron la maqueta del complejo de ocio que iba a estar ubicado en Salou y que esperaban que abriera sus puertas en 1992, a tiempo para las Olimpiadas de Barcelona.

Fuente: Página 130 del diario ABC del 16 de Julio de 1989

Fuente: Página 130 del diario ABC del 16 de Julio de 1989

En Agosto de 1989 Anheuser Busch ya había adquirido el 50,2% de las 822 hectáreas que esperaba comprar para llevar a cabo el proyecto, que incluiría una zona residencial, gracias al acuerdo con sus propietarios, pero el resto de hectáreas se compraron mediante una expropiación forzosa.

La compra de las 822 hectáreas supuso una inversión de más de 2.600 millones de pesetas (unos 16 millones de euros) y se prometía una inversión aquel momento de más de 70.000 millones de pesetas (421 millones de euros), con una inversión antes de 1992 (sólo el parque) de 30.000 millones de pesetas (180 millones de euros).

Pero un año más tarde, en Agosto de 1990, Anheuser Busch anunciaba una terrible noticia, y es que debido a la reciente separación de los municipios de Vilaseca y Salou, la construcción del complejo se había complicado mucho, ya que los terrenos quedaban divididos entre los dos pueblos, y éstos no eran muy favorables al diálogo con la empresa, por lo que tras haber invertido 7.000 millones de pesetas (42 millones de euros), la mayor parte en la compra de terrenos, Anheuser Busch anunciaba su renuncia al proyecto europeo…

La Generalitat de Catalunya, ante esta terrible noticia, decidió mover rápido los hilos e impedir que el sueño de un gran parque de ocio en su región volviera a pasar por delante de sus narices, así que el 26 de Septiembre de 1990, Javier de la Rosa, un inversor de confianza de la Generalitat de Catalunya de aquel entonces, anunciaba que se estaba negociando la creación de una sociedad junto a Anheuser Busch para llevar a buen puerto el proyecto de parque temático de Salou.

Debido a las dificultades que se le habían puesto en su camino, a pesar de ser un proyecto muy interesante y beneficioso para la región, hizo que Anheuser Busch anunciara la paralización del proyecto, aunque también puede que hubieran otros motivos ocultos detrás, y es que al igual que Disney había comprometido una suma no muy grande de dinero en su parque europeo (la mayor parte fue aportada por inversores y préstamos), Anheuser Busch tampoco querría comprometer mucho dinero en el proyecto y esperaba que con el anuncio de su marcha, la Generalitat respondiera, como así fue, aportando un hombre de confianza que se encargaría de realizar el grueso de la inversión.

En Mayo de 1991 Javier de la Rosa se hacía con el 80% de las acciones de la empresa creada para la construcción del parque de Salou, que se llamaría Grand Peninsula (la empresa), y la compra de esas acciones las hizo a través de la empresa Gran Tibidabo (ya que poco antes se había hecho cargo de la gestión del Tibidabo). Por su parte, Anheuser Busch se quedó con el 20% restante.

Fuente: @Willy PAC

Fuente: @Willy PAC

De la mezcla de los nombres comerciales que usaban los dos accionistas en sus parques de ocio (Busch Gardens y Tibidabo) nació el nombre del futuro parque de Salou, Tibigardens, y en Diciembre de 1992 se adjudicaban las obras de infraestructura y urbanización del parque por un importe de 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros), por lo que las obras en el parque empezaron a finales de ese año, con la promesa de estar lo suficientemente avanzadas en Febrero de 1993 para que se pudieran comenzar las obras de construcción de los edificios del parque, por valor de unos 6.000 millones de pesetas (36 millones de euros). En ese mismo Diciembre de 1992, se preveía que el parque terminara su construcción en Diciembre de 1994 para poder ser inaugurado en la primavera de 1995.

Pero Javier de la Rosa no entró con la intención de ser el accionista mayoritario de Grand Tibidabo, seguramente entró por la presión de la Generalitat de Catalunya y su idea era encontrar inversores para ir reduciendo el porcentaje de acciones, quedándose finalmente sólo con el negocio inmobiliario que estaba previsto alrededor de Tibigardens. Por ello, a mediados de 1993 se anunciaba que Fecsa (Fuerzas Eléctricas de Cataluña SA que en el 2002 fue absorvida por Endesa), formaría parte del proyecto con un 10% de las acciones de Grand Peninsula, pese a que no era de interés prioritario para la compañía ni empresarialmente deseable, pero según sus palabras, echarían una mano si consideran que ello daría prestigio y viabilidad al proyecto, con la condición de que otras empresas siguieran su ejemplo.

