El Tibidabo se abre a BCN

El Tibidabo se abre a BCN más allá de las atracciones

  1. • La montaña se blinda para evitar los coches y fomentar el transporte público
  2. • El parque inaugura la plaza de los Somnis y el mayor teatro de marionetas de Europ

Exhibición de los Castellers de la Sagrada Família, ayer, en la fiesta de inauguración de la plaza de los Somnis.  Foto: ferran nadeu

El Tibidabo ha logrado reinventarse con una sola preposición. Se trataba de abrir la montaña a la ciudad, de trascender al área recreativa y convertir la zona en un paseo más de esta Barcelona que quiere y no siempre puede aportar zona verde al peatón. Se trataba, en definitiva, de convertir un parque de atracciones en un parque con atracciones.
Ayer era el día de la teoría sobre la práctica. El alcalde Jordi Hereu subió en el funicular con la tijera de inaugurar en el abrigo. No dio abasto: el parque estrena una plaza donde antes serpenteaba la montaña rusa, una iluminación más barata y efectiva gracias a la tecnología led, senderos de paseo y la rehabilitación del edificio histórico, que alberga, entre otras cosas, el mayor teatro de marionetas de toda Europa.
A toda la reforma interior se añadía el reto de pacificar el tráfico con aceras anchas –adiós a los vehículos aparcados como un tetris mal hecho sobre la carretera– y el aumento de la oferta de transporte público para escalar Collserola, con un bus que parte desde la otra acera del Hospital de la Vall d’Hebron.
El alcalde destilaba tal euforia ante «un patrimonio sentimental de la ciudad» que aseguró que el Tibidabo «es una de las empresas que mejor funcionan de la ciudad». Más vale que siga así si se quieren amortizar los más de cuatro millones invertidos que, sumados a los otros tres de reforma del vial de acceso a la montaña, suman más de siete millones de euros de inversión pública.
Dani Freixes, arquitecto ideólogo de todo el proyecto, paseaba detrás de la comitiva de autoridades como si la cosa no fuera con él; cuestión de timidez y humildad. Su trabajo, nada fácil pero sí agradecido, ha consistido en hermanar naturaleza, patrimonio y juego. «Creo que hemos conseguido crear un espacio que los ciudadanos puedan usar libremente como si pasearan por cualquier calle o plaza pero con el añadido del entorno y la carga emocional que tiene esta montaña», definía ayer.

ESTRENO DE CASAS / Puestas las herramientas, ahora solo falta esperar a que coincidan dos circunstancias: que los barceloneses quieran subir al Tibidabo también en invierno y que acepten dejar el coche en casa y usar el transporte público.
Al margen del hecho inaugural, el fin de semana deja el estreno municipal de Enric Casas, nuevo número dos del ayuntamiento, que ayer paseaba por el Tibidabo como uno más, siempre detrás de Hereu.

Fuente ElPeriodico

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