Realmente, en esas declaraciones parece intuirse que se veían forzados por parte de la Generalitat de Catalunya a formar parte del proyecto, ya que la credibilidad que habían depositado en Javier de la Rosa parecía empezar a tambalearse, y no ayudaron mucho las declaraciones de Fecsa, en las que decían que en un estudio que habían encargado para evaluar la entrada en el proyecto quedaba patente que la rentabilidad era notablemente inferior a la fijada en los informes facilitados por los promotores de Tibigardens, considerando que había hipótesis demasiado optimistas en el estudio de los promotores del parque, tanto en el número de visitantes, como en el gasto de cada uno de ellos, y en la reincidencia de visitas. Un verdadero jarro de agua fría que Fecsa lanzaba por medio de sus declaraciones a la prensa a los promotores de Tibigardens, y sobretodo a Javier de la Rosa, pero a pesar de todo, a finales de 1993 entró en el accionariado.

Con la entrada de “De la Rosa” en el proyecto se produce otro cambio importante que influiría en su diseño final, y es que, como responsables de la entonces reciente remodelación del Tibidabo, los responsables de Gran Tibidabo impusieron la entrada de Global Estudios (actualmente Global TLA) en el proyecto que estaba siendo diseñado por PGAV Destinations para Anheuser Busch.

 

Fuente de las imágenes: Willy en PAC

Los responsables de Tibidabo encargaron a Global Estudios que revisara el masterplan por completo, ya que los estudios de viabilidad y de restauración, entre otros, habían sido realizados por empresas americanas, de forma que era necesario adaptarlo a la realidad europea y en concreto española.

Uno de los puntos más conflictivos fue la oferta gastronómica, la cual estaba  infradimensionada debido a que se hicieron unas previsiones de visitantes con un alto porcentaje de extranjeros frente a los nacionales, y precisamente el parque fue un gran éxito en los primeros años gracias al público nacional que acogió la nueva oferta de ocio con los brazos abiertos.

Aparte de revisar el masterplan general de PortAventura, Global Estudios se encargó de realizar el proyecto de tematización de las atracciones. Sin embargo, la selección de atracciones ya venía dada por Anheusher Busch, aunque como anécdota, el parque abrió sus puertas sin ninguna “Dark Ride” debido a que al presidente de Anheusher Busch no le gustaban ese tipo de atracciones. A continuación os ponemos unas fotos publicadas en su día por UMWebsite, acutalmente Pafans:

 

Continuando con la historia del parque, el 16 de Enero de 1994, el periódico ABC publica un publirreportaje en las páginas 90 y 91 (disponible en la Hemeroteca) en la que aprendemos muchas cosas sobre el estado de evolución del proyecto Tibigardens y lo que los visitantes se encontrarían un año después al inaugurarse el parque.

Fuente: Diario ABC del 16 de Enero de 1994, páginas 90 y 91

Fuente: Diario ABC del 16 de Enero de 1994, páginas 90 y 91

El artículo nos habla de que en las 822 hectáreas se esperaba construir un campo de golf, zonas deportivas, un hotel junto al mar y 200 viviendas, con una inversión total de 48.319 millones de pesetas (290 millones de euros), que serían financiadas en un 41.9%, 20.250 millones de pesetas (122 millones de euros) con cargo a fondos propios, y el resto, 28.069 millones (169 millones de euros) mediante recursos externos. También nos informa de que las obras se desarrollaban según el calendario previsto, que el parque tendría una capacidad máxima diaria de 40.000 personas, así como que el número de atracciones sería de 31.

Pero lo más curioso quizás sea, que al igual que Eurodisney, Tibigardens tenía previsto abrir en un plazo de 8 o 9 años, después de su inauguración, un segundo parque, que casualmente también tendría como temática el cine, al igual que el proyecto de Disney en Paris, así como una especie de Futuroscope o Tomorrowland.

Sin embargo, lo más destacable de la noticia, por su relación con los eventos posteriores en la construcción del parque, es el apartado en el que se habla de que el Gobierno de Jordi Pujol había otorgado un aval de 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros) ya que defendía que el proyecto iba a crear 25.000 puestos de trabajo indirectos, junto a los 250 fijos y los 2.500 temporales cuando el parque funcionara, con la garantía hipotecaria de los terrenos del parque tasados en 12.000 millones (72 millones de euros).

De hecho, Emilio Cassinello, vicepresidente de Gran Tibidabo, aseguraba que Tibigardens iba a generar un impacto de 150.000 millones de pesetas (902 millones de euros), y que las dudas que se habían vertido sobre el proyecto, motivadas seguramente por los problemas iniciales para sacar adelante el proyecto y los problemas financieros de Eurodisney, habían sido despejadas gracias a que ya se habían invertido más de 24.000 millones (144 millones de euros) sobre un total previsto en el parque de 35.000 millones (210 millones de euros), anunciando que el parque empezaba a dejarse ver y habían inversores interesados en participar.

Según las previsiones de visitantes que aparecen en la noticia, en 1995 se esperaba una afluencia de 2,5 millones (que fue superada al alcanzar los 2,7 millones) así como un aumento de 250.000 en los años 1996 y 1997 (cifra también superada al alcanzarse unos 2,9 y 2,8 millones respectivamente), para a partir de ahí obtener un crecimiento más sostenido de un 2% anual.

Y unos pocos días después de ese reportaje, se anuncia una de las empresas interesadas en formar parte del accionariado con la compra del 30% de las acciones, con opción de aumentar hasta el 50%. Estamos hablando de la multinacional británica Pearson, a través de su filial dedicada al ocio, Tussauds Group (actualmente absorbida por Merlin Entertainments), propietaria de los parques Alton Towers, Thorpe Park, así como del museo de cera del mismo nombre, aunque condicionaba su inversión a la condición de que el ICO concediera un crédito para la finalización del parque por valor de 15.000 millones de pesetas (90 millones de euros). La operación, en la que había intervenido la Generalitat, pretendía asegurar de esta forma la viabilidad del parque.

Un par de semanas después, un nuevo inversor anunciaba su voluntad de entrar en el accionariado, con la compra de un 20% de las acciones, en este caso se trataba de La Caixa, por lo que cuando se llevaran a cabo la compra de acciones por parte de La Caixa y Pearson, Javier de la Rosa estaría prácticamente desvinculado del proyecto que había conseguido poner en marcha.

Pero a finales de Marzo de 1994 salta el escándalo, Pearson y La Caixa dicen que no entrarán en el accionariado, finalmente Pearson tenía la intención de adquirir el 40% y La Caixa un 30%, que iban a realizar gracias a la compra del 70% de acciones en manos de Javier de la Rosa valorado en 10.500 millones de pesetas (63 millones de euros). Los motivos por los que se congela la entrada de estos accionistas es por que sale a la luz que Javier de la Rosa podía haber realizado una gestión fraudulenta de las finanzas de la sociedad, al aparecer de forma misteriosa 1.000 millones de pesetas (6 millones de euros) en una cuenta suya, que luego se descubrió que formaban parte de los 10.000 millones de pesetas del aval concedido por la Generalitat de Catalunya, así como que la inversión que había tenido que realizar a finales de 1993 de 6.000 millones de pesetas (36 millones de euros) para la construcción del parque no la había realizado.

El caso De la Rosa es uno de los mayores escándalos políticos de la democracia española, y a pesar de que puso a la Generalitad de Catalunya en la cuerda floja y en grave peligro el proyecto de Tibigardens, la Generalitat supo reaccionar rápidamente y por suerte habían encontrado a sus sustitutos.

Finalmente, el 13 de Mayo de 1994, La Caixa, a través de Inmobiliaria Colonial, firmó la compra del 70% de Grand Peninsula por valor de 10.500 millones (63 millones de euros) del cual el grupo Pearson compró posteriormente su parte para hacerse con su 40% de las acciones. Un par de semanas después, La Caixa anuncia que, de acuerdo con los nuevos socios, se decide cambiar el nombre tanto de Grand Peninsula como Tibigardens por el de Port Aventura, para que de esta forma no se relacione al parque con Javier de la Rosa. En el mismo comunicado también se anuncia que se espera inaugurar el parque temático en la primavera de 1995, como previsto, y que la inversión final sería de 51.000 millones de pesetas (306 millones de euros), para lo que sería necesario realizar una ampliación de capital de 10.000 millones (60 millones de euros). Otro punto no menos importante de aquel comunicado es el que afirma que Tussauds sería la empresa que se encargaría de la gestión del parque, gracias a su experiencia con los parques ingleses.

Construcción de Port Aventura

De esta forma, y tras un camino lleno de espinas, llegamos al “gloricioso” día en el que la imagen que quedará grabada para siempre en la memoria es la foto de Jordi Pujol un 1 de Mayo de 1995 montado en Dragon Khan, dando inicio de esa forma al éxito de Port Aventura y a la carrera por tener parques temáticos similares por parte de otras regiones españolas.

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Algunos vídeos recuperador por Trevor y El blog de Dream:

Anuncio publicitario de 1995

Inauguración del parque

Hay que destacar de esta etapa, que un buen proyecto de Anheuser Busch, presentado en 1989 bajo su experiencia y conocimiento de los parques temáticos, y siendo una de las pocas empresas americanas que apuestan por el concepto temático, sufrió pocas modificaciones hasta su inauguración como Port Aventura en 1995. Obviamente, en el proyecto presentado en 1989 estarían definidos los tipos de atracciónes deseadas que con el paso de los años se actualizó para estar a la última, y buen ejemplo de ello es Dragón Khan, durante varios años la montaña rusa con mayor número de inversiones del mundo y con un importante impacto visual.

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Los primeros años de gestión de Port Aventura

PortAventura ha sido y es el mejor parque de España, en parte por haber sido el primero, pero también se ha caracterizado por hacer las cosas bien desde el principio, empezando por un buen diseño como ya hemos visto y pasando por una competente gestión en sus primeros años de existencia.

Desde los inicios tuvo unos buenos asesores, ya que la voluntad política de aquel momento fue de construir un auténtico referente turístico para la Costa Daurada, esos asesores fueron Busch Entertainment (cuyo diseño del parque está muy influenciado por el gran know-how de esta empresa), y Tussaud’s, dos grupos que se caracterizaban en aquel momento por poseer buenos parques en América (el primero) y en Europa (el segundo), aunque casualidades de la vida, hoy se encuentran bajo el paraguas de una misma empresa, Merlin Entertainments.

PortAventura abrió con una buena oferta y diseño muy equilibrado, sin dejar zonas sin atracciones, tiendas o restaurantes, llenando los huecos con flats y medianas atracciones que así permitían repartir a la gente y que ésta no se centrara solamente en las grandes atracciones, provocando largas colas; y grandes atracciones, algunas de ellas icónicas como el Dragón Khan. El único fallo, en aquel momento, era la falta de atracciones familiares, que se veía compensada en parte por una extensa y fantástica oferta de espectáculos. Esto, junto a las grandes tematizaciones, resultaron en su momento algo pionero y novedoso en España, por lo que causó gran éxito y furor en el panorama español al tratarse de un producto inédito hasta el momento, un “sueño” para muchos que veían así una nueva forma de diversión y evasión sin tener que recorrer largas distancias para ir a otros parques del continente Europeo o Americano.

Bendecido por el éxito, superando todas sus previsiones iniciales, Port Aventura decidió continuar con la segunda fase de construcción del parque, y es que ya habían previsto sus diseñadores y gestores, de forma muy acertada, inaugurar una atracción de gran impacto en la tercera temporada del parque de forma que el foco de atención volviera a recaer sobre Port Aventura, y más siendo como otras regiones empezaban a dar luz verde a sus proyectos de parques temáticos. Esta atracción de la que hablamos no era una, si no dos, Stampida y Tomahawk, dos montañas rusas de madera, una dueling para adultos y otra familiar.

Foto aérea de Stampida y Tomahawk

Foto aérea de Stampida y Tomahawk

Ante el éxito cosechado por este nuevo parque Europeo, grandes compañías americanas vieron la oportunidad perfecta para implantarse en Europa, de forma que la segunda etapa de PortAventura viene marcada por la entrada de una gran compañía dedicada al cine pero también especializada en parques temáticos, Universal Studios, capaz de hacerle frente a los parques Disney.

Universal Studios entró en el año 1998 con la ambición de ampliar y mejorar la oferta existente en el parque, para lo cual empezó con un gran espectáculo nocturno que “obligara” a la gente a quedarse hasta el cierre del parque y se convirtiera en un reclamo del parque estrenado en el verano de 1999:

Otro punto importante fue el cambio gradual de imagen hasta insertar el logo y nombre de Universal Studios en Port Aventura:

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En el 2000, ante la amenaza de la apertura de Terra Mítica, se realizó una inversión de miles de millones de pesetas para renovar por completo el parque y darle un lavado de cara, así como mejorar la seguridad del parque. Se potenció muchísimo esos años la animación de calle y se renovaron espectáculos. También se empezó a diversificar la oferta de atracciones con atracciones familiares, introduciendo ese mismo año Sea Odissey y al año siguiente el Templo del Fuego, considerada una de las mejores atracciones del mundo en su momento.

Fuente: Jimmy Pickering

Toda esa inversión tenía un propósito, y se concretó en el año 2002 con la inauguración de 2 hoteles y el parque acuático: convertir a Port Aventura en un complejo de ocio de nivel europeo que fuera capaz de atraer turistas de otros países y que se alojaran en sus hoteles.

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Luego vinieron los años de no inversión y los problemas internos de Universal que acabaron con la huida de esta empresa, dejando por el camino algunos interesantes proyectos como una Dark Ride en China y el ansiado Universal Studios Europeo.

El sueño de un Universal Studios europeo se esfuma y La Caixa se hace con el control

Con la salida en el año 2004 de Universal Studios, la Caixa pasa a poseer el 100% de las acciones del parque, pero alcanza un acuerdo con Universal Studios un contrato de licencia que permitía explotar la marca y el merchandising por un período de 10 años, lo que permitió que el pájaro loco siga siendo la mascota del parque en la actualidad.

Con el cambio de propietarios, el parque volvió a cambiar la imagen del parque y consiguió, en los años siguientes, que por fin se empezaron a conseguir inmensos beneficios, pero fueron años en los que las inversiones fueron muy escasas con dos atracciones cuyo resultado y acabado no ha sido el esperado.

Nueva imagen impuesta por La Caixa

Durante los años de la Caixa, se mejoró de forma espectacular la economía del parque, pero por otra parte se redujeron mucho las animaciones de calle, se redujo la oferta del parque, y en definitiva se perdió mucha de la calidad inherente al complejo mientras que los precios han subido de forma espectacular, todo en favor de mayores beneficios…

Por otra parte, La Caixa se preocupó de reactivar el proyecto del resort transformándolo, para su propio beneficio, al incluir grandes urbanizaciones rodeadas de campos de Golf. Eran los años felices de la construcción salvaje y La Caixa no quería quedarse atrás en los jugosos ingresos que ello proporcionaba, sacrificando terrenos destinados a oferta complementaria al parque principal.

Masterplan de La Caixa para PortAventura

Masterplan de La Caixa para PortAventura

Crisis + La Caixa… Beneficios, si, pero… ¿a qué precio?

PortAventura comenzó su pesadilla en el 2007 y su periplo en la indefinición como producto de parque temático, cuando La Caixa intentaba conseguir la mayor cantidad posible de visitantes con la menor inversión posible, cosa que lefuncionó pero que provocó muchos problemas y muy mala imagen de cara al visitante, ya que durante años se vivió una masificación para la cual no había suficiente personal, por lo que las colas y los problemas eran monumentales, quemando de una forma exagerada al turista español que decidió finalmente abandonar el parque y visitar otros parques menos masificados o en los que la calidad era mejor.

Los esfuerzos de La Caixa fueron dirigidos principalmente a ampliar el resort, que fue el gran beneficiado de su política y la fuente de beneficios, ya que un parque temático muchas veces resulta difícil que sea beneficioso por sí mismo. Esto permitió enormes inversiones en el resort con nuevos hoteles y oferta de ocio, pero olvidando completamente su oferta principal y el mayor factor de atracción que tenían, PortAventura, reduciendo drásticamente la calidad de éste y sin definir claramente cuál era el papel que tenía que desarrollar este parque en el panorama europeo y español, cuando en la época de Universal su intención era ser un referente europeo.

Estos precedentes tuvieron como consecuencia que en los últimos años de gestión de La Caixa, la cifra de negocio y de visitantes se viera disminuida influida por la crisis pero principalmente por la imagen deteriorada que poseía el parque.

El parque siguió obteniendo beneficios pero a base de reducir drásticamente su calidad, su número de empleados (provocando que el número de empleados fuera muy insuficiente), manteniendo muchas de las atracciones cerradas durante largos períodos y aumentando los precios. Todo ello perjudicó drásticamente la calidad global del producto e influyó considerablemente en una merma de la imagen asociada al producto.

El problema al que se enfrentaba en esos momentos PortAventura es que había perdido a su mejor público, el español, y había empeorado su excelente imagen que durante años había sido su bandera y le había permitido crecer. La directiva de PortAventura le dió la espalda a su mejor público subiendo mucho los precios, siendo atractivos de todas formas para el turismo inglés o europeo, pero excesivo para el español; masificando el parque, invirtiendo poco y bajando la calidad. Por lo que ese público que había estado desde la apertura huía de él, estaban quemados, y hartos de que les tomaran el pelo.

Mientras los gestores del complejo se escudaban en la crisis económica mundial para dar sentido y credibilidad a esas cifras sin que se les culpara directamente por su mala gestión, el resto de parques europeos veían engrosar de forma espectacular sus cifras de visitantes e ingresos, ya que ante un panorama inestable de crisis, la sociedad europea ha preferido privilegiar las estancias cortas y próximas a lugares seguros donde encontrar la diversión y descanso que buscan para pasarlo en familia, que es el leiv motif de los parques temáticos.

En el tema económico y de resort, La Caixa demostró saber realizar bien su trabajo, pero en el ámbito del parque demostró que no saben realizar una gestión eficiente que permita mantener o aumentar las visitas y obtener beneficios, al parecer sólo se centraron en la obtención de beneficios a costa de la disminución de servicios a los visitantes, lo que les ha hecho pagarlo caro.

2009: Llegada de InvestIndustrial y la pérdida de identidad temática

En el año 2010, La Caixa consigue deshacerse de Port Aventura, creando para ello dos sociedades a partir de la sociedad madre, una en el que el accionariado está compuesto por Criteria con un 50% y por InvestIndustrial con el otro 50% que incluye el parque Port Aventura, el Caribe Aquatic Park, así como los hoteles Port Aventura, Gold River, El Paso y Caribe Resort. Mientras que la otra sociedad, controlada al 100% por Criteria se quedaba con los tres campos de golf, los terrenos de uso residencial y comercial y el Beach Club, es decir, lo más rentable y beneficioso del complejo, que es lo que en su momento se disputaba con Javier de la Rosa, y que finalmente van a ir a parar, en principio, a otro polémico empresario (Enrique Bañuelos) que quiere desarrollar en esos terrenos un gran complejo de ocio y juego llamado BCN World.

InvestIndustrial entró con la promesa de invertir 80 millones en 4 años para después vender sus acciones, y en noviembre del 2012 se hiz con el 100% de las acciones de PortAventura, tras vender La Caixa su parte, anunciando la intención de invertir otros 75 millones en 5 años.

Sin embargo, a pesar de la importante inversión que están realizando y la calidad de las atracciones, destacando a nivel europeo, se está perdiendo el concepto temático original de Port Aventura que era el de vivir la aventura de descubrir distintas culturas y países del mundo en su momento de esplendor.

Su alma y carácter temático está siendo destruido con espectáculos anti temáticos; un área infantil con acabados y diseño defiecientes y que desentona con la esencia y el alma del parque, para acabar con la creación de un nuevo área, Shambhala, independiente de China sin una continuidad temática con el resto, sin una historia temática coherente y con materiales pobres que hacen que estén surgiendo los primeros desperfectos un año después de su inauguración.

Pero el 2013 vino cargado de noticias, y a la necesaria ampliación del parque acuático, rebautizado como Costa Caribe Aquatic Park, se sumó la incorporación del grupo inversor KKR con la adquisición del 49,9% de las acciones del complejo, así como el anuncio por parte de InvestIndustrial de la participación de PortAventura en BCN World con la construcción de hoteles y otras ofertas de ocio.

Pero eso no es todo, los inversores italianos mantenían contactos con grandes grupos dedicados al ocio para atraer nueva oferta complementaria al resort, por lo que en los últimos meses hemos vivido el anuncio de la llegada temporal de “El Circo del Sol” con su espectáculo Kooza, con la idea en mente de construir una sede física junto al parque, y la llegada del tercer parque en 2016, Ferrari Land.

Vista aérea de Ferrai Land

Vista aérea de Ferrai Land

Sin embargo, la temporada 2014 de PortAventura se caracteriza por incidir en los espectáculos no temáticos, algunos de ellos con momentos excesivamente provocativos y fuera de lugar como os expusimos en nuestra crítica, y la continuación de la indefinición temática de China con un nuevo apéndice separado de los recorridos lógicos de los visitantes, Angkor: aventura en el reino perdido, del cual también realizamos una crítica.

En definitiva, los inversores italianos han traído el concepto más kitsch de la cultura italiana, incluyendo un nuevo parque de una de sus marcas más famosas, que tan bien han sabido utilizar en sus parques y parece que les ha dado éxito, sin embargo, han tenido que coger un parque de éxito gracias a una temática muy definida con probado éxito y lo están convirtiendo en un pastiche de dudoso gusto.

 

 

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1 Response

  1. TOM says:

    TE FALTAN IMAGENES DE LA ENTRADA

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